Cigarrillos electrónicos, ¿peligrosos para la salud?

CEAC Blog

21-10-2013

Los cigarrillos electrónicos o “e-cigarrillos” han aparecido con fuerza en todo el país como la alternativa a los cigarrillos tradicionales. Se puede observar cómo prolifera mes a mes el número de tiendas especializadas en este tipo de cigarrillo.

Un cigarrillo electrónico, también llamado vaporizador electrónico, es un aparato que incluye una batería recargable y un cartucho con un líquido que contiene nicotina y una mezcla de sustancias de origen químico como el propilenglicol. El consumidor inhala el vapor que se produce.

Pero... ¿Son menos nocivos los “e-cigarrillos” que los cigarros de humo tradicionales?

Evidentemente, no podemos hablar de un producto que mejore la salud del consumidor, conviene hacer una comparativa con los cigarros tradicionales para analizar hasta qué punto pueden ser más o menos nocivos.

En general, los cartuchos recargables siempre contienen nicotina, que puede variar su concentración entre 6 y 24 mg, también suelen incluir propilenglicol y diferentes aditivos de uso en la industria alimentaria para darles un sabor determinado.

Sin embargo, el problema es que no hay una regulación específica para este nuevo producto. La ausencia de regulación concreta y la falta de controles de calidad estándar favorecen que la composición del cigarrillo, entre la diversidad de marcas surgidas, pueda ser muy variada e incierta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido que los cigarrillos electrónicos están fuera de la regulación de los productos del tabaco, con sus debidas consecuencias, incluso ha recomendado que, siempre que contengan nicotina, se regulen como medicamentos.

En cuanto a la repercusión sobre la salud, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha advertido de una posible afectación de las vías aéreas por consumo de e-cigarrillos a corto plazo; pueden provocar mayor dificultad de circulación del aire, es decir, aparece más resistencia de las vías aéreas. También se han observado molestias como sequedad de boca e irritación oral y de garganta debido al aditivo propilenglicol.

No se ha demostrado científicamente la eficacia del cigarrillo electrónico para dejar de fumar, con lo que los profesionales sanitarios son prudentes y siguen recomendando los fármacos sustitutivos de la nicotina como únicos productos de origen farmacológico regulados y probados como eficaces en el control de la adicción al tabaco.

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