Impermeabilización de cubiertas horizontales

CEAC Blog

21-04-2015

Sabemos que el hombre, desde que abandonó las cavernas, ha construido viviendas (en su amplia concepción de la palabra) para protegerse de las inclemencias meteorológicas, entre las que cabe destacar la lluvia. De hecho, todos los edificios que han sido construidos con el objetivo de ser habitados, han intentado que el agua no entrase en ellos. El tejado (o cubierta inclinada) ha sido el medio clásico por el que tradicionalmente se ha evitado que el agua de la lluvia entre en las viviendas, ya que dotar de pendiente pronunciada a la cubierta es el método más sencillo para conseguir que el agua corra por ella sin que entre en el interior.

Pero existe otro tipo de cubiertas, las horizontales (transitables o no), por las que el agua no se evacúa con tanta rapidez como en las cubiertas inclinadas y, por tanto, sí necesitan ser impermeabilizadas para evitar que el agua pueda filtrarse al interior, o que aparezcan humedades.

Tengamos en cuenta, en primer lugar, que las cubiertas horizontales, nunca lo son completamente. Es decir, las cubiertas horizontales, al igual que todas las terrazas, deben tener un mínimo de pendiente, superior al 1%, para evitar que el agua pueda quedar encharcada, con el consiguiente riesgo de filtración, humedades e, incluso, hundimiento de la cubierta por sobrepeso. Tengamos también en cuenta que se consideran cubiertas horizontales a cubiertas incluso con hasta un 15% de pendiente (es decir, por cada metro lineal de cubierta, ésta baja 15 cm).

Aclarado el punto anterior,tengamos en cuenta que las cubiertas horizontales o azoteas pueden ser o no transitables o, incluso, ajardinadas.  La impermeabilización de las mismas se consigue mediante láminas asfálticas o de material plástico, encima de las cuales se coloca el pavimento en las transitables , una capa de grava  en las intransitables, o la tierra de cultivo en las ajardinadas.

En la colocación de las láminas impermeabilizantes se deben tener en cuenta una serie de medidas tales como:

-Mantener la lámina íntegra sin agujeros ni rasguños.

-Deben de colocarse una vez la capa inferior esté completamente seca, y el solapado entre tiras será generoso y siempre en el sentido de la pendiente; es decir, la tira que esté más arriba se solape por encima a la que esté más abajo.

- La lámina debe llegar hasta las paredes de la azotea y subir unos 20 cm por ellas. Para evitar que el agua que baje por la pared pueda infiltrarse por detrás de la lámina, su extremo superior debe protegerse, por ejemplo, encajándolo en un roza hecha en la propia pared.

- Hay que tener especial cuidado con los anclajes de los elementos de la azotea (barandillas, antenas, tendederos...), ya que éstos nunca deben atravesar la impermeabilización.

Una vez construida la cubierta, para garantizar su impermeabilidad y buen funcionamiento basta con controlar, tras temporales de lluvia o viento, que el sumidero y desagüe no ha quedado atascado con hojas o restos de basura y permita la correcta evacuación de las aguas.

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