Consecuencias del "no te quejes que al menos tienes trabajo": La ansiedad laboral

CEAC Blog

11-02-2014

La ansiedad laboral es el lastre de nuestra sociedad de hoy en día. El estrés supone una reacción compleja a nivel biológico, psicológico y social. Supone una carga para el individuo, las empresas y la sociedad en general y es una amenaza para la salud, el bienestar y la productividad del individuo que lo sufre.

¿Por qué surge la ansiedad laboral?

Las causas más comunes suelen ser: un salario insuficiente en relación a las funciones que se desempeñan, actividades de gran responsabilidad, motivaciones deficientes, funciones contradictorias y poco definidas, organigrama inexistente o poco definido, conflictos entre empleados o entre los mandos superiores que afectan a los que están por debajo, cargas excesivas, ritmo de trabajo acelerado, preocupación por el despido y miedo a exigir nuestros derechos, exposición a riesgos físicos constantes (lugar de trabajo peligroso, cambios bruscos de temperatura, etc.) y pocas posibilidades a la hora de conciliar la vida laboral con la personal.

Como resultado de todo esto, el trabajador puede sentirse explotado, saturado, superado e infravalorado.

Además, los conflictos entre empleados y un mal ambiente repercuten en la productividad y el rendimiento global de la empresa.

¿Qué puede provocar en la persona?

A nivel cognitivo puede provocar dificultad para concentrarse, inseguridad, preocupación, temor a la pérdida de control, pensamientos negativos sobre uno mismo y la empresa, etc.

A nivel fisiológico puede provocar agotamiento, trastornos gastrointestinales, dolor de cabeza, mareos, eccemas en la piel, taquicardia, dolores lumbares, sudoración, etc.

A nivel motor puede provocar el aumento de consumo de drogas, intranquilidad motora (tics), quedarse paralizado, tartamudear, llanto y en el otro extremo, rabia e ira.

¿Qué se puede hacer?

Lo primordial es que toda la organización tome consciencia del asunto y actúe en beneficio final de todos. Pero en la práctica la realidad es que la mayoría viven ajenos a lo que ocurre con los equipos que coordinan y muchas veces pagamos nuestro propio estrés laboral con los que tenemos por debajo, empeorando las cosas.

Atentos, próximamente, más detalles en esta misma sección.