7 maneras de hacer un uso eficiente de la calefacción

7 maneras de hacer un uso eficiente de la calefacción

Raúl Cardete

18-01-2019

El consumo energético de nuestras calefacciones puede llegar a ser bastante importante si no se utiliza de forma eficiente. Además ser un problema para el medio ambiente, también supone un gasto importante en nuestra factura energética.

 

¿Cómo usar la calefacción de forma eficiente?
 

Optimizando el uso de la calefacción podremos ahorrar bastante energía si seguimos unos sencillos consejos:

Mantener una temperatura constante. Es frecuente el elevar la temperatura al máximo para calentar la vivienda de forma rápida y luego bajarla hasta que se acaba el calor. Estas acciones que en un principio pensamos nos ayudan a ahorrar, cabe decir que no lo hacen, pues con los “golpes de calor” lo único que hacemos es incrementar nuestro gasto energético. La temperatura ideal para calentar la vivienda de manera constante se encuentra entre los 19 oC  y los 21 oC  durante el día y entre los 15 oC y los 17 oC  durante la noche. El aumento de 1 oC más nos puede suponer hasta un incremento del 7% en cuanto a consumo energético.

 

Comprobar posibles fugas. En este caso nos referimos a fugas de energía por rejillas, puertas y ventanas. Si encontramos algunas podemos sellarlas con masilla, silicona, burletes o cinta aislante. Un hogar bien aislado nos puede ayudar a reducir los costes de calefacción entre un 20% y un 40%.

 

Reforzar el aislamiento térmico. Es muy importante el tener un buen aislamiento térmico en techos, paredes y suelos. En el caso del suelo se puede tener en cuenta el uso de “aislantes” externos como las alfombras y colchas, que harán que el calor no se pierda tanto por éste. En cuanto a la pared, es obvio que tanto los aislantes de interior como los que se colocan detrás de los zócalos ayudarán a mantener una sensación térmica ideal en todo momento. En lo referido a las ventanas, reforzar su aislamiento con los cristales indicados o usar cristalería doble ayudará también a mantener esta sensación. La madera con la que estén hechos los marcos de las mismas también influye mucho en el resultado.

 

Aprovechar las horas de luz.  Para aprovechar el calor natural que incide en nuestras ventanas y fachadas basta con dejar todo el día las persianas levantadas y bajarlas cuando empiece a atardecer. De esta manera, la vivienda guardará todo el calor acumulado durante el día.

 

Regular la calefacción de acuerdo a vuestros horarios. Como hemos comentado en el punto anterior, nos interesa que el/los termostato/s que instalemos en nuestra vivienda sea/n programable/s. Si pasáis el día fuera de casa, lo mejor es programar la calefacción para que se encienda una hora antes de vuestra llegada. De ese modo tendréis la temperatura deseada en el momento de entrar en casa. Recomendamos también evitar aclimatar las habitaciones que no uséis y mantener cerradas sus puertas.

 

Colocar un termostato. El termostato medirá la temperatura ambiente en la estancia y transmitirá el dato a la caldera para que pare o vuelva a arrancar. Existen diferentes termostatos en el mercado, pero es muy recomendable que sean programables. Lo ideal sería tener la posibilidad de controlar todas las estancias de la vivienda, para ello, hoy en día existen muchas posibilidades al respecto como por ejemplo las válvulas termostáticas para los radiadores. Para que la medición que nos dé el termostato sea correcta, se han de colocar a unos 1,5m del suelo, evitando siempre que se encuentren cerca de una corriente de aire.

 

No tapar radiadores. Muchas personas tienen como costumbre tapar los radiadores con ropas o mantas, ya que piensan que aplicar directamente calor a sus prendas mojadas contribuirá a un rápido secado. El problema es que, al tapar los radiadores con ropa mojada la calefacción tiene que hacer un esfuerzo mayor y, por tanto, un mayor consumo de energía, para poder ofrecer la temperatura que le tenemos asignada. De esta manera lo que estamos haciendo se asemeja al hecho de tener las ventanas abiertas mientras tenemos la calefacción encendida. Un gasto de energía doble o triple que sería fácil de evitar con, simplemente, no llevar a cabo este tipo de prácticas.
 
Teniendo en cuenta estos pequeños consejos que no suponen demasiado esfuerzo podemos conseguir que nuestra calefacción sea más eficiente. De este modo, por un lado nuestras facturas se reducirán y, por otro, estaremos contribuyendo a ahorrar en recursos naturales.

 

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Raúl Cardete

Ingeniero Técnico en Ingeniería Industrial especialidad Electricidad. Experiencia en instalaciones eléctricas de BT - AT y automatización, sistemas eléctricos de potencia y energías renovables