Entender y gestionar los "terribles dos años"

Nancy López Lago

01-01-2015

"No quiero", te dice cuando le pides que se acabe la comida.

"Yo solo", grita cuando intentas ayudarle en algo.

 Si tiene que ir despacio, corre. Cuando tienes prisa no quiere moverse. Hace pataletas, quiere hacer las cosas a su manera, no te hace caso en nada... Se trata de algo normal y que popularmente se conoce como "los terribles dos años". No obstante, conocer el porqué de este cambio en el comportamiento y disponer de estrategias para afrontarlo suele ayudar bastante a superar esta fase con éxito.

 ¿Qué sucede a los dos años para que nuestro bebé se transforme en un "pequeño monstruo"? 

3766009204_8721a00dde_zA esta edad la mayoría de los niños ya puede correr, trepar, subirse y bajar de los sitios concierta autonomía, etc. Este mayor control psicomotor viene acompañado por cambios cognitivos como el hecho de que aunque todavía les cuesta expresarse pueden entender todo lo que se les dice y empiezan a tener ideas propias y a saber lo que quieren. Todas estas conductas que "nos molestan", en realidad lo que nos dicen es que el niño se está desarrollando correctamente y está haciendo lo que tiene que hacer: "ser un niño".

 Tal y como dice la pediatra y autora Rosa Jové "La etapa de las rabietas es buena y pobre del niño que no las pase, porque eso quiere decir que no tiene ideas propias o que le han machacado tanto que ya ha dejado de defenderlas".

 Ahora bien, una cosa es ser conscientes de que se trata de algo normal y que forma parte del proceso de convertirse en un adulto y otra bien distinta vivirlo y aprender a gestionarlo. Aquí os dejo unas orientaciones para conseguirlo:

  • En primer lugar, aprende a gestionar las emociones negativas. No esperemos a que sea el niño el que actúe como un adulto porque no va a suceder. Somos nosotros los que tenemos que tener el autocontrol y las estrategias para regular la frustración, el enfado, las prisas...etc y serenarnos.

  • En segundo lugar, ayuda al pequeño a gestionar sus emociones. Hacerse mayor no es fácil, los niños quieren experimentar, correr, jugar y probar cosas nuevas. Esta es su manera de aprender y con frecuencia se encuentran con negativas: no hagas esto, no corras, no , no y no. Sumado a su dificultad para expresarse con el lenguaje hace que se sientan frustrados. Entender su enfado y ayudarles es nuestra tarea como padres y educadores.

  • En tercer lugar, pasa tiempo con el niño haciendo cosas que le gustan. Es decir, ¡juega con él! A esta edad los niños desbordan energía y no paran quietos: abren el grifo del agua y lo dejan correr, se suben al sofá o la cama y saltan, te pintan las paredes... En lugar de intentar frenarles, lo mejor es pasar rato con ellos, jugando juntos y quemando toda esta energía. Son todo beneficios para ambos: ellos se cansan y no hacen "trastadas", se sienten acompañados y queridos, aprenden mientras juegan y se desarrollan, el adulto se reencuentra con su yo infantil, se divierte, afianza vínculos con el niño y libera estrés. ¡Todos deberíamos jugar un poco más!

  • Y en último lugar, pon límites. No porque el niño tenga dos años. Los límites se tienen que empezar a poner desde antes aunque es a partir de los dos cuando realmente los ponen más a prueba. Si quieres saber más de este tema, pincha aquí.

En definitiva... los terribles dos años no son tan terribles si se entienden y se afrontan con respeto. 

 

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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.