Día Mundial de la Alimentación. Pautas para mejorarla

Día Mundial de la Alimentación. Pautas para mejorarla

Noemí Ojeda

10-10-2016

El cambio climático es uno de los principales problemas que afectan a la alimentación actualmente según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Uno de los efectos colaterales más importantes es que las personas más pobres del mundo, muchas de las cuales, agricultores, pescadores y pastores, están sufriendo en mayor medida este cambio climático global representado en el aumento de las temperaturas y de la frecuencia de desastres relacionados con el clima como los huracanes que recientemente han azotado Latinoamérica.

Al mismo tiempo, el crecimiento masivo de la población y las cifras que se auguran para 2050 intensifican el problema. Por lo tanto, para cubrir una demanda tan grande de alimentos, los la agricultura del planeta tendrá que adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y hacerse más resiliente, a la vez que mantenga la sostenibilidad. De esta forma, podríamos garantizar el bienestar de los ecosistemas naturales y de la población.

Actualmente, más de 800 millones de personas padecen malnutrición crónica, mientras 1.000 millones de personas sufren sobrepeso u obesidad como consecuencia de una dieta inadecuada. Todo ello, situado en un contexto de extrusión de recursos naturales enmarcado en un clima cambiante, hacen que el concepto de alimentación sostenible sea complicado de llevar de la teoría a la práctica.

Numeroso estudios de la FAO muestran que, hoy en día, se producen en el mundo alimentos suficientes para abastecer a 9.000 millones de personas, no obstante algo está fallando si prestamos atención a las cifras aportadas anteriormente.

Uno de los problemas que más sufre la naturaleza es la sobreproducción, acompañada en la mayoría de las ocasiones de un gasto excéntrico y desmesurado de alimentos. Es por ello que, si continuamos produciendo y consumiendo como hasta ahora, en los próximos años agotaremos los recursos naturales existentes, poniendo en riesgo la capacidad de suministrar alimentos a un medio plazo de tan sólo unas décadas. 

Debido a estos planteamientos, se nos presenta la controversia de añadir a los propósitos de llevar una alimentación saludable, la de hacerla sostenible.

Durante el pasado mes de mayo, fue publicado el informe conocido como Catering for sustainability: Making the case for sustainable diets in foodservice (catering para la sostenibilidad: en defensa de las dietas sostenibles en el servicio de alimentos) como resultado de la colaboración entre empresas del sector de la restauración colectiva a nivel internacional,  países como Reino Unido e Irlanda, y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) con el objetivo de promover dietas más sostenibles.

Una vez dispuestos a redefinir el paradigma, el término de dieta sostenible no está claramente definido, aunque oficialmente puede definirse como: “aquella dieta con bajo impacto ambiental que contribuye a la seguridad alimentaria y nutricional y a la vida sana de las generaciones presentes y futuras”.

Por tanto, esta es la línea que habríamos de seguir para mejorarla. Pero, una vez comprendido el concepto, ¿cómo llevarlo a la práctica?.

La clínica de dietética y nutrición barcelonesa “Alimmenta" establece unas pautas adaptadas a estas necesidades:

  • Naturaleza como base de la alimentación básica de cada día: frutas, verduras, cereales enteros, tubérculos, frutos secos y legumbres. Los alimentos de origen animal pueden formar parte de forma moderada, ya que la producción de alimentos de origen animal tiene un gran impacto medioambiental, siendo responsable de más del 50% de las emisiones de los gases de efecto invernadero que afectan al planeta y provocan efectos nocivos en torno al cambio climático.

  • Cesta de la compra sostenible, evita el malgasto de alimentos. Resulta más respetuoso con el medioambiental adquirir frutas y verduras de temporada,en su punto óptimo de maduración y alimentos animales dentro de su ciclo natural de crecimiento.

  • Elige una compra a granel, evitando el despilfarro de plásticos y envases superfluos. Si compras productos envasados, procura que provengan de empresas con prácticas sostenibles.

  • Controla tu basura, disminuye la producción de desperdicios, es decir, conocida como huella alimentaria, y, en la cocina, aprovecha todo lo aprovechable. Para ello es fundamental la planificación alimentaria en el supermercado y a la hora de cocinar.

  • Evita los precocinados. Cocina tus propios platos manteniendo la tradición e identidad culinaria de tu zona, es otra forma de sostenibilidad.

A las que añadiríamos:

  • Reciclaje. Evita dejar toda la basura en un mismo contenedor y separa según la tipología de cada residuo.

  • Promoción de la agricultura urbana, aprende a plantar tus propias frutas, verduras y hortalizas.

  • Haz ejercicio al aire libre y respeta la naturaleza.

  • Evita el vertido de aceites y grasas por el fregadero.

  • Comparte y solidarízate con los más necesitados.

Seguro es que, cuanto más tiempo dediquemos a pensar en nuestro planeta, el único que podremos habitar, más cuestiones encontraremos para hacer de él un mundo más cuidado y sano para cada persona que se encuentre disfrutándolo, por tanto, seamos conscientes, sostenibles y saludables con el universo que nos rodea.

Curso relacionado: FP de Técnico Superior en Dietética

Profile picture for user Noemí Ojeda
Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."