La piel atópica en los niños: causas, síntomas y soluciones

La piel atópica en los niños: causas, síntomas y soluciones

Laura Garbayo

18-04-2016

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel, más común de lo que nos pensamos, sobretodo destaca la aparición de piel atópica en los niños. Por esta razón es tan importante conocer sus causas, síntomas y posibles tratamientos.

Qué es la piel atópica?

La reacción atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que provoca enrojecimiento, sequedad, descamación y picor. Es una enfermedad crónica de la piel, con brotes agudos en momentos puntuales en los que empeoran los síntomas.

La enfermedad es de carácter hereditario. Existe un componente genético que predispone a padecer una serie de enfermedades, en su mayoría relacionadas con respuestas mediadas por IgE y alteraciones de la inmunidad celular y de la reactividad vascular.

Haremos un pequeño recordatorio sobre los sistemas de defensa del organismo. Se denomina IgE a la inmunoglobulina E, un tipo concreto de anticuerpo que todos tenemos. Los anticuerpos son las defensas del organismo y reaccionan ante un agente extraño (llamado antígeno) al que consideran peligroso. La  forma de actuar de la IgE es liberando una serie de mecanismos de defensa (histamina y serotonina) y esto origina una reacción alérgica.

En la dermatitis atópica podemos distinguir dos estados. El primero de ellos es el periodo inactivo, donde la piel está muy seca, irritable y descamada. En esta fase es muy importante la continua hidratación de la piel. El segundo estado corresponde a las diferentes fases activas o de "brote". Es en estos momentos cuando se produce mayor dolor y es necesario un tratamiento tópico para calmar la piel inflamada y aliviar el picor.

La inflamación de la piel no afecta de la misma manera a bebes, niños o adultos. Por lo general, no suele aparecer antes de los 2-3 meses de vida, momento en el que se produce un cambio de alimentación. En el caso de los bebés se pueden presentar síntomas con tan sólo pocos meses de vida. Puede aparecer de un modo repentino una erupción, dejando  la piel seca, descamada y con picor. En esta fase, la piel puede infectare y supurar. 

Cuando los niños comienzan a sufrir esta enfermedad con más edad, entre los dos años y la pubertad, las erupciones aparecen habitualmente en zonas deshidratadas, donde la piel está seca y que generan picor. La piel atópica en los niños tiende a engrosarse y mostrar zonas abultadas y endurecidas. 

La dermatitis atópica del adulto, que suele comenzar en la infancia, se caracteriza por una piel muy seca y escamosa, y un picor constante.

Los brotes suelen ser más frecuentes en lactantes y niños y suelen remitir a partir de la adolescencia, aunque no siempre es así.

Síntomas de piel atópica en los niños y adultos

¿Cómo sé si mi hijo sufre esta dolencia? La piel atópica tiene unas características comunes. Como he comentado anteriormente, esta sintomatología varía en función de la etapa del crecimiento en la que se produce.

Sin embargo existen unos síntomas comunes, independientes del momento en que se de dicha enfermedad.

  • Picor, de moderado a intenso. 
  • Inflamación y dolor de la piel.
  • Supuración y/o sangrado de la zona afectada.

Una vez se inician los síntomas, se entra en un bucle/ciclo del que es difícil salir, ya que primero se descama la piel, esto produce picor, al rascarse se la produciendo un eccema que pica más, y esto a su vez conlleva unas mayor sequedad de la piel, y de nuevo picor.

La afección atópica predomina en partes concretas del cuerpo según la edad. En los bebés o lactantes las principales zonas afectadas son las mejillas, cuero cabelludo, tronco y caras extensoras de las extremidades. La piel atópica en los niños aparece predominantemente en las siguientes zonas: las flexuras de los codos y rodillas, los pliegues de la muñeca, la nuca, el peritoneo, las mejillas y el dorso de las manos y pies. Las flexuras de rodillas y codos, la cara, cuello y mejillas y el dorso de las manos y los pies, son las zonas afectadas en los adultos.

