La clasificación energética de los electrodomésticos

CEAC Blog

24-04-2015

No es por un capricho de los fabricantes ni por una exigencia de los consumidores sino el hecho de que las lavadoras, frigoríficos, congeladores, secadoras, lavavajillas y televisores, y no otros electrodomésticos, estén obligados a llevar una etiqueta energética es fruto de una normativa europea, el Reglamento Europeo 1061/2010 .

Los consumidores estamos acostumbrados a ver esas etiquetas pero ¿sabemos qué significan?

Las etiquetas energéticas clasifican a los electrodomésticos desde la A (de Ahorro) hasta la G (de Gasto), de forma que un electrodoméstico de clase A consume mucha menos energía para realizar la misma función que uno de clase B, y éste, a su vez, menos que uno de clase C, y así sucesivamente. Originalmente, la clasificación se establecía en 7 categorías (de la A a la G) pero desde 2011, a la clase más eficiente se le sumaron tres categorías más la A+ y la A++ y la A+++, todavía más eficientes.

etiquetado energético

La etiqueta energética, además, debe incorporar en su parte superior información sobre el fabricante y modelo y, en la parte inferior, otra información relevante para el consumidor que depende del tipo de electrodoméstico. Por ejemplo, en el caso de una lavadora, debe especificar también la eficacia de lavado (de la A a la G), la eficacia del centrifugado (de la A a la G), su capacidad de kilos de ropa, el consumo de litros de agua por lavado y el ruido (en decibelios) que produce tanto el lavado como el centrifugado.

Debemos también tener en cuenta que es obligado que la etiqueta no figure únicamente de forma física en el electrodoméstico sino que cualquier publicidad que se haga de él, en catálogos, material de promoción y, por supuesto, en una venta por internet, debe figurar también y ser completamente visible para el comprador.

 

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