Alimentos que ayudan a prevenir el cáncer

Alimentos que ayudan a prevenir el cáncer

Merche Marín Aguilera

09-12-2015

El cáncer es una de las enfermedades más frecuentes en nuestra sociedad. Además de la genética, los factores ambientales son un elemento fundamental en su aparición y evolución. Así, tener hábitos saludables como no fumar, hacer deporte, vivir sin estrés y una alimentación saludable son muy importantes para prevenir el cáncer y sus devastadores síntomas.

Porque al final en gran medida la salud está en nuestras propias manos, concretamente en relación con la alimentación hemos querido recoger en este post una serie de alimentos y hábitos alimenticios que pueden ayudar a prevenir el cáncer y disfrutar así de una vida más saludable. 

Algunos de los alimentos con más propiedades anti-cancerígenas son:

La granada. Fruta rica en vitaminas (A, E, B5 y C), en fenoles, en potasio y en ácido fólico. Se han comprobado experimentalmente sus propiedades anti-cancerígenas sobre todo en el cáncer de próstata y de mama. Se ha visto que puede suprimir el crecimiento y la progresión de la enfermedad.

Frutos rojos como moras, arándanos y fresas. Frutas con alto contenido en fenoles, cuya actividad anticancerígena se ha demostrado en el cáncer de colon, estómago, mama y próstata.

Frutas con alto contenido en Vitamina C.  Como son el kiwi, la naranja, la piña y las mandarinas.  Esta vitamina supone un factor de protección contra el cáncer excelente. Según un estudio en niños, el consumo de un vaso de zumo de naranja diario reduce la probabilidad de padecer leucemia.

Col y coliflor. Está comprobado científicamente que tienen propiedades anti-cancerígenas debido a su contenido en vitaminas A, E y C, y en sulforafanos. Estas moléculas contribuyen a la descontaminación del sistema digestivo de sustancias tóxicas. Se ha evidenciado que poseen una actividad anti-tumoral en el cáncer de colon, mama, vejiga, próstata, páncreas y testículo.

Ajo y cebolla. Sus propiedades anti-cancerígenas se han demostrado sobre todo en los tumores de esófago, estómago y colon. Contienen moléculas capaces de desintoxicar a nuestro organismo inhibiendo la formación de sustancias tóxicas como las nitrosamidas (formadas a partir de los nitritos que provienen de las carnes curadas, tratadas y en los productos de charcutería).

Alimentos ricos en fibra: El intestino está poblado de bacterias que debido a su metabolismo eliminan sustancias de desecho, algunas de las cuales pueden tener efecto cancerígeno al estar mucho tiempo en contacto con mucosa intestinal. Con una alimentación rica en fibra nos aseguramos de “limpiar” el intestino de estas sustancias que pueden ser perjudiciales y aumentan el riesgo de padecer cáncer.

Vino tinto. Es rico en polifenoles que se obtienen durante la fermentación de la uva. Estas moléculas se han visto relacionadas con la reparación de daños en el ADN y por lo tanto con un efecto anti-tumoral. No es conveniente por eso superar los 200 ml de vino al día.

Cúrcuma. Este extracto, componente principal del curry, tiene muchas propiedades y entre ellas la anti-cancerígena. Se ha comprobado su efecto protector en muchos tumores. Debido a su difícil absorción, es conveniente ingerirla combinada con pimienta negra (en el curry es así).

Té verde y negro. Contienen elevadas propiedades antioxidantes que inhiben el desarrollo de varios tipos de cáncer. Especialmente el consumo de té verde se ha demostrado que reduce el riesgo a padecer cáncer de próstata.

Básicamente todos los alimentos comentados anteriormente contienen propiedades antioxidantes que ayudan a prevenir el cáncer. Simplemente el hecho de respirar y de vivir crea oxidación de nuestro organismo. En este proceso metabólico se liberan unos radicales libres que en exceso pueden reaccionar con otras moléculas y llegar a dañar el ADN, dando lugar así a una célula mutante iniciadora de un proceso tumoral. No obstante, el consumo de estos alimentos con propiedades tan altamente antioxidantes puede neutralizar este daño.   

Además de la elección adecuada de alimentos anti-cancerígenos, es importante adoptar algunos hábitos alimenticios que también contribuirán a prevenir del cáncer. Algunos de los más importantes son los que citamos a continuación:

- Reducir al máximo el consumo de grasas saturadas en la dieta (grasas de origen animal como grasas lácteas, tocino, embutidos, pero también productos bollería industrial, etc.). 

- Reducir la ingesta de azúcar, sobre todo el refinado. Nuestro organismo lo transforma fácilmente en grasa. Es mejor proveer al organismo de carbohidratos de absorción más lenta como los cereales, las legumbres, patatas y verduras.

- Evitar tomar la comida excesivamente caliente ya que se ha asociado a la aparición de cáncer de boca, esófago y de estómago.

- No cocinar en aceites quemados. Cuando el aceite llega a una temperatura crítica sus moléculas beneficiosas se transforman en otras nada saludables que pueden crear un efecto irritativo en la mucosa digestiva, incrementando riesgo de producir cáncer. El aceite de oliva es el más resistente al calor,  por eso también es el más recomendable para freír, pero en cualquier caso no conviene sobre pasarlo de 180ºC mientras cocinamos.

- Lo ideal es utilizar métodos de cocción sin grasas y en el caso de las verduras al vapor para evitar perder los componentes con propiedades beneficiosas.

- Combinación adecuada de alimentos. No es adecuado combinar varios alimentos ricos en grasas. Es preferible, si se comen alimentos con grasas, combinarlos con verduras crudas por la ingesta de fibra que puede ayudar a reducir el efecto nocivo de estas.

En definitiva, contribuir a una buena salud evitando en cierta medida la aparición del cáncer no parece tan difícil ¿verdad? La dieta mediterránea va muy en la línea con estas pautas y alimentos beneficiosos para prevenir el cáncer, así que desde aquí ¡os animamos a mejorar la calidad de vuestra dieta y con ello de vuestra salud!

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Merche Marín Aguilera

Licenciada y Doctorada en Biología por la Universidad de Barcelona (U.B). Ha cursado estudios sobre Gestión y Salud en el Instituto Medicofarmacéutico de Cataluña. Actualmente se dedica a la investigación biomédica en oncología traslacional. Profesora de los cursos Secretariado Médico y Herbodiétetica y Nutrición.