Existe una seria de factores desencadenantes de la sintomatología de esta dolencia de la piel. Los cambios bruscos de temperatura. Los tejidos que elegimos a la hora de vestirnos, como lanas o fibras sintéticas. Algunos productos irritantes, como suavizantes. Mantener la piel seca también es uno de los factores que más favorecen la aparición de brotes de dermatitis. Otros factores más difíciles de controlar son el estrés y las infecciones.

Diagnóstico

El diagnóstico de este eccema está basado en la clínica. Existen varias pautas de diagnóstico, con criterios mayores y menores, muy empleadas en estudios epidemiológicos y ensayos clínicos, pero poco prácticas en la actividad clínica diaria. La histopatología (estudio de los tejidos) puede ser útil en casos que planteen problemas de diagnóstico diferencial.

Es muy importante aclarar que la dermatitis atópica no es una alergia a ninguna sustancia determinada y que en ningún modo va a resolverse por realizar "pruebas alérgicas" ni por eliminar alimentos.

Consejos y soluciones

Sus síntomas pueden llegar a controlarse de un modo sencillo. En la actualidad, la base del tratamiento tópico son los corticoides, que bien empleados consiguen un control satisfactorio en la inmensa mayoría de los casos. Este tratamiento es el más usado durante los brotes.

Se han de evitar tejidos como la lana y ciertas fibras sintéticas. Es recomendable el uso de algodón, tanto en prendas de ropa como en las de cama.

Al lavar la ropa, se aconseja realizar un enjuagado extra con agua, a fin de eliminar el posible exceso de detergente. Asimismo, se conseja no abusar del uso de los suavizantes.

El sol puede mejorar los síntomas, pero debido a sus efectos perjudiciales sobre la piel, no se puede recomendar de un modo sistemático. En cambio, los baños en agua de mar sí son muy beneficiosos.

Otra de las soluciones que os propongo para combatir este tipo de eccema es mantener una buena hidratación del organismo, ya sea injiriendo  agua o zumos. Nunca olvidar la continua hidratación de la piel con cremas y lociones.

En general, se debe actuar a tres niveles para prevenir la aparición de brotes y el empeoramiento de los síntomas en la dermatitis atópica: Mantener la piel limpia y seca, utilizando jabones suaves y emolientes, que respeten la barrera protectora natural y evitando la sudoración excesiva, ya que puede empeorar el picor y el eccema. Hidratarla y nutrirla a base de caricias con cremas, lociones y aceites emolientes varias veces al día en todo el cuerpo, especialmente en las zonas más sensibles. Evitar los factores desencadenantes de los brotes, como por ejemplo el polvo, la lana y determinados tejidos sintéticos, los jabones agresivos, la humedad, los cambios bruscos de temperatura y situaciones de estrés.

En definitiva, no se trata de una enfermedad que acarree soluciones complicadas, difíciles o de sanación tardía, sino que todo depende de un diagnóstico a tiempo por un médico especialista y de una conciencia del paciente  por su parte, de unos hábitos y costumbre que se adecúen a la sintomatología de la dermatitis atópica.

¿A alguno de vosotros le costó diagnosticar la enfermedad? ¿Coincidís en que se puede afrontar la atopía de una manera sencilla y cotidiana?

Cursos relacionados: Auxiliar de Pediatría y Posgrado en Auxiliar de Enfermería Pediátrica.

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Laura Garbayo

Laura Garbayo Hermoso. Licenciada en Bioquímica, Diplomada en Enfermería. Máster en Enfermería Escolar y Máster en Urgencias.
Durante mis más de cinco años de ejercicio como enfermera en el servicio de urgencias del Hospital de Barcelona, he procurado no abandonar mi otra vocación profesional, la docencia, la cual vengo desempeñando desde el año 2004. De este modo tengo  la oportunidad de aunar mis dos perfiles profesionales, por los que siento absoluta devoción.