Beneficios de aplicar el teatro en el aula de Educación Infantil

Beneficios de aplicar el teatro en el aula de Educación Infantil

Laura López Mera

12-10-2016

Entre los 18 meses y los dos años, aparece en el niño lo que llamamos el juego simbólico. El juego es, en general, aquella actividad de ocio que nos gusta y en la que nos lo pasamos bien. Hablamos de juego simbólico para hacer referencia al tipo de juego donde predominan los símbolos; es decir, donde los objetos tienen un significado añadido y donde se transforman para simbolizar otros objetos que no están ahí. Lo mismo con las conductas, cuando lo que el niño hace representa a algo distinto, que tiene un significado añadido. Por ejemplo: una escoba puede servir para barrer (juego literal) o bien representar una guitarra si es cogida de lado y haciendo como si se tocara igual que el instrumento (simbolismo).

Gracias a este tipo de juego, el niño representa situaciones reales o ficticias y le ayuda a comprender el entorno en el que vive. Este tipo de juego va evolucionando a medida que el niño crece y se desarrolla el lenguaje, dando paso a un juego mucho más complejo y rico donde la relación del niño con sus iguales se vuelve cada vez más importante, lo que repercute en su desarrollo social.

Hacia los 4 años, los pequeños ya entienden que una persona puede representar varios papeles y que cada uno requiere una actitud diferente. Y más adelante, sobre los 7 años, los juegos de reglas tomarán importancia y el niño aceptará unas reglas que serán un paso previo para el respeto de las normas de la sociedad adulta.

A través del juego, el niño descubre el teatro. De una manera natural, el niño ensaya distintos roles, crea nuevos personajes, imita a otros, representa situaciones de su día a día, se expresa, imagina, etc. Y, ¿qué beneficios podemos extraer del teatro dentro de un aula de educación infantil? Vamos a enumerarlos:

1.- Fomenta el desarrollo de la expresión verbal. Favorece que el niño mejore la manera de comunicarse. Los pequeños suelen mejorar en fluidez, claridad, vocabulario, dicción, etc.

2.- Refuerza tareas académicas como la lectura y la escritura.

3.- Favorece la socialización, especialmente de aquellos niños que tienen problemas en este aspecto. El teatro ayuda a que los niños se relacionen entre sí, teniendo además un objetivo en común.

4.- Promueve el trabajo en equipo. Unos se ayudan a otros por el bien común. Se aprecia el trabajo de todos en su globalidad.

5.- Mejora la atención y concentración de los niños. Deben estar atentos y saber cuándo les toca intervenir en la obra.

6.- Desarrolla la expresión corporal. El niño toma consciencia de su cuerpo y de la expresión de sensaciones y sentimientos que debe representar con cada personaje.

7.- Se transmiten valores a través de la historia representada, lo que permite que los niños reflexionen sobre estos.

8.- Trabaja la expresión de sus emociones. Los pequeños se ponen en el lugar del personaje que representan (empatía) y llegan a comprender diferentes maneras de ver el mundo. Además, les permite sentirse más seguros de sí mismos ayudándoles a desinhibirse y a ganar confianza en sí mismos.

9.- Promueve la constancia en el trabajo. La meta en el teatro (representar una obra), no es inmediata sino que hay que trabajar durante un tiempo para conseguir el objetivo.

10.- Estimula la creatividad y la imaginación. El teatro ayuda a que los niños jueguen con su fantasía.

Pero, más allá de los beneficios que pueda tener esta actividad como tal, el niño juega a crear e inventar, a participar y a colaborar con el grupo. Él no es demasiado consciente de lo que hace.

Las clases de teatro en el aula de educación infantil son una estrategia pedagógica, lúdica, transversal y multidisciplinar en la que todos los alumnos tienen cabida dentro del proyecto. No solo pretende potenciar cualidades específicas como puede ser la expresión corporal, la memoria, la sensibilidad artística… sino que, por encima de todo, pretende fomentar el trabajo en equipo y promover la constancia del trabajo día a día. Decimos que es transversal porque se trata de una actividad que se puede trabajar a lo largo de todo el curso y multidisciplinar porque se trabajan distintas áreas. El teatro en la educación infantil no está programado para realizar ningún estreno teatral, sino más bien para ser vivido y asimilado durante el proceso de preparación. La meta es el camino a recorrer. El teatro en educación infantil no es un fin sino un medio. Las sesiones son socializadoras y terapéuticas, no pretenden representar un espectáculo, sino crear una experiencia de juego a través del trabajo en equipo y la expresión. El teatro es diversión para ellos.

Y vosotros, ¿qué opinión tenéis acerca de esta disciplina?, ¿Pensáis que puede seros útil de cara al futuro?, ¿Estáis de acuerdo con los beneficios enumerados en el artículo?

¡Que se abra el telón y empiece la función! 

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Laura López Mera

Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Barcelona, Máster en Intervención en Dificultades de Aprendizaje en ISEP. Educación Infantil en IOC. Profesora del curso de Técnico en Educación Infantil y educadora en una escuela infantil.