Jugar sucio les sienta bien

CEAC Blog

21-03-2013

Jugar con el barro, con la tierra, en la hierba, ensuciarse haciendo deporte, permitir comunicarse con la naturaleza y tener la sensación de que se dominan las cosas es bueno y contractivo para los más pequeños, asegura el psicólogo y pedagogo Bernabé Tierno.

No es plato de buen gusto ver al niño/a con la camiseta recién lavada y que quede hecha un cuadro, pero piensa que es importante que dé rienda suelta al impulso vital y espontáneo de jugar. Los niños tienen la necesidad de mirar, tocar, sentir… para aprender y disfrutar del mundo exterior y esa curiosidad jamás debería perderse ni ser reprimida en la medida de lo posible.

Darle mucha importancia a la limpieza por parte de los padres o en la escuela puede acarrear en el niño trastornos como la obsesión por la limpieza y el orden, así como falta de naturalidad y espontaneidad o inseguridad en sí mismos. Al mismo tiempo, un excesivo control sobre ellos o sobreprotegerlos puede hacer que en un futuro limiten de forma natural su curiosidad por las cosas y se vean incapaces de hacer nada “sin supervisión y/o aprobación”.

Como ya señalan algunos estudios, el hecho de que los padres no tengan suficiente tiempo para entretenerse con sus hijos y que no haya espacios apropiados para disfrutar al aire libre son otras de las causas que limitan la necesidad de juego en los niños y su contacto con la realidad. Aquí, los profesionales de la Educación Infantil tenemos un papel clave para proporcionar en la medida de lo posible esa libertad de acción a los niños/as con el mundo que les rodea para que nunca dejen de interaccionar con su entorno que, al fin y al cabo, es la mejor forma de aprendizaje.

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