Fantásticas recetas para comer de tupper

Fantásticas recetas para comer de tupper

Francesc Olalla

08-03-2017

Era media mañana de hace un par de meses cuando recibí una llamada telefónica en la que me comunicaban que había sido seleccionado para ocupar una plaza de técnico en una importante empresa del sector de la domótica y que debía incorporarme en una semana. Era un puesto al que aspiraba desde había tiempo y lo tenía todo preparado.

¡Todo no…! ¡No había contemplado que sólo tenía una hora para comer dentro de mi jornada!  Tiempo totalmente insuficiente para ir a casa, comer y volver al trabajo. Me informaron que la oficina disponía de un pequeño office dotado con microondas y nevera,  por lo que, como tantos y tantos trabajadores, a partir de ahora tendría que comer de tupper. Desde el primer momento tuve muy claro que esto no debía ser incompatible con una alimentación sana, equilibrada, variada y, por qué no, divertida.

Claves para comer de tupper

La tarea de gestionar mi comida semanal requería organización y planificación. Lo primero que hice fue conseguir fiambreras de buena calidad, de uso alimentario que permitan congelarse y calentarse. El tamaño debía responder a la capacidad  de una ración: más pequeñas no cubrirían mis necesidades y me quedaría con hambre; más grandes, terminaría comiendo más de lo recomendable. Me decidí por tuppers de cristal  herméticos de varios tamaños ya que, a pesar de que pesan más, son más higiénicos y se limpian mejor. Adquirí un bolso específico para el transporte, con departamentos y con posibilidad de incorporar placas de frío: hay que minimizar el riesgo de la rotura de la cadena de frío.

La segunda tarea, y más importante, era la elaboración de un menú semanal. El tupper no debe ser un contenedor que rellenamos con todo lo que encontremos en la nevera. La comida debe entrar por los ojos, por lo que hay que jugar con los colores, mejor preparar dos platos con poca cantidad, que uno con mucha. En definitiva, me propuse ser la envidia de mis compañeros a la hora de comer.

Para realizar el menú semanal creé familias de alimentos, de manera que cada semana sólo tendría que cambiar el plato pero el menú seguiría siendo equilibrado. Los primeros los dividí en verduras, legumbres, ensaladas, arroces y pasta. Para los segundos platos combinaría dos días de carne, dos días de pescado y el quinto día se utilizaría huevos.

Menú semanal

Lunes:  

  • El primer plato sería unas espinacas frescas salteadas con taquitos de jamón y aromatizadas con ajitos salteados (poca cantidad…).

  • El segundo plato estaría compuesto por un muslo de pollo al horno con jengibre y cava. Aprovecharemos la cocción del horno para poner unas rodajas de patata de guarnición  que se cocinarán junto con el pollo.

  • Postre: macedonia de frutas con zumo de naranja.

Martes: 

  • Haremos de primer plato unas habas con unas rodajitas de butifarra blanca y butifarra negra con una picada de hierbabuena.

  • El segundo plato lo elaboraríamos con un filete de merluza al horno, que acompañaremos con unas puntas de espárragos.

  • Postre: Flan casero de queso fresco.

Miércoles:

  • De primer plato, espaguetti con gambitas peladas y mejillones, sin cáscara, al que añadiremos un chorrito de aceite de cardamomo.

  • El segundo plato estará compuesto por tortilla de calabacín a la podremos incorporar una loncha de queso para fundir. De guarnición, saltearemos col lombarda cortada en juliana salteada con una reducción de vino seco.

  • Poste: Dados de piña y mango.

Jueves:

  • El primer plato está compuesto por un arroz negro con sepia y calamares, acompañado por un alioli suave de perejil.

  • El segundo plato es un estofado de ternera con poca salsa y guisantes y zanahorias de guarnición.

  • Postre: Yogur con miel y almendras picadas.

Viernes:

  • Como primer plato, ensalada de brócoli y vinagreta de pimientos rojos y dados de tomate. Espolvorearemos albahaca fresca picada.

  • Pondremos una rodaja de atún encebollado de segundo plato sobre un lecho de salsa de tomate (sofrito de cebolla con ajos y tomate natural, laurel y orégano). La cebolla  estará caramelizada y se cocinará con vino blanco.

  • Postre: Como es viernes y es el último día de trabajo de la semana, nos permitiremos comer un trocito de tarta, un helado o, por qué no, un par de profiteroles.

Si mantenemos esta estructura, nos estamos asegurando una dieta equilibrada, sana y sobre todo variada. Solo tendremos que cambiar el plato sin cambiar la familia cada semana. No me gustaría acabar sin dar unos consejos generales sobre este tipo de menú:

  • El secreto para que los alimentos no pierdan calidad está en enfriar la elaboración rápidamente, y guardarla en la nevera en el propio tupper.

  • No utilizar plancha ni fritos: este tipo de elaboraciones las dejaremos para cuando comamos en casa….

  • Los aliños los llevaremos en un recipiente aparte y los incorporaremos en el último momento.

  • Por último, no comamos delante del ordenador, ni en la mesa de trabajo: busquemos un lugar cómodo y agradable, y nunca de pie… aunque solo tengamos una hora.

Curso relacionado: Ciclo Formativo de Grado Medio de Técnico en Cocina y Gastronomía

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Francesc Olalla

Técnico Superior en Restauración. Experto en producto y en producción de cocina transportada. Apasionado por la cocina en todas sus variantes de elaboración y de gestión.