Elogios que perjudican la autoestima

Nancy López Lago

06-08-2015

Es innegable que elogiar los logros de los niños es una fuente de retroalimentación positiva. Pero no todos los elogios o formas de elogiar son positivas para el niño, sino todo lo contrario, pudiendo llegar a perjudicar su autoestima.

A finales de 1990 dos psicólogos de la Universidad de Columbia llevaron a cabo un experimento a gran escala sobre la psicología del elogio y obtuvieron  resultados sorprendentes.

A los niños que se les elogiaba de forma exagerada y alabando su genialidad e inteligencia encontraron que, después de ello, preferían evitar los retos y elegían tareas más sencillas aunque no aportasen nada nuevo. Además, disfrutaban menos de la actividad y mostraban una disminución del rendimiento, cometiendo más errores.

¿Porqué sucedió esto?

Aunque es cierto que decirle a un niño que es muy inteligente puede hacer que se sienta bien de forma inicial, al mismo tiempo puede generar miedo al fracaso. Esto provoca que el niño quiera evitar las situaciones difíciles para no quedar mal delante de los demás, no cumpliendo así las expectativas que tienen de él.

Por otro lado, el niño también puede entender que no tiene que esforzarse para alcanzar buenos resultados, puesto que él es un “genio”, lo cual hará que esté menos motivado.

Finalmente, cuando compruebe que no es un genio su autoestima saldrá seriamente perjudicada.

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Pero... ¿Todos los elogios son malos?

En realidad NO. En otro grupo de niños a los que se les elogió de forma moderada, indicando que habían hecho un buen trabajo gracias al esfuerzo dedicado, se obtuvo una reacción completamente diferente. Preferían elegir tareas difíciles y plantearlas como un reto, obtuvieron mejores resultados a posteriori y su motivación era alta.

Por lo tanto, como educadores y/o padres... ¿cómo debemos elogiar?

  •  Elogia el esfuerzo, no la capacidad.

Es importante que el niño aprenda que si quiere conseguir algo se tiene que esforzar para ello. Es necesario resaltar el empeño y no el resultado conseguido. Por ejemplo, si consigue abrir una caja después de intentarlo durante bastante tiempo, no felicites el logro, sinó el hecho de no haber desistido y intentado diferentes estrategias hasta conseguirlo.

  • No exageres, especifica.

Intenta ser concreto y elogiar el acto en sí, no la genialidad de la persona. Por ejemplo: no digas “eres un gran pintor” sino “este dibujo te ha quedado muy bonito y me gusta mucho”

  • No añadas presión, motiva.

Elogia pero haciendo hincapié en que le respetas a pesar de que el resultado obtenido sea mejor o peor. Evita que el niño se haga dependiente de las valoraciones de las demás y que disfrute de sus propios logros.

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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.