Guía de cuidados básicos para personas dependientes

Guía de cuidados básicos para personas dependientes

Laura Garbayo

03-10-2016

Las personas dependientes son aquellas que han visto disminuida su capacidad para desenvolverse por sí misma en su día a día, ya sea por diferentes problemas de salud física, psíquica y/o mental o por afectación de sus capacidades perceptivo-cognitivas y/o sensoriales, en otras palabras, se trata de personas que han pasado de ser capaces para tener una discapacidad. De ahí la importancia de los servicios de cuidados básicos para personas dependientes.

La situación de dependencia puede suponer un factor de riesgo que favorece el aislamiento de la persona que la sufre y, en consecuencia, una falta de estímulo para relacionarse con el medio, personas y circunstancias que le rodean. Si esta discapacidad no se maneja de un modo adecuado puede derivar en una situación de dependencia máxima para todas las actividades de la vida diaria, y llegar así a una situación de demanda excesiva de cuidados que, en muchos casos, excede las capacidades que puede ofrecer el cuidador. Es importante tener en cuenta que los cuidados que precise cada persona en situación de dependencia serán diferentes, y éstos variarán en función de las capacidades que conserve la persona dependiente, de la actitud del mismo y, no menos importante, de la actitud y habilidades del cuidador.

Es por eso que, ante una situación de dependencia, aparece la figura del cuidador. Esta figura está muy clara y definida en un ambiente hospitalario. En estos casos podemos hablar de un equipo multidisciplinar formado un personal sanitario. Pero la persona que cuida no siempre es aquella que lo hace a nivel profesional. De hecho, la mayoría de las veces es aquella persona que se encuentra día a día al lado de la persona dependiente. Y es entonces cuando hablamos de los cuidadores no profesionales. Ellos son aquellas personas (familiares o amigos) que prestan a una persona con dependencia los apoyos necesarios para satisfacer las necesidades básicas y aquellas otras necesidades derivadas de su condición de dependencia.

Principales cuidados básicos para personas dependientes

Es importante tener en cuenta las principales funciones que tiene que llevar a cabo el cuidador. Podemos entonces hablar de un acompañamiento cotidiano en el día a día de la persona que necesita ayuda, es decir, el cuidador tiene que saber realizar numerosas tareas, desde las cotidianas del paciente hasta aquellas más complejas que estén ligadas a su patología. En estos casos podemos mencionar varios cuidados básicos para personas dependientes:

No hay que olvidar valorar y entender los sentimientos de la persona dependiente y de quién la cuida. En primer lugar, aquella persona que necesita ayuda para su vida cotidiana tiene que ser conocedor/a de su enfermedad, así como de las limitaciones que ésta le generan.  Es normal que la persona en situación de dependencia quiera permanecer en su domicilio y entorno habitual. Se sienten más seguros y más protegidos. En muchos casos tienen miedo a la nueva situación que se les plantea y no saben cómo reaccionar o desconocen sus posibilidades de ayuda. Se sienten angustiados y con rabia de no poder valerse por sí mismos. Por este motivo la actitud que se adopte ante la nueva situación va a ser muy importante y, si es positiva, será de gran ayuda en la relación de cuidados. También valoraremos cómo se siente el propio cuidador. Los cuidados a una persona en situación de dependencia implican gran dedicación por parte de éste, lo que se traduce en una gran inversión de tiempo y energía, que en ocasiones pueden llegar a privar completamente al cuidador de su vida privada. Es por este motivo que hay que saber identificar, razonar y canalizar adecuadamente para no caer en el estrés y la frustración. Algunos de los sentimientos a destacar son la culpa y la debilidad, entre otros.

Hemos de tener en cuenta que los cuidados básicos que todo cuidador ha de tener presentes se fundamentan en unos pilares.

  • Analizar objetivamente la situación de cada persona.

  • Conocer los medios de los que se disponen para cuidar mejor.

  • Conocer el grado de dependencia y las acciones que se derivan de éste.

  • Saber pedir ayuda, no tener miedo a preguntar y atreverse a exteriorizar los sentimientos.

  • Informarse de los recursos sociosanitarios y redes de apoyo de su comunidad, saber cómo y cuándo recurrir a ellos.

  • Saber entender a la persona a la que estamos ayudando a nosotros mismos.

Conviene plantear algunas preguntas y buscar las soluciones adecuadas que existan para cada situación concreta de dependencia, según sea el origen de la restricción de la capacidad. Por ello hay que tener presente el grado de dependencia, por ejemplo, una persona encamada, tendrá una mayor dependencia y los cuidados que necesite serán mayores. Un domicilio adaptado de un modo correcto, no sólo en lo referente a la eliminación de las barreras arquitectónicas, sino también ha de estar bien organizado, ayuda a facilitar las tareas diarias del cuidador y a que la persona en situación de dependencia participe en sus propias tareas de autocuidado. Según cada perfil de discapacidad esta adaptación es diferente.

En resumen, una relación de cuidados sana y preventiva entre el cuidador y la persona receptora de cuidados, contribuirá doblemente a lograr un bienestar físico, mental y psicosocial. Por parte de la persona en situación de dependencia, haciéndole sentir una persona activa y útil dentro de sus posibilidades personales, manteniendo sus vínculos con el medio que le rodea. Por otro lado, el cuidador podrá adquirir un control sobre la situación, organizado así las tareas y aprendiendo a utilizar posibles “vías de escape”, le ayudarán a prevenir situaciones límite y a mantener su vida personal y social. Y tras estas pequeñas pautas de cuidados básicos para personas dependientes para ser un buen cuidador, ¿os atrevéis a adoptar este rol?

Curso relacionado: FP de Grado Medio de Atención a Personas en Situación de Dependencia

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Laura Garbayo

Laura Garbayo Hermoso. Licenciada en Bioquímica, Diplomada en Enfermería. Máster en Enfermería Escolar y Máster en Urgencias.
Durante mis más de cinco años de ejercicio como enfermera en el servicio de urgencias del Hospital de Barcelona, he procurado no abandonar mi otra vocación profesional, la docencia, la cual vengo desempeñando desde el año 2004. De este modo tengo  la oportunidad de aunar mis dos perfiles profesionales, por los que siento absoluta devoción.