Cómo detectar el acoso escolar. ¿Qué debes hacer?

Cómo detectar el acoso escolar. ¿Qué debes hacer?

Laura López Mera

29-12-2016

Durante la infancia los niños se suelen enfadar, en muchas ocasiones se pueden pelear e incluso llegar a insultarse.  Ante estas conductas debemos ser intransigentes y deben tener consecuencias, pero tampoco se pueden confundir con el acoso escolar o bullying.  

Para hablar de acoso escolar, hay que distinguir entre agresión puntual en un entorno escolar y el acoso. El acoso es cualquier tipo de agresión psicológica o física permanente, constante y duradera. Se caracteriza por un abuso de poder del agresor frente a la víctima y observadores. No se trata de una pelea puntual, el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación permanentemente.

Existen diferentes tipos de acoso escolar:

  • Físico: cuando la víctima es golpeada o empujada.
  • Psicológico: cuando la víctima es perseguida, intimidada, chantajeada, manipulada y amenazada.
  • Sexual: cuando la víctima es inducida a un abuso sexual.
  • Otras formas de maltrato: cuando la víctima es excluida, se aísla, se ignora,…

Ante esto, conviene que estemos alerta a toda una lista de señales que puede presentar la víctima:

1.- Cambios de humor en el niño. Tristeza o irritabilidad.

2.- Cambios en su comportamiento.

3.- Cambios en los hábitos alimentarios: les falta el apetito o comen compulsivamente.

4.- Trastornos del sueño. Suelen tener pesadillas y problemas para conciliar el sueño.

5.- Muestran señales físicas: golpes, rasguños,… sin motivo aparente o “porque se ha caído”.

6.- Presentan síntomas psicosomáticos: dolores de cabeza o de tripa, síntomas de asfixia, mareos, malestar… sin motivo aparente o sin una causa que los justifique.

7.- Muestran rechazo por asistir al colegio y lo verbalizan continuamente.

8.- Cambios en su rendimiento escolar. Al afectarse su concentración y atención fomenta un desinterés general por los estudios.

9.- Problemas de relación y aislamiento. El niño no quiere asistir a excursiones, no quiere relacionarse con sus compañeros y quiere ir siempre acompañado.

Y los profesores, ¿qué podemos hacer ante esto?

Como educadores, tenemos la labor de velar por nuestros alumnos y garantizar su bienestar. Podemos estar atentos a varios indicios que nos demuestran que podría haber un posible acoso escolar. La lista es muy similar a la que pueden observar desde casa pero con algunas diferencias:

  • Estar atentos a la relación de los alumnos en los pasillos y patios. Los peores momentos se sufren cuando no hay adultos presentes.
  • La no participación habitual en las salidas del grupo.
  • Darle importancia a los abucheos repetidos y risas en contra de determinados alumnos. En el caso de los niños más mayores, estar al tanto de las pintadas en las paredes y puertas de los baños.
  • Si comenta que le roban cosas o le falta material escolar con frecuencia.
  • Si se le ve decaído, triste, aislado del grupo, depresivo sin motivo aparente…
  • Si muestra golpes, arañazos,…

Así, el papel de los docentes es decisivo a la hora de enfrentarse a una situación de acoso escolar en el aula. Establecer unos límites, dejar de lado la actitud pasiva ante el problema y un trabajo integral enfocado al respeto a los demás, la empatía, la responsabilidad, la igualdad,… darían como resultado unas relaciones entre iguales más sanas y funcionales.

¿Cómo se puede trabajar desde el aula con los alumnos?

Se pueden llevar a cabo multitud de proyectos y actividades para trabajar todos los valores que creemos importantes para evitar el bullying. Se pueden hacer rol playing (teatro), cuentos, películas, realizar un proyecto de mediación escolar, etc.

Aparte, es clave crear un buen clima de seguridad y confianza en el que no será tolerado ningún tipo de agresión y en el que se llevará a cabo una escucha activa y empática cuando un alumno hable sobre alguna situación de agresión.

Todo esto unido a ser un buen modelo de buen comportamiento (solidario, empático, respetuoso) y al hecho de identificar las primeras señales de agresión antes de que se conviertan en un conflicto mayor, harán que se pueda evitar y prevenir muchas situaciones de acoso escolar.

Ante todo, es muy importante la detección temprana para evitar posibles situaciones futuras de estrés postraumático de las víctimas que han sido acosadas durante un largo periodo de tiempo.

¿Y si no hemos llegado a tiempo? Lo primero de todo es no culpabilizar a la víctima ni a nosotros mismos. Es importante que el niño se sienta seguro y confiado, que haya un buen clima donde pueda desahogarse y contar lo que le pasa. Darle herramientas para aprender a ser asertivo, a ser capaz de decir lo que él quiere sin imponérselo a los demás y sabiendo que su opinión es tan válida como la de los demás. Que aprenda a ignorar al agresor, a no demostrar que le afecta llorando o enfadándose, sino respondiendo con tranquilidad y firmeza. Hay que hacerle saber que no está solo y que siempre puede pedir ayuda.

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Laura López Mera

Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Barcelona, Máster en Intervención en Dificultades de Aprendizaje en ISEP. Educación Infantil en IOC. Profesora del curso de Técnico en Educación Infantil y educadora en una escuela infantil.