Consejos para fomentar la autonomía en niños y niñas
28/08/2018
Nancy López

Consejos para fomentar la autonomía en niños y niñas

Educación

“Yo solito”… en torno a los 2 años los niños y las niñas empiezan a manifestar abiertamente su necesidad de autonomía, es decir, de sentir que son capaces de hacer las cosas por sí mismos, incluso aunque todavía no lo hayan aprendido a hacer correctamente. Fomentar la autonomía infantil no es sólo dejar hacer, aunque se le acerca bastante. Según la filosofía Montessori el adulto debe seguir al niño, es decir, debe observar y dar libertad al niño para que sea él el que sea el protagonista de sus aprendizajes, siempre partiendo de sus motivaciones e intereses

 

Dicho esto, me gustaría recalcar que no se trata de un capricho, el niño que dice “yo solito” no sólo está trabajando la autonomía, sino la autoestima. Estos dos conceptos están íntimamente relacionados. El niño que se siente capaz, tendrá un buen concepto de sí mismo y al revés.

 

Pero… ¿qué puedes hacer como padre/madre o educador/a para fomentar la autonomía? Aquí tienes 5 consejos:

 

1. Confía en sus capacidades. El mayor enemigo de la autonomía infantil es el adulto. Muchas veces con las mejores de nuestras intenciones intervenimos en aquello que está haciendo el niño para hacerlo más rápido o mejor. Con este simple acto estamos enviando el mensaje al niño de que es no es capaz, de que lo está haciendo mal y que nosotros lo podemos hacer mejor. Además, al mismo tiempo estamos evitando que el niño practique y que por lo tanto mejore en su habilidad. Debemos confiar más en las capacidades de los niños, ofrecerles más margen de tiempo para que lleven a cabo aquello que estén haciendo y evitar interferir en su proceso de aprendizaje. 

 

2. Mide tu lenguaje. Según los autores Rosenthal y Jacobson existe una teoría que se llama “efecto Pigmalión o profecía del auto cumplimiento”. Lo que vienen a decir estos dos autores es que las palabras crean realidades, es decir, que si como padres o educadores siempre verbalizamos frases del tipo “cuidado, se te va a caer, mejor lo hago yo”, “no sabes hacerlo, yo te ayudo”, “vigila, te vas a caer del taburete, ya te lo cojo yo”, “es que eres un poco torpe, ya lo hago yo”, al final, esta “torpeza”, “incapacidad” se vuelve una realidad y el niño acaba volviéndose torpe o incapaz, ya que nunca le estamos ofreciendo la oportunidad de hacerlo por él mismo y al mismo tiempo estamos menguando su autoestima. 

 

3. Las prisas son malas compañeras. Debemos repetirnos el mantra “vísteme despacio que tengo prisa” que traducido a la autonomía viene a decir: “ahora el niño, si lo tiene que hacer sólo tardará más que si lo hace con ayuda o se lo hago yo, pero a medio-largo plazo estaré ganando en tiempo ya que cuando lo haga bien y el sólo ya no requerirá de mi ayuda para hacerlo y yo podré hacer otra cosa”. Lamentablemente, hoy en día, vivimos en una sociedad en la que la prisa impera y no trata con demasiada amabilidad el hecho de que alguien necesite más tiempo del habitual en hacer algo. Los niños, cuando están aprendiendo a hacer algo, necesitan TIEMPO; tiempo para pensar en cómo hacerlo, tiempo para meditar los pasos a seguir, tiempo para hacerlo poco a poco, tiempo para rectificar o volver a intentarlo si les ha salido mal. Muchas veces no podremos ofrecerles ese tiempo porque no estará en nuestras manos, pero cuando sí que podamos, no tengamos una prisa real, debemos ofrecerles este tiempo tan valioso para que hagan las cosas por ellos mismos.

 

4. Lo que importa es el proceso. Debemos valorar y reforzar el hecho de los niños intenten hacer las cosas por si solos, con independencia de si consiguen hacerlo bien o no. Hay una frase que me gusta mucho, que es: “a veces se acierta, a veces se aprende”, es decir, pocas veces nos van a salir las cosas bien a la primera, muchas veces nos vamos a tener que equivocar antes de conseguir a hacerlo bien, de modo que cada error, en realidad es un paso más hacia el aprendizaje y el éxito. Podemos hacer que los niños aprendan desde pequeños que lo más importante no es hacerlo bien, sino intentarlo, a pesar de que salga mal, ya que es así como se aprende. 

 

5. Aprovecha cualquier oportunidad de la vida cotidiana para poner en práctica los tips anteriores. No hace falta buscar grandes ocasiones, ni planificarlo, simplemente aprovecha cualquier situación del día a día para ayudar a fomentar su autonomía.

 

 

Como ves es bastante sencillo… ¿lo has probado y has notado la diferencia? ¡Puedes compartirlo con nosotros! 

 
 

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Consejos para fomentar la autonomía en niños y niñas
Nancy López

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.