¿Cómo afectan los cambios estacionales a la alimentación?

¿Cómo afectan los cambios estacionales a la alimentación?

Noemí Ojeda

02-05-2016

Actualmente, con la llegada del cambio estacional, el organismo sufre alteraciones por la variación de temperatura, horas de luz, y aumento de actividad. Todo esto se traduce generalmente en un mayor cansancio, somnolencia y apatía, que, a veces, incluso puede llegar a afectar al estado emocional. Y también a nuestra relación con la alimentación.

Nuestra pregunta desde a perspectiva de la salud es, ¿cómo afrontar estos cambios desde la alimentación para hacerlos más llevaderos y no notar el descenso de energía que generalmente acarrean?

En las siguientes líneas daremos las claves de una adecuada alimentación y prácticas que contribuyan a ello y, por tanto, a nuestro bienestar. 

En biología, los ritmos endógenos que constituyen oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo como los días, se conocen como “ritmos circadianos”, ritmos que se refieren a la repetición cíclica de 20 a 28 horas y que atienden, principalmente, a fenómenos como la temperatura o la luz.

Todos los animales, las plantas, y probablemente todos los organismos que muestran algún tipo de variación rítmica de carácter fisiológico en su actividad vital como tasa metabólica, producción de calor, floración, etc, suelen estar asociados con un cambio ambiental rítmico. En todos los organismos eucariotas (organismos celulares complejos) así como muchos procariotas (células sencillas con actividad biológica inferior) se han contemplado estableciendo diferentes ritmos con períodos que van desde fracciones de segundo hasta años, modificables por señales externas, pero, a la vez, persistentes en su expresión ante una ausencia de estímulo.

¿Quiere decir esto que sentiríamos la primavera aunque no la tuviésemos delante?

La primavera, etimológicamente se refiere al primer verdor. Florecimiento de plantas, alargamiento de los días, migración del frío y llegada del calor.

Síntomas que mejoran nuestra sensación emocional por la asociación de la luz a la felicidad y su relación con la producción de serotonina, pero que también nos afectan, al igual que el cambio opuesto, el del otoño, de forma interior.

Generalmente, relacionamos este tipo de cambio a la alteración de los ciclos de sueño, fenómenos que conocemos por la afectación que nos producen, pero hay una serie de efectos internos que pueden llegar a estar relacionados con la alimentación que también son producidos por estos cambios estacionales que podemos tratar para ganar energía y calidad de vida durante la adaptación al nuevo ciclo y sus características.

Las principales son: sensación de debilidad física y cansancio o fatiga. Suele acusarse durante las primeras semanas de la estación, ya que el cuerpo necesita acostumbrarse al alargamiento de las horas de sol y a los cambios térmicos. Esta sensación no es grave, pero reduce notablemente la capacidad para realizar cualquier tarea habitual del día a día, por lo que conviene anticiparse a la situación y tratar preventivamente su llegada. Aunque, si no se hace, también hay cómo combatirla, y la alimentación juega un rol fundamental.

Claves de la alimentación para combatir la astenia primaveral:

  • El desayuno como comida más importante del día: el desayuno es la primera ingesta energética que hacemos durante el día, y la que nos aportará los primeros nutrientes para toda la jornada, por lo que hemos de cuidar que contenga en calidad y cantidad todo lo que necesitemos para combatir esta situación. Fruta o zumos naturales que suplemento las necesidades aumentadas de vitaminas; carbohidratos integrales que aporten más fibra y minerales en forma de pan, cereales, o avena; aceite de oliva que nos aporte ácidos grasos insaturados; proteína y aminoácidos de buena calidad en forma de huevo, leche o yogur; y frutos secos que aporten minerales como zinc o magnesio, que sustituyan la energía que le asignamos al café.

  • Comidas ligeras con presencia de vegetales: necesitamos seguir añadiendo vitaminas y minerales que nos ayuden a mantener el nivel normal de actividad durante la jornada, por lo que las verduras y hortalizas poco cocinadas y/o crudas, con mucha presencia de hoja verde, y la combinación con cereales y legumbres que aporten vitaminas del grupo B serían una buena combinación para la mayor parte de los días, especialmente si continuamos con una tarea moderada a intensa durante la tarde y no tenemos posibilidad de descanso.

  • Hidratación: el mantenimiento de la hidratación es fundamental para contribuir al buen desarrollo de las distintas funciones orgánicas, principalmente renal e intestinal, sistemas que también se ven afectados por los cambios estacionales y que deben ser especialmente cuidados en esta época.  Llevar encima una botella de agua y beber sorbos durante el día, preparar infusiones y zumos naturales contribuirán a mejorar el balance hídrico además de mineral.

Además de todas estas pautas, el seguimiento de unos buenos hábitos de sueño y práctica de ejercicio físico, liberarse del estrés y promover la motivación y mente positiva, así como evitar factores extenuantes contribuirán a que cada primavera percibamos más los detalles que nos ofrece la naturaleza sin sufrir las consecuencias que nos harían derrumbarnos en el sofá hasta el siguiente descenso de temperatura. 

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."