Cómo y cuándo exfoliar tu piel | CEAC imagen

CEAC Blog

12-06-2015

Ahora que el aroma del verano esta a punto de llegar, es el momento perfecto de preparar nuestro cuerpo con una exfoliación para que nuestro bronceado sea perfecto.

La exfoliación es la eliminación de las capas más superficiales de la piel. Con ella se consigue que aparezca una piel nueva y brillante, libre de toxinas y células muertas. A punto, pues, para recibir los rayos del sol, con la protección adecuada, y broncearse uniformemente.

Además, este ritual de belleza es ideal para aquellas que usen cremas autobronceadoras porque evita que la crema quede aplicada con ronchas. Es el truco perfecto para lucir un bronceado de infarto.

Y aunque nuestro objetivo sea un bronceado uniforme, la exfoliación  también nos aporta estos beneficios:

  • Limpia en profundidad la piel, eliminando la suciedad incrustada en los poros
  • Descama y elimina las células muertas, estimulando la regeneración celular
  • Contribuye a estimular la circulación venosa y de la linfa, con lo que favorece la eliminación de toxinas
  • Proporciona un masaje que tonifica y reaviva las funciones celulares de la piel y de todo el organismo

Para exfoliar la piel de todo el cuerpo podemos acudir a un centro de estética y disfrutar con un buen peeling. Pero también podemos realizar el tratamiento en casa, con los cosméticos y los complementos adecuados. Y tanto en en el centro de belleza, como en nuestra casa, podemos realizar diversos tipos de tratamiento, según el tipode cosmético que utilicemos.

La exfoliación puede realizarse de forma mecánica, es decir, eliminando las células muertas y toxinas por arrastre. Para ello podemos recurrir a diversos accesorios de baño, como  el guante de rafia, o de kessa ( manopla negra  marroquí), la lufa (esponja vegetal) o la piedra pómez , una roca de origen volcánico, que es perfecta para las durezas de los pies, aunque aplicada en el resto del cuerpo puede dañar la piel,  las limas de metal, que deben reservarse para las zonas queratósicas de los pies. ; o utilizar cosméticos que rascan y eliminan de esta forma las capas de piel superficial. Estos exfoliantes suelen contener gránulos más o menos grandes que, al frotarse sobre la piel, producen la descamación.

Pero atención, nunca apliques un exfoliante corporal en el rostro, la piel es mucho más sensible y existen exfoliantes faciales muy eficaces. Lo ideal es combinar la exfoliaciones corporales y faciales con distintos productos.

También podemos exfoliar la piel de forma química, utilizando cosméticos con ácidos como los AHA (alfahidroxiácidos) que queman estas capas externas. Cierto, las palabras quemar o rascar suenan extrañas y muy agresivas. No lo son, si tanto los cosméticos como los accesorios, se utilizan siguiendo sus indicaciones. Pero pueden llegar a serlo si se abusa de las exfoliaciones o se exfolia una piel delicada, dañada o sensible.

Las pieles secas, por ejemplo, aceptan mejor las exfoliaciones químicas, mientras que en las pieles grasas y acnéicas los exfoliantes mecánicos eliminan la suciedad de los poros con eficacia. De todas formas, hay que escoger bien el cosmético, ya que algunos gránulos son excesivamente grandes y pueden incrustarse en los poros abiertos, obturándolos.

Tu profesional de la estética sabrá orientarte sobre cuales son las necesidades de tu piel y qué tipo de cosmético se adapta mejor a ellas.

El mejor momento para realizar una exfoliación es por la mañana, ya que es muy tonificante.Después, hay que aplicar siempre un cosmético hidratante o nutritivo, ya que tras la exfoliación, la piel está más permeable a agentes externos, por lo que hay que protegerla por un lado y aprovechar para aportarle nutrientes y agua, ya que absorbe mejor cualquier tratamiento.

Aunque a menudo se afirma que es bueno exfoliar la piel una vez por semana,hay que tener mucho cuidado con las exfoliaciones y no hacerlas de forma frecuente. No hay que olvidar que se eliminan capas de piel. Por eso, aunque la nueva aparezca rosada y brillante,rejuvenecida, en el fondo hemos realizado una agresión a la piel al eliminar sus capas superficiales. Si esto se realiza con mucha frecuencia, puede quedar desprotegida frente a otros agentes agresivos. O puede reaccionar engrosándose y secándose, con lo que en lugar de estar suave y fina la encontraremos dura, seca y con zonas hiperqueratósicas (con callosidades y durezas). Por ello es mejor ser cauto con las exfoliaciones y reservarlas a los cambios de temporada y a aquellos momentos en que la piel lo necesite realmente.

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