Debemos proteger los ojos en invierno

CEAC Blog

23-01-2015

En general todos tenemos muy claro que los ojos deben protegerse de las radiaciones ultravioleta en verano. Unas gafas de sol homologadas son la mejor opción para protegerlos en espacios al aire libre y con luz solar intensa como en la playa, en la montaña, etc.

Pero los ojos también necesitan protegerse en invierno. Deportes al aire libre como el esquí exponen los ojos a una intensidad de los rayos ultravioleta (UV) especialmente alta, ya que, a mayor altura geográfica y con presencia de nieve, se reflejan mucho más los rayos solares. Unos ojos desprotegidos pueden llegar a padecer fotoqueratitis, una quemadura ocular que ocasiona dolor, lagrimeo y sensación de tener arena en los ojos.

Pero no solo los rayos ultravioleta son nocivos para la visión.

En invierno, el aire frío y especialmente cuando sopla el viento o la humedad del aire es baja, da lugar a que la lubricación natural de las lágrimas no sea suficiente y se tenga la sensación de ojos secos, con síntomas de ardor, picazón y hasta visión borrosa.

Las calefacciones en los hogares y en los locales públicos suelen desecar el ambiente, con lo que este aire seco favorece la sequedad ocular.

Además, hay personas que son más sensibles a la sequedad ocular, como las personas de mayor edad o mujeres menopáusicas o usuarios de lentes de contacto, aunque sean personas jóvenes. Pueden sufrir el síndrome del ojo seco, con síntomas que van desde enrojecimiento y dolor ocular hasta el lagrimeo excesivo.

Por tanto, en invierno también es importante tomar medidas para proteger nuestros ojos, no solo de las agresiones ambientales externas si no de los ambientes de interior. Conviene usar gafas de sol cuando se va a la montaña, a lugares de mucha insolación o para practicar deportes al aire libre como el esquí. Debe tenerse en cuenta, además, que las gafas de sol protegen tanto de la insolación como del efecto desecante del viento, al actuar como una barrera física. Para mantener la hidratación de los ojos es conveniente beber líquidos, parpadear con frecuencia, sobre todo cuando se realiza una actividad fija como la lectura, ver la televisión o al usar el ordenador. En casos de lagrimeo insuficiente existe la opción de aplicar lubricantes o lágrimas artificiales, bajo consejo previo de un médico o un farmacéutico. En los hogares se pueden emplear humificadores para compensar la sequedad ambiental de la calefacción.

Los ojos son órganos sensibles y delicados que conviene cuidar durante todo el año tomando las medidas adecuadas para no afectarlos y evitar síntomas más o menos graves y molestos.

 

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