¿Cuánto azúcar tomamos realmente cada día?
11/12/2018
Noemí Ojeda

¿Cuánto azúcar tomamos realmente cada día?

Dietética y Cocina

Hay una pregunta que quizás no nos hagamos tan a menudo y que debe cobrar mucha importancia: ¿Cuánto azúcar tomamos realmente cada día?

Prestemos atención no sólo a la cantidad, sino a la calidad. Cualitativamente, ¿cómo es hoy día nuestra alimentación y de qué forma nos condiciona a la salud?

El azúcar está más presente de lo que creemos en nuestra dieta. Por sus cualidades, tiene la capacidad de actuar, por ejemplo, como conservante, y debido a su bajo precio, esta característica resuena con fuerza a la hora de incorporarlo en cualquier tipo de alimento, especialmente los ultra procesados, buscando el objetivo de alargar su vida útil y conseguir un producto extremadamente duradero. 

 

Según su fórmula química, se denomina azúcar, en el uso más extendido de la palabra, a la sacarosa, cuya fórmula es C12H22O11.

La sacarosa, es un disacárido, es decir, el resultado de la unión de una molécula de glucosa y una de fructosa, que se obtiene, principalmente y de forma natural, de la caña de azúcar o de vegetales como la remolacha.

La sacarosa es un compuesto muy presente. Se encuentra en todas las plantas, y para los animales, incluido el ser humano, supone una molécula interesante, ya que, a través de ella, podemos obtener glucosa libre, el principal elemento energético para el mantenimiento de la vida, el primer combustible.   

En ámbitos de industria alimentaria, se usa la palabra azúcar o azúcares para designar los diferentes compuestos derivados o relacionados con la glucosa, principalmente monosacáridos y disacáridos, que generalmente tienen un sabor dulce, aunque por extensión, incluso llegan a abarcar a todos los hidratos de carbono.

El azúcar conocido como tal, es decir, la sacarosa, funde a los 160 °C y, calentada a 210 °C, se transforma en una masa de color pardo, oscuro, denominada caramelo, muy utilizada en la elaboración de dulces y pasteles, así como para la saborización y coloración de líquidos.

Pero, como veníamos diciendo, no sólo su uso se resume en la elaboración de tartas, dulces y pasteles, el azúcar también es usado como conservante

Esto es debido a que la conservación de los alimentos tiene una triple función: mantener sus características nutricionales, preservar las propiedades organolépticas y aumentar el tiempo de vida útil. Los métodos tradicionales de conservación se han centrado sobre todo en eliminar el aire y la humedad, para evitar que los microorganismos patógenos sobrevivan y los deterioren. Pero las opciones naturales de conservación de los alimentos cuentan con ingredientes como la sal y el azúcar por su efectividad en la lucha contra el crecimiento de bacterias.

Por ello, el azúcar puede estar en todas partes.

 

Debido a esto, el azúcar se ha convertido en una de las prioridades mundiales frente a las que luchar en el ámbito de la nutrición y de la salud. Las grandes instituciones, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) instan a reducir su consumo y recomiendan que los gobiernos tomen medidas para hacer los productos azucarados menos apetecibles, si no al paladar, al bolsillo. Estas medidas ya se llevan a cabo en lugares como Cataluña, donde existe un impuesto a las bebidas azucaradas para ayudar a la población consumidora a tomar conciencia de la cantidad de azúcar que entra en su cuerpo sin permiso.

Este nuevo impuesto a las bebidas azucaradas, aprobado a comienzos de diciembre, es el ejemplo más reciente y cercano de ello. Los refrescos, zumos y otras bebidas azucaradas ya eran conocidas como tal, pero, ¿y los alimentos que no nos alertan de su contenido real en azúcar pese a declararlo en su información nutricional?

Los problemas asociados al exceso de azúcar son ya muy conocidos, pero ¿qué ventajas tiene reducir las cantidades de azúcar que se ingieren de forma habitual? ¿Se notan los beneficios en nuestro organismo? ¿Estaríamos más sanos si consumiéramos menos cantidad de azúcar en nuestra dieta? La respuesta es sí. 

Debemos, por todos estos motivos, tener muy en consideración que existen alimentos modificados, donde la cantidad de azúcar que estos contienen puede perjudicar gravemente nuestra salud.

 

Algunos de estos suelen ser:

- Pasteles, tartas y bollería, principalmente industrial

- Salsas, siropes y cremas. Aunque sean de verduras, el azúcar actúa como conservante

- Papillas y potitos para bebés

- Zumos y batidos envasados

- Alimentos para niños

- Pasta, pizzas, y otros ultraprocesados. Son los que más hay que vigilar, especialmente si se consumen a menudo

- “Falsos” alimentos integrales, que en su defecto, sólo contienen colorantes oscuros. Un claro ejemplo es el azúcar moreno

Y ahora, ¿te fijarás más en lo que compras antes de consumirlo?

 

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¿Cuánto azúcar tomamos realmente cada día?
Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."