Claves para ser un maestro motivador

Claves para ser un maestro motivador

Joan Garcia Santiago

17-11-2015

Cuando pienso en un maestro motivador me viene a la mente el recuerdo de aquél profesor que marcó mi época de estudiante. Ese profesor que sacaba lo mejor de mí en cada una de sus clases. El que despertó mi interés por sus clases y por el mundo que nos rodeaba. ¿Por qué me acuerdo de él más que de los otros? ¿Qué es es aquello que lo diferenciaba del resto? La respuesta es la pasión. Él era capaz de captar toda mi atención y de transmitirme entusiasmo por todo lo que nos explicaba. Él era, sin duda, y posiblemente sin saberlo, un maestro motivador.

 

Las 10 claves del maestro motivador

Para un maestro motivador, sus alumnos no son simples nombres con apellidos con una etiqueta que los define si son mejor o peor trabajadores, o si tienen una determinada conducta en clase, sino que cada uno de esos pequeños seres encierra pequeñas historias, curiosidades, gustos y carencias. El maestro es capaz de conectar con sus alumnos haciéndolos sentir diferentes y únicos, especiales.

Una de las características que más destaca de un maestro motivador es que es innovador. Es capaz de utilizar diferentes estrategias de enseñanza-aprendizaje para conseguir su objetivo, y no está encasillado en un modus operandi fijo. Se acabó el “la lección es así”, y se desvive por explicar los mismos contenidos de maneras diferentes o a través de materiales y experiencias variadas, procurando que el aprendizaje sea lo más significativo posible para cada uno de los niños. 

Para conseguir esto, una de las premisas de la educación tradicional que primero se desmorona es la relación existente entre profesor y alumno: el profesor enseña, es la fuente de conocimiento, y el alumno escucha y aprende. En este nuevo paradigma el profesor se sitúa en un mismo nivel que el alumno, estableciendo una una relación horizontal (no vertical, como todavía hoy en día se trabaja en muchas escuelas) en la que la información fluye entre uno y otro, y ambos aprenden al mismo tiempo. Aquél profesor que es capaz de aprender de sus alumnos tendrá muchos más recursos y será mucho más cercano a estos que uno que no sea capaz de conseguirlo o de uno que ni siquiera se lo plantee.

Este aprendizaje constante, sumado al afán del profesor por innovar y aprender nuevas maneras de transmitir los conocimientos, permite al profesor mejorar su metodología y ampliar su abanico de recursos permitiéndole adaptarse a una variedad cada vez más cambiante de alumnado. Aplica juegos y estrategias novedosas, consiguiendo que los alumnos quieran aprender en lugar de esforzarse a simplemente enseñar.

La motivación infantil es imprescindible para conseguir que la clase funcione y que los alumnos se sientan atraídos por el maestro. Hemos hablado de la innovación, de las estrategias empleadas, de la relación que se establece entre profesor y alumno…  y será gracias a la labor que desempeña el docente que conseguiremos esas dosis de motivación extra. Además, se debe potenciar un buen clima en clase para que los alumnos se sientan cómodos. Deben sentirse queridos e integrados en el grupo clase, facilitando el trabajo en equipo y la espontaneidad de cada uno de sus miembros, respetando sus diferencias y sus características. Solamente así conseguiremos que colaboren y participen sin miedo y con total libertad, y lo mejor de todo, que lo hagan porque les venga en gusto hacerlo.

No es extraño imaginarse a un maestro motivador contento y alegre, y esto es debido a que disfruta de su trabajo. Solamente así se puede llegar a transmitir pasión y a dar lo mejor de uno mismo todo el rato. Para ello, es importante que el maestro sea una figura positiva, que siempre busque extraer lo mejor de cada situación, y aprovecharlo para generar una situación de enseñanza óptima. Todo esto repercutirá de manera positiva en la autoestima de los alumnos, y ésta a su vez lo hará en su propio aprendizaje. Por lo tanto, el estado de ánimo del profesor es una pieza clave más de este engranaje.

 

La figura del maestro en el cine

El tema del maestro motivador no pasa desapercibido para la industria del cine, y muchas son las propuestas que las productoras han llevado hasta nuestras pantallas con un gran maestro como hilo conductor. Podemos encontrar muchos ejemplos de películas que muestran cómo, gracias a la motivación, alumnos presuntamente conflictivos acaban siendo estupendos estudiantes. “Mentes peligrosas” o “La lengua de las mariposas” son solamente dos ejemplos de lo explicado más arriba, aunque personalmente os quiero recomendar, para quién todavía no la haya visto “Los chicos del coro”.

En resumen, un maestro motivador debe tener la mente abierta y escuchar siempre a sus alumnos para poder aprender de ellos. Debe transmitir pasión por lo que enseña y conseguir que sean los alumnos los que tengan ganas de aprender, más que dedicar titánicos esfuerzos en simplemente enseñar.

Y tú, ¿te ves capacitado para ser un maestro motivador?

Imagen principal de Susana Fernández con licencia Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/).

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Joan Garcia Santiago

Maestro de educación infantil, especialista en physical education, psychomotricity y nuevas tecnologias. Profesor on-line del curso de Técnico en Educación Infantil de CEAC