Construyendo bóvedas tabicadas

CEAC Blog

10-04-2015

España resulta uno de los países con más tradición en la construcción de bóvedas y arcos, y hoy queremos dedicar esta entrada a la construcción de un particular tipo de bóveda, las tabicadas. Entendemos por bóvedas tabicadas aquellas que actúan como láminas curvas y en las que para su construcción se prescinde del uso de cimbras u otros complejos y costosos medios auxiliares.

Fue a través de Al-Andalus que llegaron hasta nuestras tierras las técnicas bizantinas de construcción de bóvedas sin cimbra, y fueron arquitectos como Gaudí, Luis Moya o Rafael Gustavino quienes las llevaron hasta su máximo esplendor. Lamentablemente, hoy en día, la construcción de bóvedas tabicadas es casi anecdótica y ni siquiera existe normativa que regule su construcción. Tampoco las escuelas de arquitectura suelen incorporarlas en sus planes de estudios por lo que construir este bello tradicional y curioso elemento, hoy en día, ha quedado prácticamente relegado a la habilidad y pericia de unos pocos albañiles que han tenido la oportunidad de aprender la técnica.

Cómo se construye una bóveda tabicada

Las bóvedas tabicadas siempre disponen de, al menos, 2 hojas con juntas alternadas y un grueso intermedio de mortero. En la construcción de la primera hoja es necesario utilizar cerchas (ver ilustración al final) como directriz de la bóveda, pero una vez terminada la primera hoja, ésta servirá de cimbra para las siguientes.

La primera hoja se debe construir con rasillas (ladrillos finos de unos 20 mm de espesor) y es clave también utilizar cemento rápido o mortero de yeso, pues es condición imprescindible que éste fragüe muy rápidamente. De hecho, la estabilidad de la bóveda durante su construcción depende exclusivamente de este factor, aunque la estabilidad final sí depende del conjunto de toda la estructura. El tipo de aparejo a escoger dependerá del tipo de bóveda, pero en general servirá mejor aquel que permita colocar el mayor número de rasillas enteras. Las rasillas se van colocando unas junto a otras, aplicando el mortero en los 2 bordes que van a juntarse contra las piezas ya colocadas en obra. Al colocar una rasilla, se aprieta suavemente con el fin de que se adhiera el mortero. Como al apretar, el mortero refluye, se allana con la paleta y, tras ello, el operario debe sostener en su posición la rasilla el tiempo necesario para que el mortero fragüe y tenga suficiente cohesión para que ésta pueda sostenerse por sí misma.

Es importante tener en cuenta que hay que proceder al doblado de una hoja, antes de que ésta esté completada. Es decir, antes de que la primera hoja de la bóveda esté completamente terminada, es necesario empezar a construir sobre ella la segunda, ya que ello garantizará la solidez del conjunto. Generalmente se empieza a doblar la hoja cuando la primera ya tiene cerrados tres o más anillos. Antes de colocar la segunda hoja, se procede a un baño de mortero sobre toda la parte de la bóveda ya construida, de espesor completamente uniforme y de unos 10-15 mm. La colocación de la segunda hoja resulta, por tanto, bien sencilla y solo debe tenerse en cuenta que no coincidan sus juntas con las de la capa inferior. Generalmente, para la segunda hoja también se utilizan rasillas y, de colocarse más capas, en ellas sí se utilizarían ladrillos más gruesos. Para el grueso intermedio de mortero entre capas, preferiblemente, se debe usar cemento Portland, aunque también podría usarse cal hidráulica o cemento lento.

Como decíamos al principio, en la península ibérica podemos encontrar numerosos ejemplos de la tradición de este elemento, especialmente en Extremadura (y el Alentejo portugués), Comunidad Valenciana y Cataluña. En esta última comunidad, las bóvedas tabicadas han recibido el nombre tradicional de bóveda catalana o volta catalana.

Por último, queremos comentaros también la diferencia entre las bóvedas tabicadas y las bóvedas bizantinas. Aunque estas últimas también se construyen sin cimbra, la diferencia radica en que estas últimas están formadas solo por una hoja de mortero de cal y espesor de medio pie, en las que el ladrillo se coloca ligeramente volado durante la ejecución de las hiladas.

construcción bóveda tabicada

Ilustraciones: "Arcos y Bóvedas", Francisco Moreno García, Ed. CEAC

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