Actividades para trabajar la educación emocional en niños y niñas

Actividades para trabajar la educación emocional en niños y niñas

CEAC Blog

17-01-2017

En el post de hoy vamos a hablar de la educación emocional y cómo podemos trabajarla en el aula. Como sabemos, la educación emocional forma parte de nuestras vidas y, afortunadamente, cada vez se tiene más en cuenta en la educación. En el aula se trabaja de una manera implícita pero también podemos trabajarla de manera explícita y que forme parte de los objetivos de actividades concretas.

Antes de nada vamos a hacer una pequeña introducción y contextualizar la inteligencia emocional en lo que nos atañe.

Si nos detenemos en el tipo de educación implantada hace unos años, podremos observar que se estaba valorando más a los aprendices receptivos y los discípulos más que a los aprendices activos. Pero hemos evolucionado, y para seguir haciéndolo tendremos que asumir que la escuela es uno de los medios más importantes a través del cual el niño “aprenderá” y se verá influenciado (influenciando en todos los factores que conforman su personalidad).

Por tanto, en el colegio se debe plantear enseñar a los alumnos a ser emocionalmente más inteligentes, dotándoles de estrategias y habilidades emocionales básicas que les protejan de los factores de riesgo o, al menos, que minoren sus efectos negativos.

Esta educación de las emociones se llama alfabetización emocional (también, escolarización emocional), y según Goleman lo que se pretende con ésta es enseñar a los alumnos a modular su emocionalidad desarrollando su inteligencia emocional.

Los objetivos que se persiguen con la implantación de la inteligencia emocional en la escuela, serían los siguientes:

  • Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional.

  • Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas en los demás

  • Clasificarlas: sentimientos, estados de ánimo...

  • Modular y gestionar la emocionalidad.

  • Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias.

  • Prevenir el consumo de drogas y otras conductas de riesgo.

  • Desarrollar la resiliencia.

  • Adoptar una actitud positiva ante la vida.

  • Prevenir conflictos interpersonales.

  • Mejorar la calidad de vida escolar.

 Para conseguir esto se hace necesaria la figura de un nuevo tutor (con un perfil distinto al que estamos acostumbrados a ver normalmente) que aborde el proceso de manera eficaz para sí y para sus alumnos. Para ello es necesario que él mismo se convierta en modelo de equilibrio de afrontamiento emocional, de habilidades empáticas y de resolución serena, reflexiva y justa de los conflictos interpersonales, como fuente de aprendizaje vicario para sus alumnos.

¿Qué actividades o estrategias podemos desarrollar y/o estimular para incentivar la inteligencia emocional en los niños?

El autoconocimiento, la empatía, la comunicación asertiva, la mutua confianza, la autoestima, las habilidades sociales, la cooperación son sólo algunos de los aspectos tratados por la Educación Emocional como gran paraguas conceptual. Veamos cómo podemos trabajarlos.

  • Dar nombre a los sentimientos: Ser capaces da nombrar emociones como la cólera o la tristeza, les ayuda a reconocer esas emociones cuando las sienten. Y saber qué es lo que sienten les puede ayudar a sobrellevar ese sentimiento.

  • Relacionar gestos con sentimientos: Es importante que el niño aprenda a identificar emociones en otras personas, de esta manera desarrollará la empatía. Realizar gestos de sorpresa, tristeza, cólera, alegría, temor…, y conversar con los niños acerca de las emociones que podrían estar sintiendo los personajes de un cuento o los actores de televisión les ayudará a reconocer esos sentimientos.

  • Orientarlos: Una vez que sepan reconocer sus emociones, hay que darles normas básicas para enfrentarse a ellas. Una buena norma es "Cuando expreses tu enfado no puedes hacerte daño ni a ti, ni a los demás, ni a las cosas”. Explicar lo que sí pueden hacer. Por ejemplo: correr en el jardín, dibujar figuras enfadadas, dar puñetazos a una almohada, arrugar un periódico, etc. Hacer esto no es malo, al contrario, expresar lo enfadado que se siente es saludable, siempre que se exprese de manera aceptable. Además de ello se debe enseñar al niño a relajarse cuando estén nervioso o disgustado, animarlo a respirar hondo mientras cuentan hasta tres y a expulsar despacio el aire.

  • Actuar con empatía: En los niños más pequeños es recomendable reconocer sentimientos en ellos mismos y en los demás, empiece con las actividades de “Dar nombre a los sentimientos" y “Relacionar gestos con sentimientos". También puede hacer juegos de imitar los gestos del compañero, estas actividades permiten “ponerse en el lugar del otro”.

  • Alabar lo positivo: Felicitar cuando los niños se enfrenten bien a sus emociones o muestren preocupación por los demás. Ejemplos: “Muy bien hecho lo de marcharte a otro sitio para tranquilizarte”.

  • Enseñarle con el ejemplo: Esta es la mejor manera para que los niños entiendan cómo expresar adecuadamente las emociones, sin causar daño.

¿Qué os parecen todas estas estrategias y las actividades que he nombrado relacionadas con ellas? Creo que trabajar la inteligencia emocional es básico para un buen desarrollo de la personalidad, ¿vosotros opináis lo mismo?

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