Intolerancias alimentarias. Aprende a detectarlas

Intolerancias alimentarias. Aprende a detectarlas

Noemí Ojeda

29-12-2016

La European Food Information Council (EUFIC) nos informa de que "la mayoría de las personas podemos comer una gran variedad de alimentos sin problemas. No obstante, existe un pequeño porcentaje de la población que puede desarrollar una respuesta a determinados alimentos o componentes de los alimentos que pueden provocar reacciones adversas, contempladas desde reacciones leves como pequeñas erupciones en la piel, hasta reacciones agudas como paros cardiacos". Dichas reacciones adversas a los alimentos pueden deberse a una alergia alimentaria o a una intolerancia alimentaria. Pero la pregunta que nos surge es ¿conocemos la diferencia?.

Es frecuente confundir las alergias alimentarias con las intolerancias alimentarias. En muchos casos, ambas respuestas se deben a algún otro factor externo -una intoxicación alimentaria, un miedo al consumo de dicho alimento, una respuesta psicológica por tanto, o una respuesta a un ingrediente o medio de conservación de un alimento-.

La alergia alimentaria adquiere una forma de respuesta a un alimento o a uno de sus componentes a través de una reacción sobre el sistema inmunológico. Un alérgeno (que normalmente se caracteriza por ser una proteína presente en el alimento reactivo) provoca una cascada de reacciones en cadena en el sistema inmunológico dela persona que entra en contacto con dicho alimento, desencadenando una producción de anticuerpos (sustancias que produce el cuerpo humano para combatir "cuerpos extraños"). Dichos anticuerpos provocan la fabricación de sustancias químicas dentro de nuestras células, como la histamina, que actúa a su vez, produciendo varios síntomas generalizados como picor, irrritacion de mucosas, tos o erupciones en la piel.

La intolerancia alimentaria, por su parte, es un mecanismo de respuesta que no afecta al sistema inmunológico. Afecta al metabolismo del alimento que produce la respuesta, pero no al mecanismo de defensa del cuerpo humano. Por ejemplo, en la intolerancia a la lactosa, que se se produce la carencia de una enzima digestiva encargada de digerir este azúcar, llamada lactasa, por lo que la acumulación de lactosa sin digerir, conlleva una serie de respuestas como diarrea, flatulencia o erupciones cutáneas, producidas por esta respuesta del cuerpo a la acumulación de lactosa.

En la intolerancia alimentaria se produce una reacción adversa a un alimento en la que no se puede demostrar ninguna reacción de hipersensibilidad, por lo tanto supone una respuesta negativa frente al contacto con una determinada sustancia que desencadena el proceso, pero no podríamos hablar de que desencadena una reacción en contra de dicha sustancia.

Pueden ser de 4 tipos:

  • Enzimáticas

  • Farmacológicas

  • Metabólicas 

  • Indeterminadas 

Las más frecuentes, como la intolerancia a la lactosa o la intolerancia a la glucosa, son intolerancias enzimáticas. 

¿Cómo detectar una intolerancia alimentaria?

Las intolerancias alimentarias se pueden diagnosticar a través de diferentes métodos de detección científicamente aceptados. Si crees que puedes estar sufriendo una respuesta a una o varias sustancias alimenticias, lo primero que debes hacer es acudir al médico, para asegurarte de que los síntomas no se deben a ninguna patología puntual de modo que éste pueda emitir un diagnóstico y remitirte como paciente a un dietista-nutricionista.

Es recomendable realizar un diagnóstico a partir de un historial dietético sobre los antecedentes tus antecedentes y los de tus familiares. Igualmente hay que prestar especial atención al tipo de síntomas, frecuencia de los mismos y contexto de consumo de los alimentos de los que se sospecha. Por último, te deben realizar un reconocimiento físico completo que podría conllevar la realización de pruebas cutáneas o tests de consumo. Es importante realizar una dieta basada en la eliminación de los alimentos sospechosos.

Al principio, se comienza suprimiendo el alimento o la combinación de alimentos que están bajo sospecha durante varias semanas o meses. Si desaparecen los síntomas durante este periodo de tiempo, se vuelven a introducir los alimentos suprimidos a la dieta de forma gradual, en pequeña cantidades que se irán incrementando hasta que se alcance un consumo normal. Si vuelven a aparecer los mismos síntomas, se procederá a la eliminación total del alimento o los alimentos detectados como causantes de la intolerancia.

Actualmente se cree que las alergias e intolerancias han ido apareciendo de forma masiva y descontrolada, creyéndose incluso que antes, no ocurría con la misma frecuencia. Este hecho no es mesurable ya que hasta hace algunas décadas no se conocían los efectos que ocurrían dentro de un organismo expuesto a respuestas de carácter inmunológico como las alergias, o no inmunológico como las intolerancias.

Hoy en día se reconoce que su prevalencia es un tema importante vital importancia en la seguridad alimentaria y la industria alimenticia está recientemente obligada a informar al consumidor de todos los ingredientes alimentarios o no que contengan los productos que ellas mismas fabrican, con ello se ayudará a aquellas que sufren reacciones por culpa de algunos alimentos o ingredientes, así como a informar a toda la población de los contenidos de los productos.

La soberanía alimentaria y el macroconsumo de alimentos son parte de la cadena que pon en marcha el engranaje metabólico de las reacciones alimentarias adversas conocidas como alergias e intolerancias alimentarias. 

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."