Guía para buscar inversores en tu proyecto profesional

Guía para buscar inversores en tu proyecto profesional

Anna Mercadé

05-07-2018

Emprender es una opción vital y una gran aventura para poder llevar a cabo un proyecto personal con la idea que se convierta en nuestro proyecto profesional. Uno de los puntos más complejos y fundamentales es conseguir la financiación necesaria para llevarlo a cabo. En el post de hoy, analizaremos cuáles son los pasos y las principales recomendaciones para conseguir fondos para ese proyecto que tanto deseas llevar a cabo.

Diferentes opciones de financiación al buscar inversores

Una vez tenemos clara la idea sobre la cual vamos a construir nuestro proyecto, tenemos que centrarnos en cómo vamos a financiarlo. Veamos varias opciones para ello:

  • Financiación propia: es la primera fuente que nos tenemos que plantear ya que de ella, dependerán otras fuentes externas a las que queramos recurrir.
    Realmente, si nos ponemos en la piel de un inversor, ¿quién invertiría en un negocio cuyos fundadores no han desembolsado nada de capital? Lógicamente, la respuesta es nadie.
    Por lo tanto, la primera inyección de capital, en mayor o menor medida, y dependiendo del tipo de negocio tendría que provenir de nosotros mismos.

  • Financiación de fuentes cercanas: en segundo lugar, podemos recurrir a lo que denominamos FFF (Familiy, Friends and Fools). Nos referimos a fuentes cercanas, que tengan plena confianza en nosotros y que no necesiten el dinero a corto plazo, ya que no podemos comprometernos a devolverlo de forma inmediata.

  • Entidades financieras: con esta vía ya abrimos la financiación a fuentes externas. En esta opción hay varios productos financieros que pueden encajarnos en función del momento en el que se encuentre la empresa y las diferentes necesidades de capital que tenga. Desde pólizas de crédito a contratos de factoring, préstamos subvencionados, etc. son opciones interesantes a contemplar.

  • Redes de Business Angels: estas entidades cada vez más populares pueden también ser una buena opción, especialmente en las fases iniciales del proyecto. Son grupos de inversores que aportan dinero a cambio de participación en el accionariado y que además pueden realizar ciertas tareas de mentoring aportando sus conocimientos empresariales o específicos del sector.

  • Micro-donaciones o micro-participaciones: es la versión colaborativa de la financiación. Se suele estructurar a través de plataformas ya existentes o de la propia web o canales de comunicación de la empresa y se intenta conseguir que personas anónimas hagas pequeñas aportaciones al proyecto. Se trata de ser creativo y ofrecer contraprestaciones para conseguir que una masa importante se sume al proyecto.

  • Firmas de capital riesgo: para poder acceder a esta vía de financiación la empresa tiene que estar ya más consolidada y con cierta proyección. Las opciones de financiación que podemos conseguir a través de estos fondos son elevadas y de importes altos pero también están ligadas a condiciones complejas y muy exigentes, que es muy poco probable que podamos cumplir en las fases iniciales del proyecto.   

Consejos a la hora de buscar inversores

Ahora que conocemos las principales opciones de financiación vamos a detallar los pasos principales que tenemos que tener consolidados para poder convencer a los inversores que somos su mejor apuesta:

  1. Tener un modelo de negocio sólido: este es el punto esencial. El modelo de negocio así como el análisis de proyección financiera son puntos clave para convencer a posibles inversores. Es la base sobre la que se evolucionará el proyecto y que tiene que ser realista, contrastado con el mercado y convincente.

  2. Empezar pequeño y escalar: en relación al modelo de negocio, tiene que ser escalable. Los inversores no se centran en proyecto que ya nacen topados sino que invierten en aquellos que tienen proyección.
    Aun así, nos centraremos en un alcance asumible al principio, de acuerdo con los recursos disponibles, y luego lo iremos ampliando de acuerdo con la entrada de ingresos y de capital.

  3. Centrase en lo fundamental: muchas start-ups fracasan por abrir demasiadas líneas de negocio a la vez y por ello pierden el foco. Es recomendable centrarse en las piezas angulares del negocio y una vez están consolidadas, ir construyendo sobre éstas.
    Este punto está relacionado con el anterior: tenemos que asegurarnos que el modelo de negocio sea escalable y nos permita crecer de forma exponencial, pero ello no quiere decir que tengamos que hacerlo todo a la vez. De hecho, si lo hacemos, es muy probable que nos equivoquemos ya que hay que testear cómo reacciona el mercado, iterar si es necesario, para ir consolidándonos en el mercado.

  4. Equipo comprometido: las empresas son las personas que las forma, y esto es mucho más cierto aun cuando estamos ante una start-up. Por lo tanto, el equipo es uno de los principales activos que tiene la empresa. Tendremos que ser capaces de demostrar que está formado por perfiles que se compenetran, que están dedicados 100% al proyecto y que lo viven y les apasiona.

¿Tienes algún proyecto profesional que estés impulsando? ¿Has conseguido alguna de las vías de financiación de hemos comentado en el post?

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Anna Mercadé

Graduada en Digital Business, Dirección de Marketing y Management. Llevo más de 10 años liderando e impulsando proyectos de e-commerce y marketing en multinacionales del sector hotelero y turismo, automoción y electrónica de consumo.