Cómo evaluar los riegos profesionales de una empresa

Cómo evaluar los riegos profesionales de una empresa

Carlos Guillén Burguillos

27-04-2017

La evaluación de riesgos

La evaluación de los riesgos laborales consiste en llevar a cabo un proceso que valore si para un trabajador existe algún riesgo y la adopción de medidas preventivas que deben adoptarse.

Lo primero que hay que hacer es analizar el riesgo mediante la identificación del peligro y realizar una valoración del propio riesgo, analizando si éste es tolerable o no. Si no lo es, hay que tomar medidas. Es importante destacar que la evaluación la debe llevar a cabo un profesional en este campo.

El objetivo principal es, obviamente, reducir o eliminar los riesgos de cada puesto de trabajo.

También es importante destacar que la evaluación de riesgos se tiene que entender como dinámica, es decir, que se tiene que ir revisando constantemente y se tiene que ir adaptando a los cambios que se van produciendo.

Niveles de riesgo

Lo primero que hay que hacer es evaluar el nivel de riesgo. Para ello, se tienen en cuenta dos variables, que son:

- Probabilidad: baja, media o alta.

- Consecuencias para el trabajador, en función si se consideran ligeramente dañinas, dañinas o extremadamente dañinas.

En función de estas dos variables se considerará el riesgo como trivial, tolerable, moderado, importante o intolerable. En el primer caso, no se llevará a cabo ninguna acción específica. En el último caso, no se debe empezar el trabajo hasta que se reduzca el riesgo. En las tres opciones intermedias se debe actuar para reducir o eliminar cualquier tipo de riesgo.

Pasos a seguir

Para llevar a cabo la evaluación de los riesgos laborales inicial en una empresa hay que seguir los siguientes pasos:

1. Pese a que la evaluación de los riesgos laborales corre a cargo de la dirección de la empresa, se tiene que consultar a los trabajadores o sus representantes la adecuación de la forma de llevarlo a cabo.

2. Análisis de los accidentes, enfermedades y otros daños derivados del trabajo que se hayan producido anteriormente.

3. Realizar un análisis completo de todos los riesgos, por parte de personal debidamente cualificado, ya sea externo o personal propio de la empresa.

4. Revisión del análisis periódicamente, cada dos o tres años, o cada vez que se introduzcan cambios en los puestos de trabajo. También hay que realizar una revisión cuando se trate de trabajadores más sensibles, como mujeres embarazadas, menores o personas con movilidad reducida.

Análisis

En el apartado anterior se han descrito los pasos a seguir para llevar a cabo la evaluación de los riesgos laborales. El segundo apartado contemplaba el análisis, que es preciso detallarlo:

1. Fase de preparación. Hay que establecer qué persona o grupo de personas va a realizar la evaluación, así como definir en qué plazo se va a realizar, cómo se va a evaluar, qué procedimiento se va a seguir y qué se necesita para hacerla.

2. Fase de ejecución. Hay que revisar las instalaciones, la maquinaria, las herramientas y los productos utilizados. Además, hay que hacer un análisis del funcionamiento de la empresa, de la relación entre los trabajadores,  de su formación, del entorno y de los controles que tenga establecidos la empresa.

3. Fase de registro documental. Una vez llevado a cabo todo el análisis, hay que dejar constancia documental de todo lo que se haya encontrado. Es importante también incluir en el informe las recomendaciones que se establezcan para mejorar la situación de seguridad y salud de los trabajadores.

Cuestiones prácticas

Una vez definidas las fases de manera formal, es la hora de citar algunos ejemplos ilustrativos para identificar en qué nos debemos fijar para realizar la evaluación de los riesgos laborales.

En la mayoría de empresas hay que analizar el nivel de ruido al que se exponen los trabajadores, la luminosidad en cada puesto de trabajo o la exposición a elementos tóxicos, entre otras cuestiones que forman parte del entorno. Por otro lado, hay que valorar el riesgo que tiene un trabajador de caída a diferente nivel o al mismo nivel, así como  los problemas que se pueden derivar de la postura que tiene que tener el trabajador cuando realice sus tareas. Es importante valorar el esfuerzo que hay que hacer o el nivel de estrés al que se está expuesto. Para los trabajos menos físicos, hay que fijarse en la posición del trabajador cuando está sentado, la altura de la pantalla del ordenador, la limpieza o la facilidad de tener a mano todo lo que necesita.

El personal del ámbito sanitario corre el riesgo de contraer enfermedades o, incluso, se dan casos habitualmente de personal sanitario que ha sido agredido por sus pacientes.

Los elementos para analizar son prácticamente infinitos, y van saliendo nuevos. El otro día, por ejemplo, se publicó una noticia donde se informaba que un juez había dictado que el tumor que le había salido a una persona en la cabeza venía provocado por la utilización del teléfono móvil en el trabajo.

Necesitamos la participación de un experto, pues, que defina qué riesgos hay que analizar para cada puesto de trabajo.

Seas empresa o trabajador, ¿sabrías cómo evaluar los puestos de trabajo de tu empresa.

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Carlos Guillén Burguillos

Licenciado en ADE y en Economía. Máster en Educación y TIC. Profesor del área de empresa en varios centros. Impulsor de nuevos negocios. Apasionado del deporte, la música y la lectura.