Cómo fomentar la autonomía de los niños en educación infantil

Cómo fomentar la autonomía de los niños en educación infantil

Nancy López Lago

21-06-2016

Autonomía y autoestima en Educación Infantil van de la mano. Como padres y educadores, uno de nuestros principales objetivos es conseguir que los niños sean capaces de aprender a hacer las cosas por sí mismos y se desarrollen como personas autónomas y sociales de forma eficaz, y al mismo tiempo, se sientan seguros de sus capacidades, es decir, que generen una buena autoestima.

¿Cómo podemos fomentar la autonomía de nuestros niños desde el punto de vista de la Educación Infantil?

Veamos diferentes estrategias que nos pueden ser de ayuda para conseguir alcanzar dicho objetivo.

1. No hacer por el niño lo que puede conseguir por sí mismo. A veces con las mejores intenciones conseguimos los peores resultados. En muchas ocasiones tendemos a sobreproteger a los niños o a desconfiar de sus capacidades y solemos hacer por ellos cosas que podrían hacer por sí mismos.  Por ejemplo: vemos que se está intentando lavarse las manos pero no lo hace de forma correcta.  Como padres y/o educadores podemos actuar de 2 maneras muy diferentes:

  • Diciéndole que lo está haciendo mal y que así no va a conseguir lavarse bien las manos. “Ven, ya te las lavo yo porque no lo estás haciendo bien”.
  • O bien… Reforzar positivamente su intento y en todo caso guiarle en el proceso. “Veo que estás intentado lavarte tu solito las manos. Muy bien! Mira, lo mejor es que te subas a este taburete y así llegarás mejor al grifo.”

Como puedes ver, en el primer caso el mensaje que transmitimos al niño es “no confío en tus capacidades” mientras que en el segundo caso le estamos alabando por su iniciativa, ofreciendo una ayuda verbal como sugerencia de mejora y reforzando que siga practicando para mejorar, al mismo tiempo que le decimos “confío en tus capacidades, eres una persona capaz”, lo que repercutirá en su autoestima.

2. Las palabras crean realidades: En relación al punto anterior, decir cosas como  “no eres capaz, por eso mejor que lo haga yo”, “no sabes hacerlo tan bien como yo”, “no sabes”, “no puedes”… son mensajes negativos que por un lado no fomentan la autonomía del niño y por el otro favorecen una baja autoestima. En educación infantil usamos el término “la profecía del autocumplimiento” para explicar este proceso que viene a decir que las cosas que decimos tienen a cumplirse, tanto desde un punto de vista positivo como negativo.  ¿Vemos un ejemplo?

  • Cuando le decimos a alguien que hace algo muy bien, se sentirá feliz y confiado, de modo que seguirá haciendo eso y por lo tanto, a base de practicar lo irá haciendo todavía mejor. La profecía tiende a cumplirse porque realmente la persona acaba haciéndolo mejor.
  • Cuando le transmitimos a alguien el mensaje de que no sabe hacer algo, se sentirá inseguro y posiblemente evitará volver a realizar eso que “no sabe hacer” para no sentirse mal. La profecía se autocumple, porque si no se practica, tampoco se le da la opción de aprender y mejorar.

3. Evitar las prisas/buscar tiempo. Un proceso de aprendizaje y mejora requiere tiempo. Un niño que está aprendiendo a hacer algo por si mismo no lo va a hacer a la misma velocidad que un adulto que sí que sabe. De modo que muchas veces por falta de tiempo volvemos a incurrir en el error 1: hacer las cosas por ellos. Un ejemplo: tenemos poco tiempo para el tiempo de la comida, el niño empieza a comer trozos pero le cuesta coger bien el tenedor o la cuchara, se despista, empieza a jugar, se le cae la comida… lo más rápido es coger nosotros el cubierto y empezar a darle. En 20 minutos hemos acabado, pero ¿le hemos ayudado a que aprenda a hacerlo por sí mismo? La respuesta es No.

4. Reforzar los intentos aunque el resultado no sea el esperado. Como ya he comentado se trata de un proceso de aprendizaje, y para aprender hay que equivocarse primero. La gran mayoría de los niños, por no decir todos, no suelen hacer las cosas bien a la primera, por eso no debemos fijarnos en el resultado conseguido, si no en el proceso, es decir, en la intención. Por ejemplo: le acabamos de quitar el pañal al niño y te avisa de que tiene ganas de ir al baño, pero al segundo se le escapa. Es importante valorar el intento de aviso y no fijarnos en el resultado infructuoso.

5. Crear oportunidades de aprendizaje adaptadas a sus capacidades. ¿Qué significa esto? Pues que hay que aprovechar situaciones de la vida cotidiana para ofrecer oportunidades de aprendizaje, siendo conscientes de las limitaciones del niño y adaptando si es necesario algo para que consiga hacerlo por sí mismo.  Por ejemplo: cuando un niño intenta lavarse los dientes pero no llega al grifo para abrir el agua, podemos poner un taburete y que se suba él, en vez de cogerlo en brazos y que dependa de nosotros.

En resumen, fomentar la autonomía en los niños de educación infantil es bastante sencillo y está totalmente en nuestras manos. Consiste en tener paciencia, tiempo y sobretodo dejarles hacer las cosas por sí mismos, tanto si las hacen bien como si no, ofreciéndoles la oportunidad de equivocarse, aprenden y mejorar.

¿Qué opináis? ¿Qué dificultades os habéis encontrado en este sentido como padres o como educadores?

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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.