Hipoglucemia, ¿qué hago?

CEAC Blog

06-03-2013

Uno de los mayores peligros que puede tener una persona diabética, sobre todo las que padecen diabetes tipo I, es la bajada repentina de azúcar o hipoglucemia.

Las personas que padecen esta enfermedad crónica y están en tratamiento con insulina tienen una tendencia a la descompensación de la glucosa bastante acusada. Las subidas de azúcar son fáciles de controlar y se pueden tratar con la dosis adecuada de insulina. Por lo contrario las bajadas de glucosa en sangre entrañan un riesgo mucho más alto y es importante que todo el mundo sepa reconocer y tratar a tiempo una hipoglucemia.

Los síntomas más reconocibles de la bajada de azúcar son: sudoración, taquicardias, debilidad, temblores y ansiedad. Estos síntomas aparecen frecuentemente cuando el nivel de glucosa cae por debajo de 55 mg/dl (se debería comprobar con un test de glucosa en sangre siempre que sea posible). Con estos síntomas y la persona plenamente consciente, lo que hay que intentar ante todo es aportar azúcar en forma de refresco azucarado, zumo de fruta o directamente algún terrón de azúcar.

Si por lo contrario la persona está comenzando a perder el conocimiento o no responde correctamente a los estímulos, hay que saltar la voz de alarma. En este caso, la hipoglucemia se convertiría en una situación peligrosa y de emergencia que se debería atajar en menos de 15 minutos, de lo contrario podría entrar la persona en un coma hipoglucémico. Nunca hay que llegar a ese extremo, por eso mismo es imprescindible conocer y saber utilizar el rescate más efectivo a esta situación: el Glucagón.

El glucagón es una hormona segregada en el páncreas que aumenta los niveles de glucosa en sangre de manera rápida y eficaz. Esta hormona viene de manera comercial en un kit de rescate que toda persona diabética debería tener en casa. Se presenta en forma de pequeña inyección que se puede administrar de manera subcutánea, intramuscular o intravenosa; cualquier persona, por pocos conocimientos que tenga, sería capaz de administrarla, no hay riesgo alguno.

 Recordemos que ante una posible bajada de azúcar, si la persona no reacciona ni responde, no hay que intentar darle nada por vía oral (zumos o refrescos) puesto que puede atragantarse y broncoaspirar. Ante la duda de que pueda ser o no una hipoglucemia grave, nunca estará de más administrar la inyección de glucagón; son más las ventajas que los riesgos, incluso estando equivocado. Por supuesto añadir que será imprescindible avisar al servicio médico de urgencias (112) lo más rápido posible.

Ya lo sabéis, es importante conocer cómo actuar ante estas situaciones, seguro que todos tenemos algún caso en nuestro propio entorno.

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