La práctica es un maestro excepcional

CEAC Blog

21-05-2013

Los estudios transculturales nos indican que las edades en las que los bebés alcanzan hitos motores importantes son en gran parte influidas por las prácticas adecuadas en la paternidad.

Ponemos algunos ejemplos:

-  Los niños Kipsigis, de Kenia, se sientan sin ayuda más o menos un mes antes que los bebés occidentales. Esto es debido a que los padres, hacia la octava semana, practican con sus bebés el “caminar” mientras los sostienen por las axilas y los impulsan hacia delante.

-   Brian Hopkins (1991) hizo una comparación en el desarrollo de bebés blancos procedentes de Inglaterra y bebés negros de Inglaterra, procedentes de Jamaica. Los resultados fueron que los bebés negros mostraron una clara ventaja en el tiempo en lo que se refiere a habilidades como sentarse, gatear y caminar.

¿Revela esto las tan comentadas diferencias genéticas de color?

Posiblemente no, puesto que esta ventaja ocurría sólo si las madres practicaban con estos las costumbres jamaicanas de estimulación de los más pequeños, entre otras: masaje, estiramiento de extremidades y sostenerlos por los brazos mientras los sacuden con suavidad hacia arriba y hacia abajo, etc.

Por último mencionar los experimentos realizados por Philip Zelazo y sus asociados (1972; 1993) donde compararon la evolución del desarrollo motor entre niños que estimulaban activamente y niños que siguieron el curso natural de desarrollo. El resultado es claro: los niños estimulados consiguieron realizar antes los hitos motores más relevantes para su edad.

¿Por qué razón podría acelerar el desarrollo motor el estiramiento de las extremidades de un bebé o sostenerlo (o sentarlo) en una postura erguida?

Esther Thelen, psicóloga del desarrollo, nos explica que los bebés que con frecuencia son colocados en una postura erguida desarrollan fuerza en el cuello, tronco y piernas (se produce una aceleración del crecimiento muscular) lo cual, a su vez, estimula el desarrollo temprano de habilidades motoras como pararse y caminar, lo cual indica que tanto la maduración como la experiencia son elementos que contribuyen de manera principal al desarrollo motor.

La maduración pone algunos límites en la edad en que el niño puede sentarse, pararse y caminar por primera vez. Pero las experiencias como tener posturas erguidas y varias formas de práctica pueden influir en la edad en que se logran y se traducen en acción las capacidades de maduración importantes.

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