La psicomotrocidad en los niños

La psicomotrocidad en los niños

Joan Garcia Santiago

25-08-2015

La psicomotricidad es una de las áreas más importantes en el currículo de educación infantil, ya que se trabajan aspectos muy importantes para el correcto desarrollo neuromotor de los pequeños. No debes asustarte ante una sesión de psicomotricidad, tan solo con algunas pautas y consejos serás capaz de sacar adelante unas entretenidas y provechosas clases. Por supuesto, las sesiones deben estar programadas desde el inicio de curso y deben ajustarse al plan educativo del centro en el que te encuentres. Esto no quiere decir que improvises situaciones en alguna sesión, todo lo contrario; es una gran característica en un buen profesional de la educación el saber adaptar sesiones o hacer cambios sobre la marcha si la programación no acaba de funcionar del todo bien. No es bueno seguir una programación a raja tabla si observas que los alumnos no están motivados o que ésta no acaba de funcionar todo lo bien que debería. Es ideal anotar cualquier cambio que se realice en una programación, ya que es posible que estas modificaciones acaben reemplazando la idea inicial. ¡La experiencia es un grado! Es muy práctico empezar con una o varias rutinas. Si te desplazas a un aula diferente para realizar las sesiones, puedes hacer que al llegar a ésta se sienten siempre todos de una manera determinada, por ejemplo en corro, o en un lugar concreto. Si dentro de tus tareas se encuentra pasar lista, este es un momento ideal para hacerlo. Y si además impartes la materia en inglés, con unas pocas palabras clave los niños y niñas te responderán enseguida en esta lengua, como si fuera un juego más. Ya sabrás que las rutinas crean un contexto de seguridad, estableciendo una estructuración mental de la organización de las actividades, y permiten la captación del tiempo y de los procesos temporales. OLYMPUS DIGITAL CAMERA Un juego con una participación motora no demasiado alta será la siguiente actividad a realizar. Los alumnos se van aclimatando poco a poco al cambio de espacio y de dinámica, y van aumentando la intensidad del juego a medida que transcurre la sesión. Cada vez las actividades pueden proponer actividades que requieran un mayor movimiento o concentración, ya que en ese momento es cuando los niños y niñas se encuentran de pleno integrados en la actividad. Es el momento de trabajar “el plato fuerte” de la sesión que tengas programada: equilibrios, giros, saltos, desplazamientos… Debes tener en cuenta que cuánto más larga sea la sesión, y más corta sea la edad de los alumnos, mayor debería ser el tiempo destinado al “juego libre”. Será imprescindible esta libre experimentación por parte de los infantes debido a que no serán capaces de mantener su atención demasiado tiempo en una sesión 100% dirigida. Unos minutos antes de finalizar, debes proponer actividades de muy baja actividad física. Aquí puedes proponer juegos como la cesta de los tesoros, realizar masajes a los compañeros con pelotas o simplemente relajación con música ambiental agradable. Esto permite a los alumnos volver a la calma paulatinamente, y prepararlos para su reincorporación en el aula. Foto principal de SC Monjas Inglesas con licencia CC (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/)

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Joan Garcia Santiago

Maestro de educación infantil, especialista en physical education, psychomotricity y nuevas tecnologias. Profesor on-line del curso de Técnico en Educación Infantil de CEAC