Gestión alojamientos turismo rural

Cómo se regulan los alojamientos de turismo rural 

Francesc Olalla

26-10-2020

Hay varios precedentes de lo que hoy conocemos como turismo rural. Entre estos orígenes, encontramos las visitas a las segundas residencias de los emigrantes que pusieron su destino en las grandes ciudades, por motivos económicos y por las grandes posibilidades que no se dan en los pueblos rurales; otro de los precursores lo vemos en las cacerías y monterías, alrededor de las cuales, aparte del objeto principal que es la caza, se organizaban actividades gastronómicas y culturales envueltas en una ambiente festivo.  Incluso podemos citar las peligrosas salidas de fin de semana para comer en el campo que las familias realizaban en los años 70 y que tantos disgustos han provocado a modo de suciedad, degradación del medio ambiente y hasta incendios por la falta de normativa, dejadez y en el mejor de los casos por ingenuidad…

Consolidación del turismo rural

Pero es a finales del siglo pasado cuando las Administraciones Públicas han comprendido que no se debe centrar todo en el tradicional turismo en sol y playa alrededor de la costa y han propiciado otras alternativas, entre las que se encuentran todo lo relacionado con el medio natural y rural. El problema de la despoblación de algunas zonas ha hecho que la economía de muchos pueblecitos orienten su actividad económica al turismo y todo ello combinado con un cambio de mentalidad que nos ha llevado a realizar varias escapadas a lo largo de año combinándolas con periodos vacacionales más largos, ha desembocado en el ya, más que consolidados turismo rural. 

Actualmente, con la finalidad de diferenciarse entre el abanico de ofertas del sector, el medio rural aglutina infinidad de actividades, que frecuentemente son imprecisas, con el único afán de ofrecer una personalidad propia, así encontramos denominaciones como turismo de naturaleza, ecoturismo, agroturismo, turismo de aventura, enoturismo o turismo alternativo entre otras muchas y que no son más que variantes del mismo modelo: el turismo rural.

En este escenario, según el Instituto Nacional de Estadística, durante el año 2019 se han constatado más de 12.000.000 de pernoctaciones en las diferentes comunidades autónomas de España en este tipo de establecimientos turísticos. El presente año, el 2020, no es representativo, ya que debido a la pandemia provocada por la Cóvid 19 los establecimientos de hostelería, en general, han permanecido cerrados durante un largo periodo y la situación no aconsejaba las estancias, pero, sirva como referencia en el año 2016 apenas se cumplieron 10.000.000. Este crecimiento es constante en los últimos años. 

Ante esta situación está claro que es indispensable, totalmente necesario, que exista una legislación que regule todo lo relacionado con este tipo de turismo. No es tarea fácil, ya que no existe un criterio unánime, no solo en nuestro país sino en toda la Comunidad Europea, partiendo de la propia definición de turismo rural.

En España, las competencias para regular los establecimientos turísticos están transferidas a las Comunidades Autónomas. De hecho cada una de ellas dispone de un corpus legislativo relativo al turismo rural.  Adjunto un enlace a la página web de la Confederación Española de Agencias de Viajes, donde se puede consultar la diferente legislación al respecto: http://www.ceav.info/legislacion/turismo-rural.htm.

El hecho de que no exista una definición concreta y homogénea de turismo rural ni siquiera una simbología única para todo el territorio, hace que de una comunidad a otra existan diferencias importantes, sí que estamos en condiciones de afirmar que al hablar de turismo rural no solo nos estamos refiriendo al alojamiento propiamente dicho, sino que necesariamente la oferta debe ir acompañada de un paquete de actividades relacionadas con el medio rural. Entendiendo como tal, según la Comisión Europea, todas aquellas poblaciones con menos de 30.000 habitantes y una densidad de población por debajo de los 100 habitantes por kilómetro cuadrado.

Una vez definido el marco de aplicación del turismo rural, cada comunidad adapta la legislación a sus circunstancias y a las características de sus poblaciones y sus edificaciones: no encontraremos masías en Galicia, ni pazos en Cataluña, por lo que la normativa debe adaptarse a la idiosincrasia de la zona. 

Está claro que toda esta legislación está encaminada a preservar no solo los espacios rurales y sus entornos, sino también sus construcciones, no permitiéndose restauraciones que se alejen de la normativa señalada que recoge la tipología urbanística de la zona en la que se ubiquen así como todas aquellas actividades inherentes a la vida rural como son las relacionadas con la agricultura y la ganadería y, especialmente, todo lo relacionado con aquellas elaboraciones de productos artesanales que luego son objeto de venta y difusión de los mismos como la elaboración de quesos y embutidos.  

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Francesc Olalla

Técnico Superior en Restauración con estudios cursados en la Escuela de Hostelería de Sitges, Joan Ramón Benaprés. Es especialista en restauración de colectividades, habiendo trabajado, entre otras, en dos de las más importantes multinacionales del sector. En Serunión como gerente de restaurante en un complejo de oficinas de Sant Cugat y en Compass Group como director de la cocina central de Madrid, ofreciendo un servicio de más de 8.000 comidas diarias. Actualmente, centra su actividad de restauración en el mundo de la docencia.

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