20 buenas prácticas para la prevención de riesgos laborales

20 buenas prácticas para la prevención de riesgos laborales

Carlos Guillén Burguillos

30-06-2016

Creo que no es muy exagerado plantear que existen miles de profesiones diferentes en nuestro país. Y para cada una de ellas existen unas prácticas diferentes para prevenir los riesgos laborales. Veamos algunos ejemplos para que puedas crear una lista propia de riesgos laborales para tu puesto de trabajo. ¿Te atreves?

Diferentes profesiones, diferentes precauciones

  • Sector del transporte por carretera. El riesgo principal, y el de peores consecuencias, es el de tener un accidente. Y éste puede venir provocado por una falta de sueño, un exceso de comida y/o bebida, haber tomado bebidas alcohólicas, no descansar lo suficiente… Existe una regulación de obligado cumplimiento para todos estos trabajadores. Las cajas negras de los camiones, por ejemplo, registran la actividad que se realiza y, por lo tanto, ayudan a incrementar el control. También los GPS que cada vez más se instalan en los diferentes medios de transporte como los autocares, para realizar un seguimiento al minuto de por dónde se va circulando.

  • Sector de la construcción. Uno de los sectores con más siniestralidad en nuestro país. Es cierto que cada vez existen más medidas de precaución, pero aun así se sigue avanzando en la puesta en marcha de más y mejores prácticas que ayudan a reducir el número de accidentes. Por ejemplo, se obliga a los trabajadores de la obra a utilizar calzado de seguridad, ropa adecuada y casco como mínimo. Además, según la tarea a desarrollar, se deben utilizar gafas protectoras, guantes o auriculares de protección.

  • Vigilantes de la playa. Es evidente pensar que el mayor riesgo que tienen es el de la insolación o que se les queme la piel. Es totalmente necesaria la utilización de cremas protectoras, gorras y sombrillas para el puesto de vigilancia.

  • Restauradores de fachada. El hecho de trabajar  la mayor parte del tiempo en un andamio conlleva el riesgo evidente de caída. Es obligatorio utilizar arneses y que en todo momento los trabajadores estén atados a la estructura, por ejemplo. Pero no siempre se cumple esta normativa, ya que para primar la agilidad de trabajo en el andamio, habitualmente se prescinde de estas medidas de seguridad.

  • Cocineros. Normalmente, los dos riesgos laborales más comunes son la caída al mismo nivel y las quemaduras. Para solucionar el primer problema, basta con utilizar un calzado especial que no resbale. Para el segundo, lo mejor es acostumbrarse a utilizar guantes especiales para no quemarse cuando se manipulan por ejemplo ollas o se utiliza el horno.

  • Controladores aéreos. No es que se dedique una destacable proporción de la población a esta profesión, pero sí que es destacable como ejemplo estrella de los trabajos que pueden provocar un importante estrés. La mejor solución en este caso es respetar los turnos de descanso que se establecen.

  • Mecánicos de vehículos. Los mecánicos de coches y motos tienen que tomar muchas precauciones, especialmente cuando manipulan maquinaria peligrosa. Por ejemplo, hay que ir con cuidado de no introducir la mano cerca del motor de un coche que esté funcionando, porque puede ser que éste enganche una parte de nuestro vestuario y arrastre por ejemplo una mano hacia el interior del mecanismo del motor.

  • Panadero. Hay que ir con cuidado con la manipulación de maquinaria, especialmente la que corta el pan por ejemplo. También hay que vigilar las diferentes temperaturas que puede haber en un obrador y los niveles de cansancio, estrés, etc. que provoca el horario nocturno de muchas de las personas dedicadas a este sector.

  • Policía. Es evidente que corren muchos riesgos, como por ejemplo el de accidente cuando circulan rápidamente por la ciudad, o el riesgo de sufrir una agresión. Se tienen que tomar las medidas adecuadas y evitar al máximo la exposición al peligro.

  • Distribuidores. Los encargados de distribuir por ejemplo bebidas a los bares viven en un continuo estrés, porque habitualmente reciben una carga de trabajo superior a la que podrían asumir si las condiciones fueran normales. La única solución es reducir el trabajo, aunque esto ya no depende del trabajador sino que es una decisión empresarial.

  • Comerciales. Algunos vendedores, especialmente los que se dedican a la técnica de la puerta fría, pueden acabar muy quemados del trabajo, porque puede ser que se pasen el día visitando clientes, caminando y recibiendo portazos en las narices, sin vender absolutamente nada en todo el día.

Como habrás podido comprobar, lo primero que hay que hacer es seguir la normativa que se indica en las leyes referidas a los riesgos laborales para cada trabajo. A partir de aquí, hay que aplicar el sentido común y especialmente escuchando a los compañeros que tienen más experiencia en el cargo.

Además, hay que tener en cuenta que las empresas están obligadas a contratar un servicio de prevención de riesgos laborales, ya sea externo o interno, que es el que tiene que establecer las bases en materia de prevención adaptada al puesto de trabajo de cada empleado de la empresa.

Ahora que has visto algunos ejemplos, ¿te atreves a realizar un listado con todos los riesgos que conlleva tu trabajo y cómo los puedes gestionar para minimizarlos todo lo posible?

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Carlos Guillén Burguillos

Licenciado en ADE y en Economía. Máster en Educación y TIC. Profesor del área de empresa en varios centros. Impulsor de nuevos negocios. Apasionado del deporte, la música y la lectura.