5 recursos para trabajar la educación emocional

5 recursos para trabajar la educación emocional

Eva Cebollero Pardina

30-05-2017

Durante muchas décadas en las aulas de las escuelas de nuestro país, se han impartido clases en las que el docente tenía la verdad absoluta y en las que se priorizaban los conocimientos plasmados en los libros (la gran mayoría de ellos memorísticos como, por ejemplo, aprenderse la tabla de multiplicar sin saber de dónde provienen), en muchas ocasiones estos no tenías una base “científica” detrás de ellos que explique porque son así.

Por suerte esto está cambiando y hoy en día la educación pone, más que nunca, como protagonistas a los niños (empieza a darse cuenta de la importancia de partir de sus intereses y motivaciones para que los aprendizajes sean significativos) y da una mayor relevancia a otro tipo de aprendizajes más necesarios para formar personas cuya base es la vida en sociedad. Uno de ellos es la educación emocional y va a ser el objeto del artículo de hoy.

Para ello os traigo una recopilación con 5 recursos para trabajarla tanto en el ámbito escolar como en el familiar. Es decir, voy a explicar, basándome en mi experiencia profesional y personal, cómo podemos potenciar el reconocimiento y la diferenciación de los diferentes tipos de emociones que sentimos y, a la vez, como podemos lograr que se normalicen en una sociedad que durante mucho tiempo las ha intentado “reprimir” basándose en expresiones como “los chicos no lloran”.

Sin más preámbulos, prosigo a describir los recursos relacionados con la educación emocional:

1. Comunicación

La pongo en primer lugar de forma nada casual. A veces se nos olvida tener en cuenta que los recursos más sencillos son los más eficaces, y es que estamos hablando de uno cuyo coste no puede ser más barato, pues es gratuito.

Este se puede llevar a cabo en múltiples situaciones. Por ejemplo, en educación infantil, cuando los niños están dispuestos en asamblea podemos aprovechar para dejar que expresen sus sentimientos y emociones. Es un método eficaz para ponerle nombre a nuestro estado de ánimo y, además, podemos contar con la ayuda de nuestros compañeros para identificarlo.

No obstante, no es necesario crear situaciones de diálogo dirigidas a hablar sobre nuestras emociones, pues nuestra vida cotidiana está llena de situaciones que nos sirven para hablar sobre ellas. Por ejemplo, un niño llega a casa después de un largo día en la escuela y sus padres le preguntan cómo ha ido, este les explica cómo se siente al haberse peleado con un compañero de clase. En este caso, la labor de los padres es dejar que explique sus sentimientos y, si es el caso, ayudarle a ponerle nombre.

2. Imágenes 

Reales y dibujos que identifiquen diferentes emociones: Es un recurso muy bueno para empezar a hablar sobre ellas. Basándonos en lo que podemos interpretar viéndolas podemos dar lugar a, por ejemplo, hablar de situaciones en las que nos sentimos de una manera u otra (por ejemplo, "cuando no sabemos qué va a suceder, sentimos miedo").

 

3. Cuentos

Uno de mis recursos preferidos porque son magníficos para dar grandes lecciones a los niños mientras se adentran en el fantástico mundo de la ficción y de la imaginación. Podemos empezar explicando el ya famoso cuento de "El monstruo de los colores" (os he hablado de él y de alguno más que nombro en este artículo aquí) y, más adelante, podemos hablar de una mayor diversidad de emociones a través de cuentos como el "Emocionario" o "Recetas de lluvia y azúcar" (ambos intentan definir una gran gama de emociones a través de maravillosas "comparaciones poéticas").

4. Mímica/teatro

Otro gran recurso mediante el que podemos ponernos en la piel de los demás y, por tanto, identificar sus emociones representando aquella que se nos ha indicado. Resulta muy útil cuando lo que pretendemos es interpretar una emoción para entender cómo se sienten los demás cuando la sienten.

5. Expresión plástica

A través de los dibujos, de la pintura… podemos obtener mucha información sobre el estado de ánimo de los niños. Es un magnífico pretexto para hablar con nuestros niños sobre qué han dibujado, pues preguntar sobre ello puede darnos mucha información sobre sus emociones. No obstante, tan sólo viendo el dibujo podemos observar si, por ejemplo, la persona está triste (utiliza colores grises, negros…) o, por el contrario, alegre (utiliza colores vivos como el naranja o el verde).

Hasta aquí mi selección, espero que os haya gustado y, sobretodo, la pongáis en práctica tanto en el ámbito familiar como en el escolar. 

Me gustaría que me ayudarais a descubrir nuevos recursos entre todos. Os invito a compartir actividades, juegos, recursos... todo aquello que se os ocurra para trabajar/potenciar la educación emocional.

Por otro lado, ¿estáis de acuerdo conmigo cuando afirmo que durante mucho tiempo nos han educado para reprimir nuestras emociones, sobretodo, basándonos en si pertenecemos al sexo femenino o masculino? Podéis expresar vuestras opiniones en los comentarios del artículo.

Curso relacionado: Grado Superior de Educación Infantil 

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Eva Cebollero Pardina

Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Barcelona. Título de Técnica en Educación Infantil cursado en el IOC. Profesora del curso de Técnico en Educación Infantil de CEAC.