Consejos alimentarios para evitar la gripe y los resfriados

Consejos alimentarios para evitar la gripe y los resfriados

Noemí Ojeda

27-12-2017

Llega el invierno y con él las clásicas gripes y resfriados. Desde siempre conocemos los remedios tradicionales que nos aplicaban nuestras madres y abuelas en los que tanta importancia tenía la alimentación. Pero la realidad va más allá de los clásicos remedios, tiene ciencia propia y vamos a desgranarla.

En los últimos años, la gripe ha afectado a más de 90 personas por cada 100.000 habitantes en España, por lo que se considera que ha superado el término conocido como epidemia.

La gripe es una infección de tipo viral, por lo que el único tratamiento son las medidas higiénico-dietéticas y la aplicación de la vacuna, especialmente en casos de riesgo.

Se conocen actualmente tres tipos de gripe que a su vez son tres variantes del virus: gripe A, gripe B y gripe C. Las variantes del virus A y B son las responsables de las epidemias que suelen producirse cada invierno; sin embargo la variante C, ocasiona síntomas muy leves y no produce ningún tipo de manifestación grave en el organismo. Esto quiere decir, que podríamos pasarla sin apenas apreciarlo.

El virus de la gripe cambia constantemente, lo que conlleva a que cada año tenga que desarrollarse una nueva vacuna capaz de ayudarnos a combatir los efectos gripales asociados a contraer el virus.

Otras patologías habituales del otoño y el invierno son la faringitis y la amigdalitis. Normalmente su causa también es un virus, pero también pueden estar causadas por una bacteria. Estos casos tienen que ser tratados con antibiótico para evitar que el cuadro clínico llegue a más.  Su contagio puede producirse por el contacto con personas afectadas o a través de los alimentos. Esto puede deberse a que una persona contagiada toca o muerde un alimento, y una persona que no lo está hace lo mismo, pudiendo recibir a través de este contacto la contaminación.

Como medidas alimentarias para prevenir la gripe, la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN) propone algunos consejos para fortalecer el sistema inmunitario y hacer frente a la temporada más sensible al virus.

Nos aconsejan mantener una alimentación rica en vegetales y frutas naturales dado que muchas de ellas contienen vitamina C que actúa de forma protectora frente al virus. Igualmente, estos alimentos son ricos en vitaminas y minerales que ejercen numerosas reacciones de regulación y favorecen el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, o, lo que es lo mismo, nuestras defensas.

Otro punto importante es la hidratación con agua mineral. El frío actúa de la misma forma que el calor sobre nuestro organismo de cara a la deshidratación, por lo que necesitamos beber la misma cantidad de agua que en verano, más incluso si tenemos en cuenta que un buen balance hídrico de nuestro organismo facilitará su correcto funcionamiento. 

Consumir aceites vegetales y frutos secos garantizan la presencia en nuestra alimentación de vitaminas liposolubles como  la vitamina E y la vitamina A. Dichas vitaminas aumentan la respuesta inmunitaria y reducen la inflamación celular si el virus llega a acercarse a nuestras células.

Además de ello, muchas veces los resfriados y catarros de invierno cursan con fiebre moderada, lo que podría llevar a una leve deshidratación si se descuidase la ingesta de líquidos. El consumo de caldos hechos en casa es, por tanto, una buena idea para tratar estas patologías clásicas y asociadas al frío.

Una cuestión importante es la no recomendación de tomar líquidos muy fríos ni muy calientes cuando existe dolor de garganta pues, pese a que los fríos puedan asemejar un alivio sobre los síntomas, la garganta está irritada y tomarlos puede conllevar empeorar el estado de la misma. Por lo que se desaconsejan los helados y/o sopas muy calientes, por ejemplo, en estos casos descritos.

Lo que sí es cierto es que, unido a la necesidad de hidratarnos bien, las sopitas calientes no tienen ningún aval científico, puede que no curen, pero sí que nos harán sentir mejor. Esto está asociado a un concepto inglés conocido como “confort food”.

El “confort food” está relacionado con determinados platos que se asocian de forma muy significativa con relaciones cercanas y que nos evocan sensaciones agradables. Los platos relacionados suelen ser recetas tradicionales. El apetito que despiertan este tipo de recetas durante momentos en los que no nos encontramos bien física o emocionalmente, parece venir por la relación emocional que hacemos entre esas recetas y determinadas personas de la familia (madres y/o abuelas), así como momentos en los que han cuidado con nosotros, sobre todo cuando éramos niños y caíamos presos de alguna de las variantes del virus de la gripe.

En resumen, la gripe es una constante mutación y es difícil establecer un tratamiento dietético efectivo y avalado por estudios científicos que puedan demostrar su funcionamiento y nuestra mejoría, pero mientras tanto, seguir practicando caldos y sopas caseras, zumos de naranja y mucha agua, no nos hará ningún mal. 

Curso relacionado: FP de Grado Superior de Técnico Superior en Dietética

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."