¿El fin de la libertad de expresión?

carlosllach

21-05-2014

Estos días se está hablando mucho de las detenciones que están ocurriendo a raíz del insulto y la vejación que están sufriendo algunos colectivos. Sin ir más lejos, el Ministerio de Interior está movilizándose para ir deteniendo a tuiteros que se alegraron por la muerte de la presidenta de la Diputación de León la semana pasada. Todavía, de forma más reciente, se está en proceso de detener a tuiteros que han insultado a los judíos después de la victoria den la Euroliga de Baloncesto del Maccabi de Tel-Aviv.

A todo esto se le añaden noticias de sobra conocidas y extendidas en relación a los espectadores en estadios de fútbol que, o bien tiran plátanos al campo, o bien imitan el ruido de un mono, o bien hacen los gestos de un simio. En estos casos las sanciones han sido bastante duras para tratar de frenar la xenofobia y el racismo. En pocos días, y gracias también a Internet, es algo que está traspasando las fronteras.

Estamos en un país democrático y entendemos que se ha de garantizar la libertad de expresión pero, ¿hasta qué límite? ¿Los personajes famosos deben de poder soportar todos esos insultos gratuitos de gente con pseudónimo? Dejamos el debate abierto. Bien es cierto que es interesante el caso de la periodista Ana Pastor, que algo atrás en el tiempo denunció en comisaria los insultos recibidos pero que quedaron archivados. Ella plantea el debate si hay ciudadanos de primera o de segunda.

Desde este humilde blog solo queremos dejar a vuestra libre opinión si todo esto es fruto de la crisis, de la crispación, del propio Internet, de la política del Gobierno... Lo cierto es que es algo que está en boga a día de hoy y que, como pasa muchas veces, irán surgiendo nuevas noticias a cuentagotas que nos irán narrando más casos del estilo.

Si podemos dar un consejo os diremos lo que dicen algunos sociólogos. Entendemos que a veces estamos más cabreados por el motivo que sea y que en ese momento liberar nuestra "ira" en forma de insulto puede ser hasta beneficioso para la salud. Pero hay que andar con cuidado, no es lo mismo hacerlo en la intimidad de nuestra casa que hacerlo en un contexto poco halagüeño (¿te imaginas insultando a Messi en un bar de una peña azulgrana?). Pues Twitter está al alcance de todo el mundo, y aunque a veces puedes pensar que estás solo, te pueden rastrear y te pueden detener como está pasando a día de hoy. Así que mucho cuidado con lo que dices, dónde lo dices y cómo lo dices.

Así que opina de lo que te gusta, critica constructivamente, pero a veces es mejor contenerse y no escribir nada que recibir una sanción y alguna que otra noche en un calabozo. ¿Fin de la libertad de expresión? Seguramente no, pero quizás sí que estén tratando de poner coto y líneas rojas que no hay que traspasar. Qué mejor forma de amedrentar al personal que publicitar por los medios los arrestos para evitar los improperios de la gente de a pie hacia ciertas personas...

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