¿Cómo fomentar la lectura en los niños/as?

¿Cómo fomentar la lectura en los niños/as?

Joan Garcia Santiago

01-12-2015

No hay nada como los libros para transportarse a mundos lejanos y viajar por todos los rincones sin salir de la habitación. Pese a que las nuevas tecnologías están arrinconando cada vez más la lectura en detrimento de los videojuegos ¿te atreves a fomentar la lectura en los más pequeños?

Cuando la pasión despierta

En general no hay una edad concreta para despertar la pasión por la lectura. El placer de pasar un rato agradable ante un libro puede aparecer por ejemplo en la escuela, después de conocer una interesantísima historia en un libro que nos ha enseñado un profesor. Puede hacerlo en el instituto, después de descubrir que tal escritor hace poesía, y con esas letras pueda embelesar a esa persona amada. O quizás en el trayecto al trabajo, sentados en ese interminable viaje en autobús…

Pese a no tener momento determinado en el que la chispa prende, el gusto por la lectura es algo que por lo general comienza desde una temprana edad, y son los niños más pequeños los primeros en disfrutar de fantásticas historias extraídas de las páginas de los cuentos. Las lecturas infantiles son, pues, su primer contacto. Pero estas no necesariamente son leídas por ellos. Tradicionalmente, el primer cuento que aprenderá un niño no será porque este lo lea, sino porque un adulto se lo explicará. Puede ser la madre o el padre antes de ir a dormir, el abuelo o la abuela en una visita, y por supuesto, lo que más nos atañe a nosotros, el maestro de educación infantil cuando lo explica en clase.

Cómo empezar a leer

El niño es curioso por naturaleza y le encantará aprender a descifrar esos dibujos que, pese a no parecerse a ningún objeto que conozcan, contienen una gran cantidad de significados y quieren decir un montón de cosas. Pueden indicar el lugar donde se encuentran, qué venden en un establecimiento o como se llama una persona. Y precisamente este será el hilo conductor que nos ayudará a despertar su interés por aprender a leer: su propio nombre.

Reconocer su nombre y saber qué cosas le pertenecen le harán sentirse más seguro de sí mismo e importante a la vez. Pronto identificarán letras de su propio nombre en otras palabras, intentarán pronunciarlas aprendiendo otras nuevas, sonidos que ya conocían pero que no identificaban con ninguna grafía… y así hasta ir desarrollando cada vez mayor fluidez y habilidad.

Sus primeros libros

Paralelamente, los primeros libros para niños no tienen párrafos, y seguramente tampoco frases. Unas simples palabras que acompañan grandes y coloridos dibujos son más que suficientes para estimularlos de manera correcta en la lectura. Los primeros libros con frases cortas llegarán una vez superadas las famosas cartillas de lectura, libros en los que aprenden a encadenar las letras entre ellas formando sílabas, y posteriormente palabras cortas.

Los primeros cuentos suelen ser clásicos infantiles de toda la vida. Quién no recuerda los cuentos de su infancia: Hansel y Gretel, La ratita presumida, La cigarra y la hormiga, El flautista de Hamelín, Juan y la habichuela mágica, La tortuga y la liebre, Los tres cerditos o El pastor y el lobo. Son ideales los cuentos con textos muy breves, y preferiblemente que se pueden leer tanto en mayúscula como en letra ligada.

Aunque no todo son cuentos. De hecho, para los primeros lectores son más recomendables libros que narren historias sencillas, con un gran apoyo de la ilustración, para que el niño las pueda leer con facilidad. Estos primeros libros deberían introducir varios fonemas de manera progresiva y acumulativa para que la lectura se convierta en una motivación, y el nivel de dificultad tenga una progresión fácil de asumir. Es buena opción que estos libros tengan una parte pensada y diseñada para ser leída por el adulto, y otra -claramente diferenciada- que puede leer el niño.

Ayudando a fomentar la lectura

Una gran parte de lo que son los niños lo reciben del ambiente en el que se desarrollan. Es por este motivo que, si los niños ven adultos leer a su alrededor, se mostrarán más interesados por la lectura y mostrarán una predisposición mayor a leer. Así pues, la familia debería ser el primer foco en hacer hincapié en la lectura, y debería ayudar a la tarea que desde la escuela se realiza para fomentar la lectura.

Leer con ellos a diario es fundamental. Aunque ya sean capaces de leer solos, leer junto a ellos les motivará mucho. Y no solamente leer con el niño le ayudará. Hay numerosas acciones que, realizadas tanto desde casa o como desde la escuela, reforzarán su interés y su competencia lectora. Valorar positivamente sus esfuerzos les hará sentirse más seguros y orgullosos de su aprendizaje. Tener en casa libros, revistas, catálogos, periódicos… propiciará que las ocasiones de lectura aumenten. Es importante no presionarle, de la misma manera que tampoco debemos comparar entre hermanos o amigos. Recuerda que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje, y la lectura es otra habilidad más que se desarrolla de de manera diferente en cada alumno. Visitar bibliotecas o librerías, así como implicarle en la elección de títulos que va a leer también son buenas opciones.

Así pues, ¿te ves preparado para el reto de enrolar a un niño en el mundo de la lectura?

Foto principal: Pertenece a Jeremy Hiebert, con licencia CC http://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.0

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Joan Garcia Santiago

Maestro de educación infantil, especialista en physical education, psychomotricity y nuevas tecnologias. Profesor on-line del curso de Técnico en Educación Infantil de CEAC