La importancia de los buenos hábitos alimenticios en familia
02/10/2018
Noemí Ojeda

La importancia de los buenos hábitos alimenticios en familia

Dietética y Cocina

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), “los hábitos alimentarios son comportamientos conscientes, colectivos y repetitivos, que  conducen a las personas a seleccionar, consumir y utilizar determinados alimentos o dietas, en respuesta a unas influencias sociales y culturales.”

El proceso de adquisición de los hábitos alimentarios comienza en la familia y se consolida a lo largo del tiempo. A veces supone meses y en otras ocasiones incluso años.

Podríamos resumir la situación del cambio de hábitos alimentarios en la frase que solía emplear el Dr. Francisco Grande-Covián: “Es más fácil que un hombre cambie de religión que de hábitos alimentarios.” Pues, normalmente, el cambio de hábitos supone ser el consejo más frecuente y que mejores resultados vertería sobre la promoción de la salud, a la vez que resulta la piedra más grande en el camino puesto que involucra establecer cambios en el patrón de una actividad tan presente en nuestro día a día como el acto de alimentarse.

Los alimentos actúan como un vehículo de unión y acción social. Forman parte de todas las celebraciones desde que nacemos hasta que morimos. Son también la forma de expresarnos cuando tenemos algo que decir, algo que expresar o algo que consolar.

La alimentación se comparte con la familia, con los amigos en incluso utilizamos la mesa y el compartir alimentos como forma de socializar en el trabajo o conocer nuevos grupos de personas. Cocinamos por amor, por tristeza, por fiestas populares pero principalmente cocinamos por apetito. Por ello, el hambre es un factor peligroso cuando queremos dominar sobre esta saciedad e imponer un criterio saludable.

Si paramos a analizar lo que nos rodea, tendríamos que realizar un profundo análisis acerca de cómo son actualmente los hábitos alimentarios en el país en el que nos encontramos. En España estos hábitos alimentarios se caracterizan por un consumo excesivo de alimentos, donde, dentro de ellos, se consume gran cantidad de proteínas y de grasas. Se consumen además alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, hortalizas y legumbres, pescado azul y aceite de oliva, pero en un porcentaje muy inferior a los mencionados en primer lugar.

Precisamente los alimentos más consumidos y más presentes en la alimentación de los españoles son los alimentos con más densidad calórica y menor contenido en nutrientes. Esta situación nos lleva, por desgracia, de cabeza a alcanzar un perfil de sobrepeso y obesidad en la mayor parte de la población, llegando a estar a la cabeza de la media europea.

Para revertir estas cifras y colocarnos en base a lo que nuestra alimentación mediterránea representa, alcanzando así un perfil más saludable, recomendamos ciertos consejos para cambiar los hábitos alimenticios en familia, ¡que siempre es más fácil!

Atención a las siguientes recomendaciones:

  • A menudo nos preguntamos por qué es necesario mantener hábitos saludables en casa. Hacer la compra y cocinar de forma equilibrada es fundamental y va de la mano. Para cumplir mejor con estos propósitos, lo mejor es  tener a vuestra disposición sólo aquellos alimentos que queramos promocionar n nuestros platos como frutas, verduras, legumbres, carnes, pescado y huevos ecológicos, frutos secos, aceite de oliva virgen, lácteos desgrasados y cereales integrales.

  • Tener a nuestra disposición comida simple y atractiva, desde frutas y verduras ya cortadas, hasta batidos tipo smoothies o zumos naturales, bizcochos caseros integrales, cremas y sopas de verduras, queso fersco o frutos secos crudos o tostados para los snacks de media mañana o media tarde son herramientas inteligentes y hábiles para conseguir cumplir nuestros objetivos en los momentos del día que pueden llegar a ser más duros, ¡los de picar entre horas!

  • Debemos animarnos a hacer cada comida a su tiempo y dedicándole su tiempo. Si nos saltamos alguna comida, la tendencia es que cuando tengamos hambre piquemos entre horas y esta comida sea poco saludable y frugal. Por ello si respetamos todas nuestras comidas de forma que hagamos las 4-6 comidas diarias recomendadas, será mucho más fácil que cumplamos con los requisitos de nutrientes y nos sintamos felices por el trabajo bien hecho.

  • De entre las comidas imprescindibles y que debemos tener en cuenta cada día como referencia de alimentación saludable es el desayuno. Un buen desayuno es fundamental para empezar bien el día. Existen numerosas fórmulas de desayuno para casa y fuera de casa que abusan del azúcar y las grasas trans o hidrogenadas. Conceptos que ya conocemos lo perjudiciales que pueden llegar a ser para nosotros y que nos gustaría trabajar mucho en la consecución de buenos hábitos alimentarios.

  • No olvidar el ejercicio físico diario; estar en forma es importante para la salud y forma parte de los hábitos que debemos promocionar. Subir escaleras, caminar una hora o realizar algún deporte, principalmente al aire libre, es una opción fantástica para estar sanos y en forma.

Podríamos hacer una larga lista con prácticas saludables, ¿cuáles son las tuyas?

Curso relacionado: FP de Grado Medio de Cocina y Gastronomía

La importancia de los buenos hábitos alimenticios en familia
Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."