10 recursos para fomentar el pensamiento crítico en los niños

10 recursos para fomentar el pensamiento crítico en los niños

redaccion

06-11-2019

Pensar de manera crítica implica disponer de una serie de habilidades tales como la capacidad de reflexión en términos abstractos, la flexibilidad o conciencia de que pueden existir otras alternativas, la lógica y detección de sesgos, la capacidad de dudar de las cosas, la motivación y curiosidad, etc. En resumen… El pensamiento crítico implica un desarrollo a nivel cognitivo que los niños de menos de 12 años no son capaces de llevar a cabo por su nivel de desarrollo neurológico.

 

¿Significa esto que hasta esa edad no debemos hacer nada con respecto a este tema? Pues no, ya que como muchas cosas en esta vida, aunque hasta cierta edad no se esté preparado para hacerlo, es importante ir sentando las bases y construyendo los cimientos de antemano. 

 

¿Qué podemos hacer para fomentar el pensamiento crítico en los niños? Aquí te dejo una serie de pistas y recursos que te pueden ser de utilidad:

 

  • Busca un cuento estereotipado y léelo en clase. Después haz preguntas a los niños sobre los personajes y los roles que se les asigna en función de su género. Por ejemplo: ¿realmente caperucita es tan ingenua que se tiene que creer al lobo a la primera? ¿Porqué a la sirenita la tiene que salvar el príncipe y no se puede salvar ella? ¿Es necesario que el chico protagonista siempre sea rico o príncipe, no puede ser más “normal”? Después de la reflexión podemos aprovechar para cambiar el cuento modificando lo que les pasa a los personajes, cambiando sus roles, variando el final, etc. 

 

  • Si queremos que sean capaces de pensar por si mismos tenemos que hacer un ejercicio de autocrítica y valorar si realmente les estamos dejando ser autónomos y si realmente tomamos en cuenta sus opiniones cuando nos las dan. Hacer partícipes a los niños en la toma de decisiones para que sean conscientes de pros, contras, consecuencias, es la base para que se sientan capaces y confíen en sus propios razonamientos.

 

  • Aprovechar un conflicto del aula o en casa para crear debate y que aprendan también a escuchar otros puntos de vista diferentes al suyo, fomentando el respeto.  Fomentar la polémica y que deban buscar recursos en su interior para defender su punto de vista es clave.

 

  • Acostumbrarnos y acostumbrar a los niños a verbalizar los procesos mentales y sentimientos que tienen a diario. Muchos profesores se van a sentir identificados con la siguiente situación: el docente pregunta algo en clase y un alumno contesta “se me la respuesta pero no se cómo explicarlo”. Esto sucede porque no estamos acostumbrados a verbalizar nuestros pensamientos, nuestros razonamientos y los procesos a través de los cuales hemos llegado a determinadas conclusiones. Si un niño ha conseguido superar un miedo a algo, no vale solo con felicitarle por ello, debemos preguntarle y que se haga consciente de cómo ha llegado hasta ahí, que pasos a dado, que pensamientos le han venido a la mente, etc. 

 

  • Busca tiempo para resolver las dudas que te planteen. Fomentar en el niño el amor por el conocimiento implica interesarse por ir más allá, por flexibilizar la mente y no quedarse con la respuesta más obvia o más popular. Imagínate que tienes mucha prisa. Tienes hora con el médico y llegas muy justo de tiempo. Vas con tu hijo y empieza a preguntarte sobre los terremotos, porqué ocurren, cómo se forman, si puede suceder uno en su ciudad, etc. Le contestas como puedes, con monosílabos y después te olvidas del tema. ¿Qué mensaje recibe este niño? Qué su curiosidad por el saber no es relevante. ¿Qué puedes hacer entonces? Decirle que sus preguntas te parecen muy interesantes y que te gustaría responderle bien pero que no puedes porque si no llegaréis tarde al médico pero que en cuanto salguéis del médico os pasaréis por la biblioteca del barrio y cogeremos en préstamos varios libros relacionados con volcanes para mirarlos juntos en casa. ¿No te parece mucho mejor?

 

  • El pensamiento racional y basado en hechos es importante pero debe basarse en valores. Se un buen ejemplo y trasmítele valores fundamentales para que cuando tu hijo tenga que tomar una decisión lo haga basándose en la objetividad pero también apelando a sus convicciones y ética. 

 

  • Tanto si eres docente como padre, favorece un clima de confianza donde los niños puedan sentirse cómodos para intervenir y dar sus opiniones. 

 

  • Permite que los niños se tomen su tiempo para reflexionar las respuestas. Muchas veces pensamos que no nos han escuchado y les repetimos la misma pregunta 3 o 4 veces seguidas o incluso acabamos decidiendo por ellos porque pensamos que no nos han escuchado y lo que pasa es que necesitan más tiempo que nosotros para procesar la información y darnos una respuesta. 

 

  • Juega con ellos a preguntas para pensar. Que los niños vean la reflexión como un juego y algo divertido es el principio del todo. 

 

  • Los niños imitan todo lo que ven… De modo que si quieres que sean críticos, comienza por ti mismo. Los adultos somos los espejos en los que ellos se reflejan. Seamos un buen ejemplo a imitar. 

 

¡Si te ha gustado el post y quieres contribuir a mejorarlo con alguna idea creativa te invito a hacerlo!

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