Del móvil a las gafas inteligentes

carlosllach

22-11-2013

Ya hay un campo actual que es la domótica que estudia y trabaja con la automatización de elementos en una vivienda para ganar en bienestar y eficacia. A medida que pasa el tiempo encontramos más opciones que integran las tecnologías actuales y que se adaptan a lo que una persona quiere que sea su "república independiente" -parafraseando al famoso anuncio de Ikea-. Normalmente, el coste de estos elementos hacen que una persona/familia media no accedan fácilmente a estas comodidades, por lo que una bajada de precio seguramente hará despegar a este sector.

Pues bien, de forma paralela, a nivel de las personas -y no de los pisos y casas- poco a poco vamos viendo las tendencias hacia donde se dirigen los dispositivos móviles. Ya en la actualidad éstos están haciendo bajar la adquisición de cámaras digitales o grabadoras de vídeo. El Todo-en-1 y la cada vez más popularización de estos terminales hacen que los usuarios tengan mucho donde escoger y puedan hallar aquel dispositivo que se adapte a aquello que necesita por un precio que él considere ajustado.

Pero ya sabemos lo que decía aquella canción de Cucharada: "Porque usted necesita lo que nosotros necesitamos vender". Y las compañías siempre se empeñarán en que tengamos algo que en principio no necesitamos (quién diría en 1990 que no podríamos vivir 20 años más tarde sin un móvil y sin el WhatsApp).

Pero vamos a ir un paso más allá y es que la irrupción de las Google Glasses ha abierto otro atrezzo de vestuario que podemos llevar algo más allá de lo que es en la actualidad. Si un reloj normalmente solo nos daba la hora, ahora también lo podemos usar como agenda, móvil, calculadora, etc.  Pues unas gafas, además de artículo de optometrista, también pueden ser un gadget de lo más interesante.

Según la consultora TI Juniper Research, creen que en 2018 las smart glasses alcanzarán la nada desdeñable cantidad de 10 millones de unidades vendidas. El auge de este "wearable" se deberá a su caída de precio principalmente, aunque también se le da importancia a que pueden usarse como complemento o monitor del smartphone e incluso como dispositivo propio con sus mismas aplicaciones.

El estudio comenta que una barrera al uso más extendido de ellos puede ser la privacidad, pero las aplicaciones que puede tener seguramente harán que, además de en el terreno comercial, se expanda su uso a las empresas y también al ámbito sanitario. Habrá que ver si las apps evolucionan o directamente surgen algunas hechas ex profeso para sacar el máximo partido a estos artilugios. ¿Ciencia ficción? Más bien realidad próxima en el tiempo.

Como posdata y a modo de guiño final, os hemos puesto como imagen de portada un artilugio algo más aparatoso que las Google Glasses y que seguramente no medirá la fuerza de un oponente/persona que tengas delante, pero la idea de llevar un apéndice a nuestro ojo ya es una idea que se rondaba en aquellos -quizás ya lejanos- años 80...

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