Descubre cómo hacerte un masaje facial

Descubre cómo hacerte un masaje facial

Carmen Arroyo

08-09-2017

Los masajes faciales aumentan la circulación del tejido facial, dando lugar a una piel más brillante y de aspecto joven. Los masajes faciales también pueden ayudar a levantar y mantener la piel firme, reduciendo así la apariencia hinchada y arrugada.

Recibir un masaje facial es una de las sensaciones más relajantes y tranquilas que existen. Además, este tipo de masaje mejora la circulación sanguínea del rostro, elimina o reduce las tensiones acumuladas y, al movilizar los tejidos de la piel, también es una buena manera de rejuvenecerla y hacer que luzca más firme y tersa. Los masajes faciales se pueden hacer de manera autosuficiente, pero lo ideal es que nos lo haga otra persona para, así, relajarnos y disfrutar del momento al máximo.

Preparación para comenzar un masaje facial

En primer lugar, debes saber que para dar un buen masaje facial lo mejor es usar aceites en lugar de cremas, ya que estas acostumbran a ser más grasas y no ofrecen el mismo resultado. Así, se debe elegir, sobre todo, un aceite que sea compatible con el tipo de piel del paciente y que contenga propiedades nutritivas e hidratantes para mejorar su apariencia.

  • Piel normal: para este tipo de piel utiliza aceite de almendras, de sésamo o girasol. También puede utilizar aceite de oliva. Éste es un aceite grueso, por lo tanto, mezcla una parte del mismo con otra de los aceites anteriores.

  • Piel seca: opta por el aceite de aguacate, de trigo, de germen de albaricoque o de macadamia.

  • Piel grasa: si posees este tipo de piel utiliza aceite de avellana y en la aplicación no te excedas con la cantidad.

La persona que recibe el masaje debe ponerse una diadema o un pañuelo para apartar los cabellos de la frente y dejar la cara completamente despejada. De lo contrario, el masaje no será cómodo ni placentero.

Pasos a seguir en un masaje facial

  • Antes de empezar a dar el masaje facial, vierte unas gotas del aceite seleccionado en la yema de tus dedos y frota ambas manos para calentarlo ligeramente. Seguidamente, aplícalo sobre la cara del paciente realizando suaves caricias en zonas como la barbilla, las mejillas, la nariz, el escote y el cuello. Evita hacerlo sobre los párpados y coloca muy poca cantidad bajo de los ojos.

  • El siguiente paso consiste en dar pequeños pellizcos entre las cejas con los dedos pulgar e índice. Se trata de una zona en la que generalmente se acumula mucha tensión, y con este movimiento se logra liberarla y relajar al paciente.

  • La siguiente zona a tratar es la nariz. En esta área, hay que separar las distintas líneas de expresión con los dedos índices y empujar la punta de la nariz, sosteniéndola firmemente. Finalmente, tienes que hacer pequeños movimientos circulares con la yema de tus dedos desde la parte superior del puente de la nariz hacia abajo y hasta llegar a las fosas nasales.

  • El masaje facial debe continuar con la zona de los ojos. Aplica una ligera presión justo debajo de estos con los dedos anulares y hazlo desde dentro hacia fuera. Aconseja al paciente que respire profundamente justo cuando vayas a empezar con este movimiento y que saque el aire cada vez que sienta que ejerces presión.

  • Cuando hayas finalizado el masaje en los ojos, céntrate en su mandíbula. En esta zona, tienes que hacer un movimiento de succión usando tu dedo pulgar y el lado de tu dedo índice. En este caso, el sentido del movimiento va desde el interior hacia el exterior de la cara. Puedes aplicar la misma técnica en el cuello. Cuando hayas finalizado, el paciente debe estirar los músculos de su boca, abriéndola ligeramente y moviéndola hacia todos lados.

  • La siguiente área es la que se sitúa entre la mandíbula y las mejillas. Realiza unos pellizcos rápidos y cortos en esta zona para hacer que la sangre se dirija a esta parte de la cara y se reactive así la circulación.

  • Una vez masajeadas las distintas partes de la cara, debes hacer el movimiento de tecleo. Este consiste en simular el movimiento que se hace al tocar un piano, es decir, dar pequeños y suaves golpes en la cara con la yema de los dedos y de manera alterna.

  • Para finalizar el masaje facial, acaricia de nuevo las distintas zonas de la cara y del cuello y, de forma progresiva, ve reduciendo la fuerza e intensidad de los movimientos.

Beneficios del masaje facial

Como podrás comprobar, estimular de esta manera a los músculos de la cara va a venir muy bien para que tu piel se encuentre mucho más joven y rejuvenecida. Puedes acabar el masaje facial aplicando alguna crema reafirmante, ya que en ese momento la piel estará mucho más receptiva y podrás aprovechar mejor los beneficios de la crema.

También puedes optar por utilizar una crema antiarrugas para acabar con el masaje facial si realmente tienes arrugas en el rostro.

Sea cual sea tu opción, los beneficios de los masajes faciales son muchos, pues ejercitarás pasivamente los músculos del rostro, activarás la circulación sanguínea de la zona y, en definitiva, mantendrás la piel de la cara mucho más joven y fortalecida. Eso sí, debes ser constante con la aplicación de estos masajes para notar los resultados a largo plazo, y utilizar productos de calidad durante la realización del mismo.

También es útil aplicarse rodajas de pepino o bolsas de té frío sobre los ojos después de haber recibido un masaje. Así ayudarás a tonificar la zona de alrededor de los ojos.

¿Sabéis los beneficios que tiene la piel, si dedicamos unos minutos al día en masajear el rostro? Os habéis planteado ¿cómo podemos mantener activos los músculos de nuestro rostro?

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Carmen Arroyo

Me encanta estar al día de la moda sobre todo relacionada con el mundo de la peluquería, saber qué colores, cortes y peinados se llevan cada temporada. Me gusta hacer cursos para ir reciclando, siempre aprendes técnicas nuevas asistir a ferias y congresos.