Día mundial de la salud. Consejos para una vida saludable

Día mundial de la salud. Consejos para una vida saludable

Noemí Ojeda

04-04-2016

Según la OMS, se estima que en 2008 unos 347 millones de personas principalmente en países desarrollados padecían Diabetes. Además, en 2012 esta enfermedad fue la causa directa de unos 1,5 millones de fallecimientos. Según los estudios epidemiológicos, las previsiones apuntan a que esta enfermedad metabólica será la séptima causa de defunción para 2030. Por ello, este año 2016, el Día Mundial de la Salud que se celebra el próximo 7 de abril estará enfocado a la prevención de la Diabetes -especialmente tipo II-, para lo que desde aquí, estableceremos las recomendaciones más importantes para garantizar una adecuada salud y estilo de vida.

El próximo #DíaMundialdelaSalud, el 7 de abril de 2016, la Organización Mundial de la Salud prestará particular atención a la diabetes destacando 4 aspectos fundamentales en la lucha por la salud:

1. La epidemia. La diabetes tipo II está creciendo a un ritmo frenético, especialmente en el mundo desarrollado, en zonas de ingresos medios y bajos, movido por las ingestas de múltiples productos pre cocinados, refinados, azucarados, industrializados y procesados.

2. La prevención. Afortunadamente, este trastorno metabólico es una enfermedad que, a pesar de tener un gran peso genético, es posible ser prevenida. La toma de algunas medidas simples relacionadas con el estilo de vida se han demostrado eficaces para prevenir la aparición de esta patología. La modulación del peso, manteniendo un Índice de Masa Corporal entre 18,5 y 24,99 kg/m2, la práctica regular de ejercicio físico como mínimo 3 veces a la semana, combinando una práctica cardiovascular y de resistencia, y una alimentación equilibrada, basada en la dieta mediterránea, así como hábitos generales de vida saludable como evitar el tabaco y regular la ingesta de alcohol, ayudan a reducir el riesgo de hiperglucemia, o a frenar su aparición en casos avanzados.

3. El tratamiento. La educación alimentaria, el control de peso y una dieta adecuada, baja en azúcares de rápida absorción, y rica en carbohidratos complejos y fibra, son medidas sencillas para el control de los niveles de glucemia de los pacientes diabéticos, los cuales son atendidos en los centros sanitarios de atención primaria por enfermeros y nutricionistas que facilitan la vida de la persona que padece esta patología.

4. La reducción de la mortalidad en el futuro. Partiendo de la base de la prevención al nivel del trato con el paciente, también hay que comprender la necesidad de involucrar a otros muchos sectores de la sociedad que tienen una importante función en la prevención de las cifras de desarrollo de la enfermedad y mortalidad a causa de la misma. Especialmente importante es el papel que juegan los gobiernos, instituciones públicas, y empresas alimentarias, así como los medios de comunicación. El fomento de la prevención de enfermedades de una prevalencia tan alta como la diabetes ha de estar respaldado por la facilidad de recursos para que esta prevención resulte efectiva, como productos libres de azúcares simples al alcance de la economía básica, educación alimentaria para evitar el sobrepeso, patologías muy asociada a este trastorno, tratamiento de la misma cercano y al alcance de todos, o campañas de prevención dirigidas a la población diana que resulten efectivas y fáciles de comprender.

Una vez analizadas las acciones a nivel popular, a lo largo del Día Mundial de la Salud, ¿cómo debemos enfocar en nuestra vida diaria la prevención de enfermedades comunes como la diabetes, para mantener una buena salud?

  • Alimentación. El cumplimiento de una dieta equilibrada en macro y micronutrientes, siguiendo sus recomendaciones específicas, es una garantía de salud. Para ello, la mejor acción es acudir a un dietista-nutricionista para aprender a realizar las infestas adecuadas, y mantener los niveles de nutrientes en armonía. A ello habría que sumarle la ingesta de, aproximadamente, 2L de agua para mantener un correcto balance hídrico.

  • Ejercicio físico. La práctica regular de ejercicio físico aporta a nuestro organismo un beneficio físico y emocional. Estimula y cuida nuestro sistema músculo esquelético, además de que produce endorfinas que reducen nuestro estrés y nos aporta un estado de felicidad, además el ejercicio ayuda a normalizar la capacidad respiratoria, mejorando el pronóstico de enfermedades como asma o alergias que afectan al aparato respiratorio. Por último, cabe destacar la importancia de la normalización de la actividad intestinal, el control del apetito y, en general, el mantenimiento de un estado saludable y tonificado. 

  • Sueño. Dice la Fundación Española del Corazón que “un reciente estudio publicado en el European Heart Journal afirma que los insomnes tienen tres veces más posibilidades de sufrir una insuficiencia cardíaca que los que tienen un sueño placentero, ya que el insomnio aumenta los niveles en sangre de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol), lo que aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardíaca, además de ligar la relación entre la falta de sueño y el incremento de los niveles de colesterol.” Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina, hormonas que contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés. La falta de sueño provoca, por el contrario, una liberación aumentada y sostenida de las hormonas del estrés. Por ello, para mantener una vida saludable y un buen estado cardiosaludable, recomendamos dormir de 7 a 8 horas al día, en una adecuada posición y a una temperatura agradable, para no ver afectada la calidad de nuestro sueño por factores externos controlables como estos.

  • Relax y modulación del estrés. Los psicólogos afirman que el estrés es necesario entendido como fuerza que nos ayuda a avanzar en nuestra vida. La clave, por tanto, consiste en aprovechar la fuerza que nos proporciona esta activación psicofisiológica que surge al encontrarnos ante situaciones que demandan de un sobre esfuerzo, así como saber detectar cuando este estado se repite con demasiada frecuencia y de manera inútil, poniendo en peligro el bienestar y la salud. En resumen, aprender a utilizar estas situaciones como motivaciones ante las que crecernos, y, en la detección de rutinas negativas que no conseguirán este resultado, huir de lo que nos lleva a ello. De este modo, conseguiremos obtener un estado de mayor relajación y felicidad ante los retos que se nos presenten.

Una vez analizados estos puntos, hemos de hacernos una pregunta regularmente, “¿estamos cuidándonos lo suficiente para ser capaces de alcanzar un estado de salud?”.

Sea cual sea la respuesta, analizaremos los detalles y trabajaremos para mejorar cualquier aspecto que los requiera, pues vida sólo tenemos una y hemos de cuidarla como si fuéramos a vivir para siempre, tal como lo promueve el Día Mundial de la Salud.

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."