Claves para elegir una buena residencia para nuestros mayores

Claves para elegir una buena residencia para nuestros mayores

Laura Garbayo

06-03-2017

Con el paso de los años, todos vamos ganando experiencia y, como no, los años se van acumulando a nuestras espaldas. Muchas familias tienen algún miembro de la tercera edad conviviendo con ellos, y en algún momento, pueden llegar a preguntarse por la necesidad de llevarlos a una residencia.

Es en este punto cuando se plantea la opción de elegir una residencia “ideal” para nuestros mayores. Un centro que los cuide, que les entienda, que cubra sus necesidades tanto físicas como psicológicas. La realidad es que la decisión de separarnos de nuestros ancianos es muy difícil y que puede llegar a  generar un cierto rechazo, pero que a veces es la más acertada.

Valorar ante todo las necesidades de los mayores, y ver si en su domicilio habitual están cubiertas o no, nos hará llegar a la conclusión de si la decisión que tomamos es la más acertada. Llegados al punto de ver patente la necesidad de un ingreso en una residencia, nos tenemos que asegurar que aquel lugar donde vamos a confiar el bienestar de nuestros seres queridos, sea el más adecuado. Este post pretende ayudar clarificar los principales factores que hay que tener en cuenta a la hora de elegir una residencia de la tercera edad.

Pasos para elegir una residencia adecuada

En primer lugar y antes de iniciar la búsqueda es recomendable pedir información y consejo a los servicios sociales de la localidad y, si a ser posible, solicitar un listado de los diferentes centros con plazas concertadas en el entorno dónde interese centralizar la búsqueda, ya que, por norma general, los centros con plazas concertadas tienen una acreditación específica, que es garantía de calidad, además de cumplir la normativa vigente.

En segundo lugar, hemos de tener presentes  diferentes factores a la hora de escoger donde residirán nuestros mayores. Se ha de tener presente que existen unos factores físicos muy importantes. Se han de valorar las barreras arquitectónicas del centro. También hay que valorar la movilidad del paciente, si precisa de silla de ruedas, bastón o simplemente su movilidad es reducida. En estos casos, las residencias han de estar adaptadas para acoger a todo tipo de paciente con dichas necesidades. El diseño de un geriátrico ha de ser, en primer lugar, accesible a todos los usuarios, teniendo muy en cuenta la prevención de accidentes y las necesidades específicas de la vejez, pero nunca olvidar que han de ser un espacio motivador para las personas de esta edad, un lugar que les estimule, que les haga partícipes y que fomente las relaciones sociales.

No hemos de olvidar valorar si el centro dispone de sillas y bancos en los pasillos y zonas exteriores. Si existen ayudas para facilitar el desplazamiento, cómo barandillas en los pasillos, rampas o baños. También tendremos en cuenta si las duchas tienen asiento para que el usuario pueda sentarse. Respecto a la iluminación, hay que fijarse que los interruptores estén a una altura adecuada. En las habitaciones, es importante que las camas y sillones posean un mecanismo de articulación o un sistema que facilite la incorporación a nuestros ancianos, y no olvidar que los muebles han de estar a una altura accesible. Respecto a los carteles informativos que presente el centro, es importante que adecúen la estructura y el tamaño de las letras a las necesidades de los mayores, ya que a medida que avanzan los años la capacidad visual disminuye.

Otro aspecto fundamental a la hora de elegir residencia es comprobar que en ésta se esfuerzan por conservar en la medida de lo posible la autonomía personal de sus usuarios y que para ello ofrecen un proyecto y unos procesos que se llevan a cabo por profesionales técnicos competentes. Los centros elegidos han de fomentar las actividades sociales y el desarrollo emocional de las personas mayores. De ese modo se potencian los factores sociales y emocionales que tan importantes son para nuestros ancianos.  Con la edad disminuyen varias. Esto afecta de manera importante a los ancianos, ya que ven que ya no son quienes eran, y eso les crea una sensación de pena y desorientación. Es por este motivo que hemos de tener en cuenta el tipo de actividades que ofrecen, la cercanía respecto a la vivienda de la familia, los horarios de visita. Hay que valorar los exteriores, si el centro dispone de salas de juegos o de algún sistema de entretenimiento que fomente la autonomía de las personas de la tercera edad.  

El equipo del centro es otro factor importante en el que nos debemos fijar. Éste debería ser multidisciplinar; estar formado por médico, enfermera y auxiliar. Valorar el número de pacientes que puede asumir cada profesional, porque de ese modo, nos aseguramos un trato personal a nuestros mayores. Del mismo modo, esperar y exigir, un trato de cariño a las personas que allí confiemos.

También tendremos muy presente el cuidado de los nuestros. Se ha de valorar  la higiene del centro y la de los ancianos que allí residen, asimismo, el plan de alimentación. Las residencias han de tener dietas personalizadas, adaptadas a sus patologías y sus necesidades, porque con el paso de los años, la capacidad de masticación y deglución se ven reducidas.

No hay que olvidar la importancia de saber si el centro presenta un buen plan de acogida y si se realizan informes periódicos sobre el estado general de nuestros familiares. De ese modo podremos tener constancia de la evolución y posibles necesidades que puedan presentarse a lo largo del tiempo.

A nivel burocrático, también valoraremos que en el tablón de anuncios del Centro, consten los documentos que acrediten que dicho centro cuenta con los permisos y licencias pertinentes. De esta manera se garantiza que el centro elegido cumple las medidas de higiene, seguridad, y calidad que dictan las normas.

El factor económico es el último factor a tener en cuenta, y uno de las más determinantes y limitantes a su vez en la gran mayorías de casos. Es sabido que las residencias de la tercera edad conllevan un gasto importante a las familias. Y por este motivo, hay que  valorar los factores anteriormente mencionados, tomar la decisión con cariño, tiempo y dedicación, de ese modo, podremos encontrar el centro que  mejor se adapte a  nuestras posibilidades.

En resumen, primero valoraremos la necesidad de si alguno de nuestros mayores precisa de una estancia en una residencia. Una vez la decisión está tomada, valoraremos los puntos mencionados, de manera que encontremos en mejor lugar para confiar a los nuestros. ¿Creéis que podrías elegir un buen centro para vuestros mayores?

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Laura Garbayo

Laura Garbayo Hermoso. Licenciada en Bioquímica, Diplomada en Enfermería. Máster en Enfermería Escolar y Máster en Urgencias.
Durante mis más de cinco años de ejercicio como enfermera en el servicio de urgencias del Hospital de Barcelona, he procurado no abandonar mi otra vocación profesional, la docencia, la cual vengo desempeñando desde el año 2004. De este modo tengo  la oportunidad de aunar mis dos perfiles profesionales, por los que siento absoluta devoción.