El masaje infantil: consideraciones previas

Nancy López Lago

26-06-2015

Uno de los contenidos más importantes del módulo de desarrollo cognitivo y motor es relacionado con el masaje infantil, fuente de innumerables ventajas tanto para quien lo da como para quien lo recibe.

Sin entrar a hablar sobre las diferentes técnicas que existen, quiero hacer hincapié en el trabajo y condiciones previas que se tienen que cuidar antes de empezar con el masaje propiamente dicho.

Antes de empezar con el masaje hay que prestar atención a 3 aspectos: al espacio dónde se va a realizar el masaje, al adulto y al niño o bebé.

Preparación del espacio:

  • El espacio debe ser cálido y acogedor. Esto se consigue mediante una iluminación tenue, preferiblemente con luz natural y una temperatura adecuada.
  • Crear un clima de afecto y confianza, por medio de la voz, usando un tono suave y pausado. También se puede usar la música como elemento ambiental relajante.
  • Se debe preparar el espacio y los materiales a usar: una toalla o empapador sobre el que poner al niño y situar cerca el aceite que vayamos a usar.

 Preparación del adulto:

  • El adulto debe estar relajado, libre de preocupaciones y disponer de tiempo para poder dar el masaje sin prisas.
  • La vestimenta tiene que ser cómoda. No usar anillos, relojes o pulseras que puedan dañar la piel del niño o bebé.
  • La postura o posición también es importante. Es imprescindible que esta sea cómoda y la espalda esté recta. Existen 3 opciones bastante extendidas: con las piernas abiertas y estiradas y el niño entre ellas, con la espalda apoyada en la pared y las piernas estiradas juntas o sentada con las piernas cruzadas y el niño delante.

 

Preparación del niño:

  • Es necesario explicarle el niño o bebé que se le va a dar un masaje mientras se le va desvistiendo.
  • El paso siguiente es el de ponernos aceite en las manos y frotarlo para que este coja temperatura corporal y al mismo tiempo se convierte en la señal de que empieza el masaje. Esto es importante porque forma parte de la rutina del masaje, en el que el niño aprende por medio de la repetición de los pasos lo que viene a continuación.
  • Después ponemos los manos encima del niño y comenzamos con el ritual de entrada que consiste en preguntarle si nos da permiso para empezar el masaje. Es importante prestar atención a las señales que emite el niño y ver si este lo acepta y se encuentra cómodo.

Durante el masaje, además de conocer las técnicas y ejecutarlas correctamente conviene tener en cuenta otros aspectos como:

  • Hay que prestar atención a estas señales del niño o bebé durante toda la sesión y si vemos signos de incomodidad debemos parar el masaje, respetando así sus ritmos y necesidades.
  • Los movimientos deben ser lentos, rítmicos y al mismo tiempo estimulantes.
  • Durante la sesión debemos establecer contacto visual con el niño y hablarle en tono cariñoso, con voz pausada y en calma y explicándole lo que estamos haciendo.
  • Al finalizar el masaje debemos realizar el ritual de salida: puede ser una caricia por todo el cuerpo, dar un beso, abrazarlo, dejar las manos unos segundos quitas encima del niño, etc.
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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.