Básicos para guardar vino en casa

Básicos para guardar vino en casa

El vino mejora con el paso del tiempo. Esta frase goza de gran popularidad entre la población, sin embargo, no hace falta ser un gran experto para reconocer que no es del todo cierta o, al menos, requiere de no pocas matizaciones.

Cuando un determinado vino, ya sea blanco, tinto, rosado, espumoso o cualquier otra variedad, sale al mercado, debemos ser conscientes que el productor considera que está en el mejor momento para consumo. Es decir, ya ha concluido todo su ciclo de maduración, que será diferente para cada tipo y categoría de vino. Este ciclo puede oscilar desde unos pocos meses para vino jóvenes y algunos blancos a varios años para los vinos de reserva y de gran reserva.  Por lo tanto, a lo más que podemos aspirar es a poder conservar esas condiciones del momento de la adquisición el mayor tiempo posible sin que empiecen a deteriorarse las propiedades del vino sin que necesariamente llegue a no ser apto para el consumo.

Vamos a ver cómo podemos conservar y almacenar el vino en casa. Para ello distinguiremos entre dos escenarios: el primero de ellos considera desde el momento en que compramos una determinada botella hasta el momento del consumo y, un segundo escenario que tendrá en cuenta desde el momento en que abrimos la botella de vino hasta el momento en que lo consumimos totalmente. En el primer caso, podemos llegar a almacenar nuestros vinos incluso algunos años en función del tipo de vino, en el segundo hablamos de unos pocos días.

¿Cómo se guarda el vino sin abrir en casa?

Si no disponemos de una vinoteca, de la que hablaremos más adelante, lo ideal sería comprar el vino más adecuado para una determinada comida o cena una vez planificado nuestro menú, pero lo normal es que tengamos en casa un remanente de botellas más o menos extenso en función de nuestra afición y de nuestros gustos. Para no llevarnos sorpresas a la hora de abrir el vino y encontrarnos que se ha picado o se ha echado a perder, debemos tener presentes algunos consejos de conservación. A continuación voy a relacionar las precauciones que debemos tomar, todas ellas igual de importantes.

  • Humedad ambiental

Es posiblemente el concepto más complicado de controlar en casa si no disponemos de tecnología. El objetivo es mantener el corcho en perfectas condiciones de elasticidad para evitar derrames, filtraciones y la aparición de hongos. Conviene que el lugar donde coloquemos nuestros vinos tenga una humedad ambiental entre un 65 y un 80%.

  • Temperatura

No confundamos la temperatura de consumo que será muy diferente según el vino de la temperatura de conservación. En este caso, lo más importante es mantener una temperatura entre los 12º y los 16º, pero lo más importante es que esa temperatura sea constante, sin variaciones.

  • Posición

Para preservar la integridad del corcho, la mejor posición para colocar nuestras botellas es la horizontal, así lo mantendremos siempre húmedo. A los espumosos no se les aplica esta norma: deberían posicionarse de forma vertical, ya que el mayor grosor del tapón y la presión, no lo hacen aconsejable.

  • Exposición a la luz

Una luz directa, natural o artificial es uno de los enemigos del vino, ya que favorece la oxidación y por lo tanto se echaría a perder. Deberemos situar el vino en un lugar lo más oscuro posible y lejos de la incidencia de la luz.

  • Movimiento

Una vez situadas las botellas, deberíamos no moverlas ni tocarlas evitando, en lo posible, cualquier vibración, por lo que deberán estar perfectamente identificadas.

  • Ventilación

Que tengan que estar en un lugar oscuro, sin movimiento y a temperatura constante, no significa que no deban estar ventilados el lugar donde almacenemos los vinos, para evitar la aparición de hongos que rebajarían drásticamente la calidad del vino.

Guardar el vino una vez abierto

Siguiendo estos 6 consejos, podremos almacenar nuestros vinos varios meses e incluso algunos años según el tipo, pero si abrimos una botella y no la consumimos en su totalidad, ¿Cómo guardaremos el sobrante? Ni que decir tiene que deberemos consumirlo en la mayor brevedad posible y el enemigo a evitar es el contacto con el aire por lo que podremos trasvasarlo a una botella más pequeña y cerrarlo lo más herméticamente posible, y en este caso, guardarla en refrigeración.

En definitiva, siguiendo estos consejos conservaremos nuestros vinos durante meses sin problemas, recomendamos el curso técnico en enología y sommelier para conocer todos los secretos de los vinos.

En la actualidad contamos con tecnología adecuada para la conservación de nuestras botellas: las vinotecas. Se trata de unos armarios semejantes a neveras con capacidades que oscilan 6 botellas hasta más de 200. Estos armarios son capaces de controlar todos los elementos mencionados anteriormente de forma automática, permitiendo incluso diferentes temperaturas por zonas.

Recomendamos como ejercicio la lectura del artículo «Cómo elaborar una cata de vinos en casa» como complemento de lo que hemos explicado en estas líneas.