Cómo fomentar la autoestima de un niño

Cómo fomentar la autoestima de un niño

Nancy López Lago

12-01-2016

La autoestima en los niños y cómo fomentarla no es un contenido en sí mismo del currículo de educación infantil, no obstante, a nivel transversal forma parte de una de las tareas más importantes del docente. Como futuros educadores y educadoras saber qué es la autoestima y cómo fomentar la autoestima de un niño​ en el aula es fundamental.  De modo que la primera pregunta que hay que resolver es ¿Qué es la autoestima?

No existe una única definición de autoestima, pero podemos decir que es la valoración que cada uno de los seres humanos tenemos sobre nosotros mismos como consecuencia de todos aquellos factores que han ido moldeando nuestra personalidad. Según Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, describe la necesidad de aprecio, que se divide en dos aspectos, el aprecio que se tiene uno mismo y el respeto que recibe de las otras personas.  De estas definiciones deducimos dos aspectos importantes:

  • Que tener una buena autoestima es una necesidad. Una autoestima alta nos beneficiará mientras que una autoestima baja puede ser la causa de muchos problemas de tipo psicológico como la depresión, neurosis, la timidez excesiva, la falta de socialización, etc.
  • Que la autoestima es una percepción subjetiva, personal y que dependerá de los factores emocionales, físicos y experienciales de cada persona.

Pero... si tan importante es tener una buena autoestima, ¿Cómo fomentamos la autoestima infantil en los niños, es decir, cómo trabajamos la autoestima en el aula de educación infantil?

1.     Cuidando el lenguaje:

  • Evitando términos que "etiqueten" a los niños, como "eres incapaz", " no eres demasiado inteligente", "eres demasiado torpe", etc.
  • Evitando mensajes negativos de incapacidad como "no puedes", "no sabes", etc.
  • Evitando comparaciones " Pedro es más...", "Él lo sabe hacer mejor", "Eres el menos...", etc.

    Debemos ser conscientes de que las expectativas y/o prejuicios que nosotros tenemos tienden a cumplirse, es decir, que cuando le decimos a alguien de forma continuada que es de una determinada manera, al final acabamos influyendo en su manera de comportarse; esto recibe el nombre de profecía del autocumplimiento o efecto Pigmalión. Si queréis saber más sobre este tema pinchad aquí.
     

2.     Potenciando la autonomía de cada niño: se trata de no hacer por ellos, lo que pueden hacer por sí mismos. Muchas veces por prisa, por falta de tiempo o para evitar que se ensucien, tendemos a hacer las cosas por ellos. Esto es un error y les transmite el mensaje de que "no saben hacerlo" y que "nosotros lo hacemos mucho mejor". Como por ejemplo dándoles de comer nosotros mismos, para evitar que se manchen y acabar antes. Por este motivo es importante ofrecerles oportunidades para hacer las cosas por sí mismos, procurando que sean metas asequibles y alcanzables con cierto grado de esfuerzo. Por ejemplo: a un niño de dos años le podemos dejar comer la sopa con cuchara, pero siendo conscientes de que es posible que se manche. No obstante, no sería adecuado pedirle que se cortara él mismo la carne con un cuchillo puesto que no tiene la motricidad fina lo suficientemente desarrollada como para ejecutar esa tarea, además de que existe riesgo de lesión.
 

3.     Elogiando el esfuerzo y reconociendo sus cualidades
Si bien es innegable que los elogios ayudan a fomentar la autoestima de un niño, no todos los elogios o forman de elogiar son positivas para el niño. ¿Cómo debemos elogiar, por lo tanto?

  • Elogiando el esfuerzo y no la capacidad o los resultados obtenidos.
  • Evitando añadir presión sobre alcanzar determinados objetivos y motivando el proceso en sí.

En resumen, se trata de elogiar no los logros, sino el medio de lograr las cosas, mediante el esfuerzo. El mensaje que transmitimos, de esta manera, es que no siempre podemos conseguir todo lo que queremos, pero lo que importa es esforzarse y procurar superarse. Es un mensaje mucho más motivante y sano para el niño.
 

4.     Ayudándole a mejorar aquello que no se le da bien. Si se equivoca en algo, está bien explicarle en qué se ha equivocado y ofrecerle alternativas adecuadas de respuesta. Es decir, es importante indicarle al niño aquello que no hace de forma correcta, poniendo límites cuando es necesario, pero también es muy positivo acompañar la "corrección" con alternativas para que pueda responder de forma adecuada la siguiente vez. Se trata de proporcionar herramientas nuevas al niño para que si se vuelve a encontrar en la misma situación pueda aplicar lo aprendido y actuar de forma correcta.
 

5.     Delegando responsabilidades adecuadas a sus capacidades. Una buena manera de fomentar la autoestima en un niño es haciéndole sentir útil y que confiamos en él y en sus capacidades, de modo que haciendo que pequeñas tareas sean su responsabilidad le transmitimos ese mensaje tan positivo para él.
 

6.     Por último, aceptar a cada uno de los niños con sus cualidades y sus defectos. Debemos ser conscientes de que nadie es perfecto, todos tenemos nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades y los niños no son una excepción. Pretender que sean perfectos, se comporten siempre de forma correcta y no cometan errores es un utopía. Por lo tanto debemos adaptar nuestras expectativas a esta realidad y procurar aceptar a cada niño con sus virtudes y sus defectos.

Qué opinas, ¿es necesario trabajar la autoestima infantil en el aula? ¿Qué hacéis vosotras para fomentar la autoestima de un niño?

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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.