Alimentos funcionales: ¿para qué sirven?

CEAC Blog

03-10-2012

Los alimentos funcionales, conocidos con la abreviatura AF, es un nuevo planteamiento en la alimentación que nació en Japón en los años 80. Alimentos tradicionales como la fruta y la verdura, el aceite de oliva o las leches enriquecidas con vitaminas y minerales, por ejemplo, son alimentos funcionales, porque no solo son capaces de nutrir, sino que mejoran la salud de la persona que los consume.

Por ejemplo, alimentos ricos en fibra soluble, como el salvado de avena, se han asociado con su capacidad de reducir el riesgo de sufrir enfermedades coronarias. Frutas y verduras se asocian con la capacidad de reducir el riesgo de cáncer de colon.

Los alimentos funcionales son alimentos con una utilidad doble, nutren y mejoran la salud.

Pero no solo los alimentos tradicionalmente naturales como la fruta, verdura y aceite de oliva son alimentos funcionales, sino que otros alimentos, tras modificaciones tecnológicas, se les añaden o suprimen nutrientes con lo que su consumo también mejora la salud de la persona que los ingiere, como por ejemplo, cereales para el desayuno enriquecidos con vitaminas y minerales.

Debemos considerar también los alimentos probióticos y prebióticos como alimentos funcionales. Los probióticos son alimentos a los que se les han añadido microorganismos vivos para que cuando el consumidor los ingiera mejore su flora intestinal, un ejemplo de ello son la leches y yogures fermentados con cultivos probióticos. Los prebióticos son alimentos no digestibles que al ingerirlos actúan en el intestino favoreciendo el crecimiento de la flora intestinal, como por ejemplo oligosacáridos y fibras dietéticas.

Algunos ejemplos de alimentos funcionales:

 

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