La automedicación, un riesgo importante para la salud

CEAC Blog

17-01-2014

Se entiende que la automedicación es cuando cualquier persona decide por sí misma qué medicamento tomar para su dolencia sin tener en cuenta el consejo médico o del farmacéutico.

Esto es habitual en España, de hecho un 28% de los medicamentos que se consumen en el país son el resultado de una automedicación, es decir, no existe ninguna recomendación directa del facultativo médico.

¿Qué peligros puede entrañar la automedicación?

Los riesgos más frecuentes que pueden tener lugar van desde el simple hecho que el medicamento no sea eficaz para el problema que se pretende solucionar, hasta incluso que puedan aparecer casos de dependencia o adicción al fármaco, o realizar mezclas de medicamentos peligrosas para la salud. Un 33% de los ingresos hospitalarios se deben al mal uso de los fármacos y a la automedicación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de los peligros de la automedicación con antibióticos, ya que puede desencadenar en Europa una epidemia de “superbacterias”. Tomar antibióticos cuando no son necesarios, como en los casos de enfermedades provocadas por virus, da lugar a que los antibióticos vayan perdiendo su eficacia frente a las bacterias, de ahí, la advertencia de la OMS para controlar este abuso en el consumo debido a la automedicación. Si no se controla, los antibióticos no serán eficaces cuando realmente se necesiten.

Pero la automedicación no siempre es negativa si se utiliza con buen criterio. Promocionar una automedicación responsable puede ayudar a no colapsar los recursos sanitarios para casos leves.

El médico es el especialista que debe enseñar y orientar al paciente para que sepa automedicarse de forma responsable y correcta en casos de dolor leve, cuadros catarrales, resfriados, etc. Es importante que el usuario sea consciente que un medicamento, aunque no necesite receta, no deja de tener sus riesgos si se toma de forma indiscriminada. Se desaconseja la automedicación con todos aquellos fármacos que precisan de receta médica, especialmente los antibióticos, los cuales están en el punto de mira de los organismos oficiales, como la OMS. Los antibióticos nunca deben consumirse por iniciativa propia si no que siempre deben tomarse por prescripción médica.

Los profesionales farmacéuticos también están preparados para aconsejar y orientar a sus clientes cuando padecen problemas leves de salud; están capacitados para recomendar la toma de fármacos que no precisen receta médica y saber cuándo deben dirigirlos al médico al considerar que pueden ser casos de consideración o incluso urgentes.

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