¿Cómo detectar una alergia alimentaria?

¿Cómo detectar una alergia alimentaria?

Noemí Ojeda

16-05-2017

Lo primero que hemos de saber cuándo hablamos en términos de alergia alimentaria es su significado.

Según la AEPNAA (Asociación Española de Personas con Alergias a los Alimentos), una alergia es una reacción o respuesta alterada del organismo ante una sustancia que es denominada alérgeno. Estos alérgenos, de por sí resultan inofensivos y bien tolerados por las personas no alérgicas, pero, en caso de darse una persona alérgica a dicho o dichos alérgenos, puede llegar a resultar tremendamente peligroso para su salud. El sistema inmunológico de las personas alérgicas crea mecanismos de defensa que se vuelven dañinos, causando los síntomas de alergia.

Actualmente se cree que la prevalencia mundial se sitúa en torno al 8% de afectación en niños y al 3% en adultos. En España, en concreto, se estima que existen 1,3 millones de afectados por alergias alimentarias.

Los principales alérgenos alimentarios identificados por la ley son:

  • Leche
  • Huevo
  • Pescado
  • Crustáceos y moluscos
  • Frutos de cáscara
  • Cacahuate
  • Trigo
  • Soja

Y los establecimientos de hostelería y empresas destinadas al consumo de alimentación y bebidas, así como el gremio hotelero, están obligados a alertar de la presencia de los mismos en todos los productos destinados a la ingestión para evitar posibles reacciones graves para las personas alérgicas.

Esta declaración de alérgenos entró en vigor en 2014 y, en la actualidad, casi todos los establecimientos y empresas relacionadas con ambos sectores ya tienen puestos en marcha sus sistemas de detección e información a los consumidores de todos los ingredientes y sus posibles alergias.

La alergia a los alimentos, se produce cuando una persona reacciona exageradamente al contacto, ingestión o inhalación de un alimento, ya que, hay alimentos como algunos frutos secos que pueden desencadenar una reacción sólo al estar presentes en la misma atmósfera que la persona que es alérgica a ellos. Esta sería una de las consideradas reacciones graves.

Los alérgenos pueden provocar desde reacciones leves (erupciones, urticaria, picor, tos, asma, diarrea o vómitos) a reacciones graves o muy graves (desde dificultad respiratoria, hipotensión, opresión torácica, palpitaciones o mareo, hasta shock anafiláctico con riesgo de muerte).

Cada año más personas son conocedoras de sus alergias alimentarias y se ponen en manos de alergólogos que puedan ayudarles a llevar a cabo una vida con garantía de seguridad en la alimentación.

Para conocer a qué puede ser alérgico/a una persona, los especialistas se basan en algunas pruebas diseñadas por alergólogos e inmunólogos para diagnosticarlas:

1. Historial de paciente. Es muy importante conocer el contexto de la posible alergia. Se recoge información desde el nacimiento de la persona para verificar que no existan manifestaciones evidentes ante algún alimento desde su primer contacto, y se realiza un estudio sobre sus antecedentes familiares, para ver si existe algún tipo de vínculo genético a dicha posible alergia.

2. Punción de la piel. Esta es la prueba cutánea más común que consiste en raspar la piel es o perforarla con pequeñas cantidades del alérgeno y esperar a ver su reacción. No se trata de una prueba exclusiva para alérgenos alimentarios, sino que también es comúnmente utilizada para otro tipo de alergias estacionales, a ácaros, pelo animal, etc.

3. Contacto con la comida real. Se trata de un desafío donde el posible alérgico ha de entrar en contacto con el propio alérgeno en una atmósfera controlada y se observa su reacción.

4. Parche atópico. Prueba en la que un parche impregnado en el alérgeno es pegado a la piel por hasta 48 horas para estudiar sus efectos.

5. Extracción de sangre. Se realiza para comprobar la presencia de algún resto de histamina en la sangre que pueda relacionarse con el contacto o ingestión de algún alimento.

A pesar de la eficacia de todas ellas, se cree que no existe un criterio 100% fiable que cuente con plena aceptación para el diagnóstico de una alergia alimentaria.

La Asociación Española de Personas con Alergias a los Alimentos y al Látex realiza una guía de cómo organizar dichos pasos para realizar una correcta detección. Para ello, lo primero que hay que hacer si se sospecha de que se está produciendo una alergia alimentaria es contactar con un médico especialista. Como resumen, podríamos decir que cualquier alimento puede provocar alergia y cualquier persona podría desarrollarla.

En niños de corta edad, ante los primeros contactos con los alimentos, la alergia a un alimento puntual puede desaparecer con el tiempo y su desarrollo, por lo que puede permitir que el niño vuelva a ingerirlo sin peligro a lo largo de su vida. Esto ocurre, sobre todo, con la leche y el huevo, conocidos como los principales alérgenos infantiles, y cuyas alergias suelen desaparecer durante el transcurso a la vida adulta.  

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que, ante posibles alergias, es posible tener síntomas con cantidades muy pequeñas del alimento, prácticamente imperceptibles, que se conocen como trazas. Lo que indica que, el grado de reacción alérgica no depende de la cantidad ingerida sino de la sensibilidad del paciente a ese elemento.

Curso relacionado: Técnico Superior en Dietética

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."