Analizamos la “Escuela por la vida y para la vida” de Ovide Decroly

Analizamos la “Escuela por la vida y para la vida” de Ovide Decroly

Eva Cebollero Pardina

26-09-2017

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, aparece la denominada “Escuela Nueva”. Se trata de un movimiento de renovación pedagógica, de carácter progresista, que nace como crítica a la Escuela Tradicional, pues ya eran varios los indicios que mostraban que se había quedado obsoleta. Los pedagogos que forman parte de esta corriente pedagógica dieron un cambio muy importante a la escuela porque sus teorías se centraban en los intereses del niño dando lugar al denominado puerocentrismo (este concibe al niño como el centro de todo el proceso educativo).

Supuso una auténtica revolución porque, por primera vez, dejaba de lado las clases magistrales centradas en el hecho de que el profesor tiene la verdad absoluta de todo, lo que ayudaba a crear niños y niñas obedientes sin ningún tipo de espíritu crítico ni derecho a tomar sus propias elecciones.

Uno de los pedagogos más conocidos y que formó parte de la Escuela Nueva fue Ovide Decroly. Hoy vamos a analizar en qué consistió su escuela por la vida y para la vida e intentaremos dar a conocer su influencia en la vida escolar actual.

¿En qué se basa la metodología de Decroly?

  • Los niños son los protagonistas de su propio aprendizaje.

  • La motivación por aprender es lo más importante a la hora de impartir las clases basadas en esta pedagogía.

  • El fundamento de su pedagogía es científico, por tanto, la experimentación es la base para poder extraer sus propias conclusiones.

  • La base de su metodología es la observación, pues es la forma de saber cómo van a orientarla.

  • Su trabajo se basa en el contacto con los niños y tiene la finalidad de llevar a la práctica sus teorías para poder verificarlas.

  • Las diferentes unidades temáticas (o temas) no se estudian divididas en asignaturas.

  • Cada unidad formativa (o tema) se estudia de forma diferente.

  • Las formas de estudiar cada tema adoptan un procedimiento de trabajo propio.

  • Cada núcleo temático es significativo para el alumnado porque se extrae de su entorno real. Este hecho logra que se lleve a cabo un programa escolar más atractivo.

  • Este tipo de enseñanza abarca todas las edades escolares, desde el parvulario hasta el bachillerato.

En las escuelas de hoy en día, ¿se aplican algunos de los principios en los que se basa la metodología de Decroly?

Considero que algunos de sus principios se usan de forma general en nuestras escuelas, en especial en educación infantil, hablo de los que se basan en los intereses y las motivaciones de los niños. No obstante, son pocas las escuelas que no tienen asignaturas ni exámenes y muchas las que los siguen teniendo, por tanto, en varias ocasiones, en las aulas se ciñen a cumplir con los objetivos descritos en el currículo lo que suele provocar que las clases sigan siendo bastante teóricas y no se basen en el método científico desarrollado por pedagogos innovadores como fue Decroly.

Está claro que no debemos basarnos en las generalizaciones anteriores, pues esto está cambiando, cada vez hay una mayor consciencia de que la escuela tradicional está obsoleta y que, por tanto, debemos cambiarla.

Actualmente hay escuelas que no tienen libros ni asignaturas ni exámenes, basadas en metodologías innovadoras como es el “trabajo por proyectos”. Esta tiene ciertas similitudes con la escuela de Decroly, pues pone a los niños en el centro de la educación e intenta que sean ellos mismos los que, a través de sus “investigaciones científicas”, extraiga sus propias conclusiones y, por tanto, por si solos lleguen a desarrollar sus propios conocimientos.

Cada vez más el maestro o profesor deja de ser el centro de las clases magistrales para convertirse en el guía, en la persona encargada de poner al alcance de los niños, los medios suficientes para que desarrollen sus aprendizajes de la forma más autónoma posible. Hecho que, a la vez, enseñará a los futuros adultos a tener sus propias opiniones gracias a un trabajado espíritu crítico.

Una vez analizada la “escuela por la vida y para la vida” de Decroly, la principal conclusión a la que he llegado es resaltar que resulta curioso como pedagogos que vivieron hace casi dos siglos aportaron mucho a nuestras escuelas. Hoy en día estas pedagogías están “muy de moda”, son de candente actualidad, no obstante, aún nos queda mucho trabajar por hacer para cambiar la visión de las escuelas de nuestro país.

Des de aquí abogo por mirar al pasado, sin olvidar que estamos viviendo el presente y, por tanto, debemos adaptarnos a él y, a la vez, proyectando un futuro en que las denominadas “pedagogías progresistas (o revolucionarias)”, dejen de serlo porque se aplican en todo el ámbito escolar y, por este motivo, son reconocidas por la sociedad con absoluta normalidad.

Para dar fin a este artículo, me gustaría lanzar una pregunta al aire: como futuras educadores infantiles, ¿qué haríais para comprometeros con esta renovación de la visión del aprendizaje de los niños que necesitan nuestras escuelas? Podéis dejar vuestras aportaciones en los comentarios para poder enriquecernos entre todos.

Curso relacionado: FP de Técnico Superior en Educación Infantil

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Eva Cebollero Pardina

Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Barcelona. Título de Técnica en Educación Infantil cursado en el IOC. Profesora del curso de Técnico en Educación Infantil de CEAC.