Dos cosas que debes revisar en tu coche antes de empezar un viaje de verano

Dos cosas que debes revisar en tu coche antes de empezar un viaje de verano

Ricardo Romero

05-07-2018

En la época estival los desplazamientos por carretera se multiplican y garantizar el buen estado del automóvil se convierte en una prioridad. Aunque los fallos humanos son la principal causa de los accidentes de tráfico, uno de cada cuatro siniestros se debe a fallos mecánicos. Por ello, es importante realizar una revisión del coche antes de salir a la carretera. Neumáticos, frenos, amortiguadores y luces son los principales mecanismos que se deben examinar. El buen funcionamiento de todos ellos ayuda a viajar con seguridad y contribuye a reducir el consumo del vehículo. Para hacer la revisión, se puede elegir el taller oficial de la marca u otro de confianza, pero en cualquiera de los dos casos hay que planificarla con antelación para evitar aglomeraciones. Se estima que en verano los talleres aumentan la demanda de servicios hasta en un 40% y que la revisión puede demorarse hasta siete días. Como en post anteriores ya hemos hablado estos temas, hoy voy a dar unas indicaciones de reparaciones más importantes en un vehículo que se han de llevar al día.

El embrague del coche

El sistema de transmisión incorpora un sinfín de elementos, no solo mecánicos, sino también electrónicos, que se encargan de cumplir las misiones citadas en el tema anterior. De momento vamos a estudiar los elementos puramente mecánicos, como el embrague o la caja de cambios. Uno de los elementos principales del sistema de transmisión es el embrague. Se encuentra montado entre el motor y la caja de cambios y permite que el par motor sea aplicado a las ruedas del coche cuando el conductor lo estime oportuno. También ayuda a realizar el cambio de velocidades. Existen otro tipo de embragues cuyo funcionamiento es automático, es decir, embragues en los que el conductor no interviene en su manejo. En cualquier caso, y sea cual sea el tipo de embrague, éste es un importante elemento del sistema de transmisión que puede presentar diferentes diseños.

Su misión es transmitir el par del motor a la caja de cambios. Para ello, el embrague cuenta con un elemento protagonista: el disco de embrague. Este disco se acopla por fricción sobre el volante de inercia, de donde obtiene el par motor, para transmitirlo a la caja de cambios. De la caja de cambios, el par saldrá finalmente hacia las ruedas del coche. El conductor puede controlar el acoplamiento/desacoplamiento del disco sobre el volante de inercia mediante el pedal de embrague situado en el interior del vehículo. Esta operación la va a realizar, por ejemplo, cada vez que desee seleccionar una nueva velocidad en la caja de cambios. En ese preciso instante es necesario interrumpir. La transmisión del par motor a la caja de cambios.

Sin esa interrupción, la caja se destruiría. El conductor pisa el pedal de embrague y el disco se desacopla del volante; se desembraga. Acto seguido, introduce la nueva velocidad y levanta ligeramente el pie del pedal; el disco de embrague se acopla de nuevo sobre el volante de inercia.

La climatización, muy importante para viajar

La climatización y la refrigeración deben considerarse una sola unidad, aunque el aire acondicionado y el sistema de refrigeración del motor son dos sistemas separados, ejercen entre sí una influencia mutua. Al poner en funcionamiento el aire acondicionado, también se exige un esfuerzo al sistema de refrigeración del motor y aumenta la temperatura del refrigerante. Los componentes incluidos en el refrigerante no solo protegen ante una posible congelación, sino también ante un sobrecalentamiento del motor. La composición correcta del refrigerante aumenta el punto de ebullición situándolo por encima de los 120ºC. Una enorme reserva de potencia. Esto es muy importante, especialmente en verano, ya que el aire acondicionado y el sistema de refrigeración se ven sobrecargados por la temperatura ambiental y por los largos trayectos.

Por ello, también debería incluirse una revisión del refrigerante en el servicio de climatización.

Asegúrate de que se eliminan todas las impurezas y componentes extraños del circuito de refrigerante. Para ello habrá que lavar el sistema antes de montar el nuevo compresor. Para el lavado se recomienda, dependiendo del grado de suciedad, el refrigerante R134a o una solución especial de limpieza; los compresores, los filtros deshidratantes (acumuladores) y las válvulas de expansión/mariposa no pueden lavarse. Puesto que en caso de una avería en el compresor debe presuponerse o no debe descartarse que el sistema tenga impurezas (desgaste, virutas), es imprescindible limpiar el sistema al sustituir estos componentes.

Asegúrate de que no se queden restos de solución de lavado en el sistema. Seca el circuito de refrigeración con nitrógeno si es necesario. Sustituye el filtro deshidratante o acumulador y la válvula de expansión o de mariposa (tubos con orificio).

Lo más acertado es acudir a un taller para que el vehículo sea revisado por profesionales, pero también es posible que el propio conductor realice una inspección previa por su cuenta.

Aunque la mayoría de los accidentes se producen por fallos humanos, uno de cada cuatro siniestros se debe, directa o indirectamente, a causas mecánicas. ¿Eres mañoso para estas revisiones?

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Ricardo Romero

Ingeniero Técnico Industrial especializado Electrónica Industrial. Técnico Superior de Electromecánica de Vehículos y técnico Hardware/Software de Sistemas Informáticos.